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52 Cultura LUNES 23 5 2005 ABC La Fundación Juan March, dentro de los actos de su L aniversario, no se ha olvidado de la magia (posee la biblioteca más importante de España) Esta semana ofrece dos conferencias, sobre su evolución en los últimos 50 años, impartidas por Juan Tamariz Cuando los magos imitan a los dioses TEXTO: SUSANA GAVIÑA FOTO: JULIÁN DE DOMINGO MADRID. La Fundación Juan March prosigue con los actos de celebración de su cincuenta aniversario. Esta semana le toca el turno a la magia, una disciplina que va más allá de la anécdota y en la que muchos encuentran incluso un aspecto científico. Lo cierto, es que esta institución alberga la biblioteca más importante de libros de magia que hay en España. Lo que ha llevado a que su sala de lectura sea visitada por aficionados, principiantes y por grandes nombres de la magia como es el caso de Juan Tamariz, el inolvidable mago que desde la pequeña pantalla supo acercar el ilusionismo a todos los hogares. Tamariz impartirá esta semana dos conferencias (martes y jueves) sobre el desarrollo de la magia en el útimo medio siglo, tanto en nuestro país como internacionalmente. En ellas se referirá a las aportaciones de grandes magos como Frankson, Copperfield, Bloom, Slydini o René Lavand; y a la pasión que por ella sintieron personajes que han creado ilusiones en otras artes, como Orson Welles o Woody Allen, o, en nuestro país, Joan Brossa y Javier Mariscal. La relación de Tamariz con la Fundación Juan March es antigua, incluso anterior a su inmersión en la magia. Venía a ver muchas exposiciones. Recuerdo una espléndida de Magritte, un gran pintor surrealista, que también tiene mucho que ver con la magia confiesa a ABC, en la misma sala de lectura por la que han pasado magos de todas las edades, sedientos de nuevos trucos que ofrecerle al público, escondidos entre las páginas de los casi dos mil volúmenes de esta biblioteca. La mitad de ellos fueron donados por José Puchol, en 1988, gran amante de la magia y de la encuadernación, y mi gran mentor desvela Tamariz. En su biblioteca fue donde yo aprendí cuando tenía 16 o 17 años. Y un día él decidió que quería que otras personas tuvieran acceso a ella Juan Tamariz sostiene en sus manos el Minguet la joya de la biblioteca de magia de la Fundación Juan March porque aquí sólo se podía actuar en salas de fiestas, o en espectáculos para niños Fue en los años 70 cuando la magia se puso de moda en España, y a ello contribuyó de manera definitiva la televisión. La gente se dio cuenta de que la magia no era sólo para niños, que los adultos también podían disfrutar de ella En la actualidad, afirma que hay muchos magos, y gente muy buena y, habla de una especialidad en la que destaca nuestro país: la cartomagia. En los años 70, 80 y 90, España era el referente mundial de naipes y de cartas en todo el mundo. Venían ingleses, americanos, japoneses... para aprender En los últimos años, ha bajado un poco el listón, se lamenta, pues algunos de los grandes maestros ya han muerto Considerados en épocas pretéritas charlatanes, la imagen de los magos también ha cambiado: El hecho de que se haya visto mucha magia ha favorecido que la gente sepa más. Cuando empecé si veían un juego que no les gustaba lo aplicaban a toda la magia, ahora no. Recuerdo al argentino René Lavand, manco, que recitaba a Borges al mismo tiempo... Era una belleza extraordinaria; o a magos que combinan la magia con la sensualidad, o con el mimo. Sí, la percepción del público respecto a nuestro trabajo ha cambiado ¿Y cuál es el truco para llegar a ser un gran mago? Como en cualquier otro arte se necesita el fuego interior. Hay que tener ciertas aptitudes y no sólo el cariño o la afición: es preciso sentir pasión. Algo que te quema por dentro y que te empuja cada día a seguir aprendiendo, ensayando Y asegura que lo más importane a la hora de desempeñar este trabajo es la psicología. Hay que engañar a la percepción, a la memoria y a la atención del público, que es lo mismo que hacen otros en terrenos como el de la publicidad engañosa, el vendedor o el político que hace falsas promesas... pero nuestro fin es entretener y que el público se divierta, conseguir que por un momento aparquen la razón y se suban a la fantasía afirma. En definitiva, el secreto de estos malabaristas de ilusiones es el inmenso poder que ejercen sobre la fantasía. Si el teatro imita a los hombres y el cine a los sueños, los magos imitamos a los dioses dice Tamariz, quien todos los viernes de madrugada ejerce su papel sobrenatural en el Casino de Torrelodones. El Minguet el libro de magia más antiguo de España La biblioteca de magia de la Fundación Juan March alberga 1.767 volúmenes (cinco de ellos escritos en el siglo XVIII, 28 en el XIX y el resto en el XX) Entre ellos, una joya por su antiguedad, el Minguet como popularmente se le conoce, y que fue escrito en 1733 por Pablo Minguet e Irol. Aunque su título es bastante más largo: Engaños a ojos vistas, y diversión de trabajos mundanos fundada en lícitos juegos de manos, que contiene todas las diferencias de los cubiletes, y otras habilidades muy curiosas, demostradas con diferentes láminas, para que los pueda hacer fácilmente cualquier entretenido A lo largo de sus 218 páginas, el autor desgrana los trucos de los mejores juegos de manos de la época. Este incunable del que existe una reproducción fotocopiada, para ser consultado, convive con libros de muy diversa procedencia: ingleses, franceses, árabes o japoneses, y que se ocupan de artes muy diversas. Desde los juegos con monedas, Modern Cin Magic de J. B. Bobo, o la colección completa de The Linking Ring Los textos de Slydini o los escritos de Juan Tamariz Cada año la biblioteca se engrosa con un centenar nuevo de títulos, publicados en su mayoría en Estados Unidos. Tamariz asesoró Fundación Juan March durante varios años, ahora es Ramón Riobó quien aconseja sobre las nuevas adquisiciones. España, referente en cartomagia Aunque profesionalmente Tamariz se dio a conocer hace ya tres décadas, su pasión fue mucho más temprana. Cuando era chico yo les pedía a mis padres que me llevaran a ver magos a los circos, a los teatros... Su contacto más cercano con el ilusionismo le llegó a través de un libro, que le enseñó su compañero de pupitre Antonio Drove, y que estaba escrito por el cura Ciuro, que respondía al nombre artístico de Ling- KaiFu. Lo devoré, me fascinó e incluso fui a visitarle a su parroquia recuerda. Reconoce que en aquellos años en España no se publicaban muchos libros de esta índole y en cuanto a magos, había varias asociaciones pero sobre todo aficionados, y una docena de profesionales que viajaban mucho al extranjero