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ABC MARTES 24 5 2005 Nacional 19 mas distintas, según la autopsia. La Policía admite que todavía no se ha llegado a una línea definitiva en este asunto. Puede ser una venganza. Aurora Mancebo: un hombre en prisión y un cadáver oculto Si no tenemos la seguridad absoluta de que el sospechoso es el asesino no puede estar en la cárcel Con esta convicción del comisario Galán, compartida por sus investigadores, los agentes presentaron al juez a Edgar M. G. de 20 años, el pasado 21 de abril. Ellos están convencidos de que está implicado en el caso de Aurora Mancebo, cuyo cadáver aún no ha sido encontrado. Y el juez también porque decretó su ingreso en prisión. Aurora, de 24 años, salió de su casa en Tarragona el 27 de febrero de 2004 supuestamente para encontrarse con alguien. Dejó la documentación y el móvil en su vivienda. A las dos semanas, un vecino halló a tres kilómetros las ropas que vestía, fotografías y una Biblia que había cogido de su casa. Los investigadores están seguros de que su intención era explicar a alguien episodios de su vida. La joven estaba en tratamiento psiquiátrico y había pasado varios años sin salir de casa. El punto de inflexión que dio un giro a este caso lo marca la intuición de los investigadores. Aurora anotaba todo lo que le ocurría en un diario. Esas páginas cambian de forma radical a partir del 19 de enero, un mes antes de desaparecer. Por primera vez la joven apunta un optimismo que llama la atención y que los agentes achacan a que había conocido a alguien importante para ella. A través de ese relato y de peinar cada lugar donde estuvo la chica averiguan que tanto el 23 de febrero como el 27 estuvo con Edgar, una versión que él sigue negando y que han confirmado varios testigos. Su coartada ha caído, pero el caso sigue abierto. Ana Eva Guash (Palma) Igual que la víctima anterior era profesora de Filología. Su rastro se perdió el 21 de octubre de 2001 en el centro de Palma de Mallorca cuando tenía 21 años. Los agentes de la Central empezaron a trabajar en el caso en 2003. No hay cadáver, ni objetos personales, ni sospechosos claros. Es otra de las desapariciones inquietantes con mucho tiempo de por medio, sin indicios y sin motivos de huida de la víctima. María Teresa Fernández (Motril) Desapareció el 18 de agosto de 2000 en una zona céntrica de esta localidad granadina. Su padre la dejó en una parada de autobús desde donde pensaba acudir a un concierto con varios amigos- -eran las fiestas patronales- La joven, de 18 años, mandó un mensaje al móvil de su novio: Llegaré tarde, espérame Alguien, posiblemente conocido, se cruzó en su camino y la hizo retrasarse. Es lo último que se sabe de ella. Como en los casos anteriores, los investigadores hace mucho que descartaron una desaparición voluntaria. Su cuerpo sigue sin aparecer. El caso se ha reabierto judicialmente por tercera vez. El británico Tony King, asesino confeso de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof, intentó implicar en esta muerte a su antiguo amigo Robert Graham mediante una carta que envió a su mujer. Esta línea de investigación se ha eliminado ya. Alcira (Segovia) Hace dos años los agentes recibieron una orden de búsqueda por desaparición de una colombiana que vivía en Holanda y también tenía esta nacionalidad. Los funcionarios holandeses sabían que Alcira había viajado a España y tenían sus huellas. Al introducirlas en el SAID (Sistema Automático de Identificación Dactilar) los investigadores se encontraron con que correspondían al cadáver de una mujer que había aparecido estrangulada en un paraje de La Granja (Segovia) En este caso, la Sección de Homicidios sí está convencida de que el autor o autores son de la misma nacionalidad que la víctima. Lugar del hallazgo de las ropas de Aurora EFE Mancebo, cuyo cadáver no ha sido encontrado