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ABC LUNES 23 5 2005 Cultura 51 Goran Bregovic, de las bodas y los funerales a los escenarios teatrales J. HERNÁNDEZ MADRID. Pandur parece haber encontrado en Goran Bregovic a su alma gemela musical, o mejor dicho, su forma de entender lo que debe ser la parte musical en la puesta en escena de una obra tan singular e irreverente como Infierno Y lo ha encontrado en un músico extremadamente heterodoxo, cultivado en el rock, el folclore popular balcánico, el jazz e incluso el reggae y para siempre conocido como el responsable de las bandas sonoras de algunas de las mejores películas de otro yugoslavo ilustre: Emir Kusturica. Para el músico nacido en Sarajevo, trabajar con el director esloveno ha sido fácil. Puedes trabajar- -dice- -con un tipo como Pandur, porque en realidad no necesita un compositor de teatro. Yo compongo una música melódica agresiva, poco ilustrativa La sugestiva sociedad nació hace ya algun tiempo, cuando empezaron a trabajar en Alemania y Eslove- ÓPERA Festival Mozart de la Coruña Antonio Sartorio: Orfeo (estreno en España) Int. Prunell- Friend, Forte, Alegret, Mologni, Palatchi. Ferrero, Mentxaka. Lo Piccolo, Adami, Cardoso. Orq. Sinf. de Galicia. Dir. escena: Pizzi. Dir. musical: Zedda. Lugar: Teatro Rosalía Castro, La Coruña. Fecha: 20- 05- 05 nia y en las otras partes de la trilogía de la Divina Comedia Purgatorio y Paraíso De hecho, Pandur se encargó de la puesta en escena de Silence of the Balkans (1997) con el que logró un gran éxito en la ciudad de Salónica (Grecia) Aunque el director de Infierno no le ha puesto las cosas difíciles, Bregovic ha tenido que renunciar a los instrumentos de metal de la BBF (Banda de Bodas y Funerales) e ir hacia un repertorio en el que se mezclan partes orquestadas con cantadas. Incluso, añade, hay partes de mi obra más antigua Bregovic estaba deseando que Infierno llegara a España, un país que lleva en el corazón y que ha descubierto en el sinfín de festivales y conciertos que ha dado por todo nuestro territorio nacional. Bregovic se ha reinventado en el teatro tras su paso por el cine de Kusturica. No pienso volver a ese mundo histérico y tan deshumanizado que, según él, es el celuloide, a pesar de que es un reputado compositor que se ha resistido a los tentáculos de los estudios de Hollywood. También confiesa que sigue teniendo ese espíritu de diversión que le llevó a lanzarse al rock allá por los años setenta, una incursión que le supuso millones de discos vendidos en la extinta Yugoslavia. De aquella época dorada también surgió la amistad con Kusturica, para varios de cuyos filmes pondría la música en los ochenta: El tiempo de los gitanos Arizona Dream (Oso de Plata en Berlín en 1993) o Underground (Palma de Oro en Cannes dos años después) En esa permanente búsqueda experimental, Bregovic ha escrito una ópera que llevará por título Carmen de Bizet, pero con final feliz Su intención es grabarla en disco en octubre con su BBF- -con la que volverá este verano a escenarios españoles como Mérida- -y convertirla en película el año que viene. VUELTAS Y REVUELTAS ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE En Yugoslavia las heridas de la guerra están abiertas. Hay que esperar mucho tiempo para que cicatricen nacionalidad de nadie a la hora de trabajar. Miraré su calidad, su energía. En la antigua Yugoslavia las heridas de la guerra siguen abierta. Debemos esperar mucho tiempo para que cicatricen en la calle. Pero en el mundo del arte, de la intelectualidad, se han cerrado ya. ¿Cómo ha influido esta situación política en su trabajo? -De una manera absoluta. El mundo entero se derrumbó. Estábamos aparte de la Historia, quedamos marcados con un estigma. Éramos personas completamente nuevas: nueva identidad, nuevo país, nueva bandera, nueva lengua... Y no creo que sea algo malo, sino una gran oportunidad, de repente te encuentras ante nuevas posibilidades. -Su teatro es muy físico, ¿por qué? -En el teatro nosotros tratamos con impulsos. El cuerpo, el alma, responden a ellos, y sí tú controlas estas respuestas, eso es material físico, es vida. Y yo puedo dirigir estas vidas sin opo- sición. Lo que más me inspira es esa vida inconsciente de los cuerpos y de las almas. En el teatro se producen campos magnéticos, eléctricos, y es el actor quien dirige esa electricidad. ¿No cree en el texto? -Sí, como un elemento más. El teatro moderno, para mí, está estructurado en niveles. El texto es uno de ellos; muy importante, muy profundo, pero sólo uno más. En este tercer milenio no nos comunicamos sólo con palabras, sino con muchos otros elementos: colores, movimiento, atmósfera... Entran en funcionamiento todos los sentidos del alma humana. Todo ello me lleva al subconsciente, que a a mí me gusta despertar con mi teatro. ¿Entiende todo el público su propuseta? -Sólo aquellos que buscan la verdad y que vienen al teatro sin prejuicios, que no quieren sólo que les entretengan. Aquellos que quieren tener una experiencia emocional, sacra, intelectual... Los que vienen con el corazón abierto y quieren compartir su energía con nosotros. Siempre quedará una obra barroca por descubrir y un Orfeo por escuchar. El repertorio de la época es inagotable, lleno de fórmulas y estereotipos, y la historia del rey de Tracia una especie de obsesión que persiguió a todos. El Orfeo escrito por Aurelio Aureli con música de Antonio Sartorio, ahora visto en La Coruña en producción procedente de esa cantera que fue el Festival della Fortuna de Fano, vuelve sobre el argumento para dibujarlo con una música de extrema corrección, agradable escucha y apenas originalidad. Aporta, eso sí, nuevos matices a la cautivadora historia de amor Euridice. Surgen relaciones paralelas, sentimientos a ras de tierra, y una sensata humanidad en un protagonista que jamás dejará de habitar en un reino inalcanzable. Una vez más hay que agradecer a Pier Luigi Pizzi que sepa explicar estos mundos con la sencillez escénica del erudito. La claridad en la exposición tiene mucho que ver con la seguridad en el concepto y el de Pizzi vuelve a ser justo, puro de líneas, claro en los colores y limpio en el desarrollo. Toda la boca del escenario perfilada por un gran círculo que es puerta entre mundos. La pradera que se vence sobre el patio de butacas y rodea el foso de la orquesta, las alturas que se prolongan en un fondo también cir- Cinzia Forte y Agustín Prunell ABC cundado. Diáfanas y precisas las luces de Massimo Gasparon; imaginativo el vestuario del propio director. Escenas así dan sentido a muchas obras. Tal vez a esta pues, ante una interpretación plagada de aristas, lo visual engrandeció lo que musicalmente transitó con carestías. Alberto Zedda estuvo al frente de la segunda división de la Orquesta Sinfónica de Galicia y aún así quedó espacio para pensar que habría sido más coherente un espíritu más burbujeante al de anquilosado y, hoy por hoy poco defendible, estilo barroco del maestro. Historicismos aparte. Agustín Prunell- Friend encontró su sitio a la hora de mostrar al Orfeo más guerrero mientras que Cinzia Forte agradó en lo recogido tras lograr templar un instrumento algo dislocado. Del resto brilló la apostura Corinna Mologni, la oscuridad de Stefano Palatchi y la finura de Soledad Cardoso. En resumen, un Orfeo suficiente por obra y acción. CANCIÓN FLAMENCA FALETE M. RÍOS RUIZ Infierno Basada en la Divina Comedia de Dante. Teatro María Guerrero, Madrid. Del 25 de mayo al 10 de julio. De martes a sábado, 20,30 horas; domingos, 19,30 horas. Con la irrupción de Falete en el mundo de la canción flamenca o española, se ha producido una especie de fenómeno social. Tras una larga trayectoria interviniendo en espectáculos de distinta índole, incluso recorriendo países extranjeros, especialmente Japón, este singular sevillano se ha revelado artísticamente con la salida de un disco titulado Amar duele y la participación en programas televisivos andaluces, que le han proporcionado una súbita popularidad, dado que acude a sus conciertos un público sumamente heterogéneo. Y dentro del ciclo Noches del Español nada menos, se ha presentado en Madrid, con una puesta en escena muy apoyada en su gesticulación, en sus mantones y chales y en un lucido joyerío. Partiendo de tales premisas, Falete despliega un repertorio cancio- nero a base de temas famosos, que van desde composiciones de Manuel Alejandro, convertidas en éxitos por Rocío Jurado, hasta otras rumberas que popularizara años atrás el inolvidable Bambino, pasando por Pena, penita, pena de Lola Flores o La Salvaora de Manolo Caracol. Naturalmente, Falete intenta injertarles cierto acento personal, pero no obstante su quehacer cancionero es mera imitación de grandes figuras, acentuándose su admiración por ellas, especialmente por Chavela Vargas, Juan Gabriel, etc. Con tales imitaciones ha llegado al estrellato y sus seguidores, que al aparecer forman legión, le siguen y le aplauden con un fervor inusitado. Esperemos que pronto cambie de programa y estrene canciones propias, será el momento de calibrar justamente sus cualidades. Cante: Falete. Músicos: B. Evora, Javier Patino, Manuel Domínguez, Cepillo y Pedro Nieto. Coros y palmas: El Pelón, Víctor Carrasco y La Carbonera. Lugar: Teatro Español, Madrid. Fecha: 21- 5- 2005