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ABC LUNES 23 5 2005 49 Tomaz Pandur, uno de los grandes renovadores del teatro europeo, estrena en Madrid Infierno No tienen nada que ver, salvo la condición compartida de ser nombres muy propios de la música popular. Steve Earle es un rockero (de campo) fundamental y combativo. Antony, con sólo dos discos, se ha convertido en la gran figura emergente del pop. Esta semana coinciden en España nido, siempre con la guitarra en bandolera, amurallado en su Guitar town título también del disco con el que pisó por vez primera el mercado. Maneras de vivir Adivina quién toca esta noche TEXTO: MANUEL DE LA FUENTE También en el planeta de la música popular existe la amnesia histórica. Esa desmemoria que, a menudo, invita a olvidar que sin la música folk y sin la música country, el rock and roll nunca habría existido. Como (toquemos madera, vade retro, electrónica) igual que otras cosas van por barrios, lo del rock va por ciclos, ahora estamos inmersos en uno en el que el rock de raíces está de vuelta, de regreso, con las botas polvorientas y el caballo (o el cadillac azul) jadeante. Ha llovido mucho desde la desaparición de Gran Parsons, el inventor del country- rock hasta aquí, y más ha llovido aún desde la muerte de Hank Williams, el hombre de los honky- tonk y el que puso (aun sin saberlo) las primeras notas del rock and roll en los garitos de mala muerte de media América. Hace ya veinte años, el Nuevo Rock Americano (aquella apabullante y maravillosa explosión de música de la Unión) hincó las uñas en la tierra americana Esta tierra es tu tierra, esta tierra es mi tierra, desde California hasta la isla de Nueva York, desde los grandes bosques rojos hasta las corrientes del Golfo, esta tierra se hizo para ti y para mí que cantaba Woody Guthrie) y escarbando, escarbando, consiguió hacer vivir a los aficionados al rock de toda la vida una breve pero intrensa temporada de buenas, de magníficas vibraciones. Aquel vendaval pasó (ahora ha vuelto con las saludables etitquetas de neocountry, americana, country alternativo, géneros repletos de maravillas, por cierto) pero Steve Earle, que empezó su carrera en forma paralela, asociado primero con los llamados Nuevos Tradicionalistas, se ha mante- Sí, aquello era música campera, pero era mucho más. Y más lo fue Copperhead Road un álbum que ya apuntaba sus maneras salvajes, unas maneras, maneras de vivir, que acabarían por dar con los huesos de Stephen Fain Earle (nacido en el sur virginiano, en 1955, pero criado más alla del Mississippi, en Texas) en la penitenciaría del estado. Gracias a su poderoso páncreas y, sobre todo, gracias a Dios, Earle consiguió depurar aquella ilimitada ingesta de alcohol y drogas y se dedicó a otro tipo de vicio, a otro tipo de pecado, la música, y encima izquierdoso. Rojerío el de Earle que ha culminado hace unos meses con su furibunda, apasionada y muscialmente demoledora lucha contra Bush (y hasta contra Kerry) con su último álbum, The revolution starts... now esto es, la revolución empieza ahora. Antes, había dejado su sangre, sudor y lágrimas musicales por el camino, discos con el sabor de los clásicos, verdaderos molotovs del rock and roll como fueron El corazón I feel alright Jerusalén Jalones marovillosos en la Ruta 66 vital de este rojeras campestre heredero de hecho y por derecho de los Woody Guthrie, Hank Williams, Dylan, Bruce. El amigo Esteban es un renegado, un forajido de leyenda de la música popular (como Johnny Cash, Gran Parsons, Waylon Jennings) tipos que en el siglo XIX habrían ido por esas praderas de Dios y por esos salones del diablo como Doc Holliday, enfermos, castigados por sustancias de todo tipo, escupiendo sangre, camino de su OK corral rocanrrolero. El duelo está servido. Steve Earle, el penúltimo socialista americano y uno de los más grandes artistas de los últimos años. A mano, un extintor, que de esa guitarra salen llamas Antony The Johnsons Fechas: Miércoles 25. Madrid (Teatro Calderón. 20.30 y 23.00 h. Jueves 26. Sevilla (Territorios) Viernes 27. Barcelona (Primavera Sound) Steve Earle Fechas: Martes 24. Madrid (Aqualung) Jueves 26. Bilbao (Santana 27) Viernes 27. Zaragoza (C. C. Delicias) Antony, un ángel en mi cd ALMUDENA GUZMÁN Se llama Antony, se hace acompañar por the Johnsons y al Lou Reed de Pale Blue Eyes se le debieron caer los calcetines cuando lo descubrió en un garito de mala muerte de Nueva York. A mí, desde luego, no se me caen los calcetines porque los llevo muy cortos pero, desafiando la ley de la gravedad, se me ponen los pelos de punta y no hay manera de que bajen mientras escucho, una y otra vez, las diez canciones de su I am a bird now Y es que ahora, cuando los propios del rock, del pop y del soul llevan largos, pretencio- Antony, resguardándose el alma sos y aburridísimos años echando mano de señuelos tan exasperantes como cantar a gorgorito pelado; tan perversos como retratarse, en plan coleguita concienciado, con los Indios Tabajaras; tan chapuceros como mezclar las churras uzbecas con las merinas de Joaquín Díaz, o tan ingenuos como tocar sin guitarras, hete aquí que en medio del desierto ha florecido una palmera bastante travestona por fuera, a juzgar por las fotos, pero nutrida de una savia que destila con milagrosa frescura, profundidad y pureza la herencia vocal de Elvis, los poéticos fraseos del Morrison más dulce y la implacable sencillez del Dylan de Lay Lady Lay ¿Será sólo una feliz casualidad que una de las canciones del I Am a bird now de Antony se llame My Lady Story De ser palmera a ser pájaro y de ser pájaro a ser ángel. Caído, evidentemente, porque Antony no tiene nada que ver con los plácidos puthos que pueblan los cuadros de Rafael, pero ángel al fin y al cabo porque Azrael, como bien sabía en el fondo William Blake aunque tuviera sus más o sus menos con Milton, es fruto de El matrimonio del cielo y del infierno Haciendo equilibrios en esa cuerda floja, Antony ha decidido al final ser un ángel fieramente humano como Blas de Otero, meterse en mi compact- disc y hacerme soñar, como soñaba esa doncella anónima de la lírica popular, que me florecía la rosa el pino so el agua frida No sabes cuánto me alegra que te pases en estos días por varias ciudades de España, Antony. Según cuentan, en una breve presentación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid te quedaste en bragas. A mí como si te las quitas: ¿desde cuándo los ángeles tienen sexo?