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4 Opinión MARTES 24 5 2005 ABC MARAGALL EN LA VÍA DOLOROSA... C ONSCIENTE del escándalo que ha levantado el vergonzoso episodio de la corona de espinas, inscrito en un viaje oficial que ha navegado entre la calamidad y el bochorno, Pasqual Maragall acudió al Arzobispado de Barcelona a presentar sus excusas y a proclamar su respeto por las creencias cristianas Faltaría más. Acierta no obstante con tan explícita rectificación, con la que viene a reconocer implícitamente el tamaño del despropósito fraguado en la Vía Dolorosa. Tan grande fue éste que a la protesta emitida por la Conferencia Episcopal se unieron las jerarquías del resto de las principales confesiones en España. Pero tampoco ha de olvidarse que él contribuyó, como fotógrafo, a tan impresentable carnavalada. PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil NO MÁS OPACIDAD medida que pasa el tiempo, la nueva etapa de la política antiterrorista se está caracterizando por una acumulación de contraindicaciones que el Gobierno debe valorar con responsabilidad para actuar en consecuencia y hacer las rectificaciones oportunas. Lo que no es admisible es que la información sobre el posible final dialogado del terrorismo no venga de la mano de una política de comunicación seria y bien dirigida, con la que el Gobierno habría podido explicar su novedosa posición frente al cese de la violencia y contar con más opciones para serenar el debate y recabar más apoyos. Sin embargo, a nada de esto contribuye saber que ETA envió al Gobierno una carta con una propuesta de negociación o que el jefe del Ejecutivo comenta en cenas privadas- -como a la que asistió el filósofo Fernando Savater- -las aspiraciones de los etarras, interpretando los mensajes remitidos desde su entorno. Hay compromisos que sólo son creíbles con hechos y si Zapatero se comprometió a informar al Parlamento de la marcha del proceso de negociación, lo coherente habría sido dar cuenta de los datos que tenía en su poder para implicar al Congreso en un nuevo consenso antiterrorista y escenificar la ruptura del Pacto suscrito con el PP. Si el Gobierno reclama para sí el derecho a dirigir la política nacional, debe asumir también las responsabilidades que le corresponden. La primera es medir los efectos de sus decisiones, sabiendo que negociar con los terroristas es una iniciativa que compromete decisiva y definitivamente a un Gobierno. Está bien que ahora la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega pida hablar menos y reflexionar más, pero el consejo será tanto más valioso cuanta más autocrítica conlleve, pues nadie ha hablado más en público de esperanzas de paz, nuevos escenarios, final dialogado... que el jefe del Ejecutivo. La opinión pública es, en este sentido, insobornable y si se lanza públicamente el debate del diálogo con ETA hay que afrontarlo en su integridad, también en el trance más complicado de dar explicaciones. Y hay que darlas, porque si ETA ha hecho saber qué pretende de este proceso, el Gobierno debe informar al PP, en primer lugar, si es que realmente está vivo el Pacto Antiterrorista, y luego al Parlamento, porque a esto A Pasqual Maragall YOLANDA CARDO ...Y LA CULPA ES DEL DE LA FLORISTERÍA E L periplo por Israel de la delegación de la Generalitat sigue deparando asombrosas noticias. La última viene referida a la conclusión que- -tras pedir información a la Embajada- -el Ministerio de Exteriores establece sobre la responsabilidad del incidente con la bandera española y el hecho de que ésta desapareciera de la corona ofrendada por Maragall y Carod en el Museo del Holocausto de Jerusalén. Al parecer la culpa fue... ¡del dueño de la floristería y de un funcionario! Si el ministro Moratinos se conforma con tan deshilachada excusa, la opinión pública seguro que no y espera un razonamiento más serio sobre la eliminación del símbolo español por antonomasia. se ha comprometido Zapatero. El crédito del Gobierno en este envite depende, tanto o más que de la oposición del PP, de la certeza que tengan los ciudadanos de que no se les está ocultando nada y de que este proceso no tiene doble fondo, que no se ha abierto a ciegas o sobre meras conjeturas. El escenario real, no el ficticio, en el que se ha planteado el final dialogado con ETA exige dosis altas de fuerza política y respaldo social. Sólo el PP está en condiciones de garantizárselas y, por esto mismo, no tiene sentido que el Gobierno tenga una agenda oculta y ande hurtando información al principal partido de la oposición, con el que, antes o después, tendrá que contar para legitimar plenamente cualquier decisión final sobre el terrorismo. Mientras tanto, la continuidad terrorista de ETA- -seis bombas en una semana- -acrecienta el valor de la fórmula policial para su derrota y confirma las bondades de operaciones como la que ayer permitió la detención en Francia del jefe del aparato internacional de la banda, José Ramón Sagarzazu, y otros dos presuntos etarras. Hasta que se demuestre otra cosa, la presión policial es el recurso más eficaz del Estado contra los terroristas, si bien es cierto que el salto cualitativo vino dado por la irrupción de la Justicia en el entramado político de ETA, entre otras cosas porque con detener a terroristas no era suficiente para su erradicación: había que actuar sobre la estructura de apoyo. Sin embargo, los éxitos policiales corren el riesgo de ver mermada su eficacia por la consolidación política de la izquierda proetarra, que también ayer decidió quién debía acceder a la presidencia del Parlamento vasco. El bloque de Estella funcionó y no perdió esta ocasión para demostrar que la correlación de fuerzas- -42 parlamentarios nacionalistas frente a 33 constitucionalistas- por ahora, no va a propiciar ningún cambio en el País Vasco. El proceso de elección deja buenas y malas noticias: el PNV pone los pies en el suelo y se ve obligado a renunciar a la opción Atutxa y la división llega al tripartito vasco, después de que EA urgiera el sacrificio político del ex consejero de Interior. Las malas nuevas las encabeza la constatación de que el emporio etarra, a través de la careta de EHAK, ha mostrado que puede tener la llave en la legislatura. DE TALANTE POR EUROPA REFERÉNDUM, PESIMISMO EN CADENA L resultado del referéndum constitucional del próximo domingo en Francia- -donde la Unión Europea pone en juego buena parte del guión previsto para su futuro inmediato- -se ha convertido en el primer foco de una crisis que también se manifiesta en otros países. La próxima semana serán los ciudadanos holandeses los que se pronuncien sobre un texto que, según las últimas sondeos, rechaza más del sesenta por ciento de los encuestados. Incierta respuesta para una cuestión cuyos interrogantes se abren de uno a otro lado de Europa. S E E complica la posibilidad de que la Unión Europea pueda cerrar un acuerdo sobre las Perspectivas Financieras durante la presidencia luxemburguesa que acaba en junio. Que ese cierre sea favorable a los intereses españoles parece ya imposible. Los países grandes han hecho saber sus posiciones con rotundidad y han alertado de la posibilidad de usar el veto. El último, el Reino Unido, que- -con un lenguaje no muy afortunado, como el utilizado ayer por su ministro de Exteriores para descalificar a España- -no está dispuesto a dejar caer su cheque, una compensación arrancada en su día por Margaret Thatcher y que el actual Gobierno laborista defiende con uñas y dientes. Claro que tampoco es que los británicos sean muy partidarios de hacerle un favor al Ejecutivo español, presuntamente amigo en lo ideológico, pero con el que no ha cesado de dispensarse desencuentros. No tiene más suerte el Gobierno con sus dos grandes aliados europeos. La última derrota regional de Schröder y la convocatoria de elecciones anticipadas le impiden hacer concesiones, si es que alguna vez pensaba hacerlas, y se ha plantado en el límite del 1 por ciento del PIB de gasto total, con lo que no hay dinero ni para mantener los fondos de cohesión durante los dos años que se ha marcado como pobre objetivo el Ejecutivo español. Del amigo francés mejor ni hablar, porque está perdido en su laberinto constitucional y no puede ceder ni un milímetro. Moratinos se lamenta ingenuamente de que la negociación se enfoque como un saldo financiero. Y al hacerlo revela en toda su dimensión el fracaso de la política exterior, un fracaso que no nace sólo de las dificultades objetivas, sino de un error fundamental de diagnóstico: el ministro ha descubierto un poco tarde que Europa se construye desde posiciones nacionales defendidas con firmeza y no con lealtades incondicionales que dan pábulo a pensar que los españoles van de gratis ¿Seguirá diciendo el presidente Zapatero que todo lo que es bueno para las potencias europeas es bueno para España, o habrá aprendido ya que a veces el talante no basta?