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46 Sociedad LUNES 23 5 2005 ABC Medio Ambiente Descubren una nueva especie de mono en África en dos poblaciones con menos de mil ejemplares Es un animal de tamaño medio, cola larga y que vive en las copas de los árboles b El mangabeye de Kipunji vive en los bosques del sur de Tanzania y es previsible que pase a engrosar la lista de especies amenazadas del planeta ARACELI ACOSTA MADRID. Acaba de ser descubierta y ya se encuentra en serio peligro, pues las dos poblaciones encontradas en el sur de Tanzania de una nueva especie de mono no suman conjuntamente los mil ejemplares. Se trata del mangabeye de las tierras altas, que los investigadores han situado en el género Lophocebus por tratarse de animales arbóreos y de párpados negros como su rostro, frente al otro género de mangabeye (Cercocebus) que aglutina a animales semiterrestres y con párpados blancos o rosas que contrastan con el color de su cara. Según detallan en Science los dos grupos independientes de investigación que descubrieron ambas poblaciones casi simultáneamente, es un mono de tamaño medio, cola larga y que vive en los árboles. Su pelaje es marrón con algo de blanco en el vientre y la cola y sus extremidades negras, al igual que su rostro. Los dos lugares donde han sido vistos distan entre sí unos 370 kilómetros. Se trata de los bosques húmedos del Monte Rungwe y Livingstone, en las montañas del Sur, y los bosques Ndundula, en las montañas Udzungwa. En el primero se encontraron diez grupos en tres zonas diferentes, con una población estimada entre 250 y 500 animales, mientras en el segundo parece improbable que la población pueda exceder los 500 individuos, divididos entres grupos. El mangabeye de las tierras altas vive en las copas de los árboles de los bosques del sur de Tanzania tes expediciones intentaban sin éxito encontrar el rastro del mangabeye de Sanje, descubierto en 1979, y del que se pensaba que vivía una población en la reserva forestal de Ndundulu. Sin embargo, el 7 de julio del año pasado, los investigadores descubrieron en esas tierras al mangabeye de Kipunji, lo que ha llevado a pensar que las anteriores expediciones habían confundido al de Sanji con la nueva especie. Trevor Jones, uno de los artífices del hallazgo, aporta tres razones de por qué no había sido descubierta hasta ahora: son criaturas tímidas, viven SCIENCE Su pelaje es marrón con algo de blanco en el vientre y la cola, y sus extremidades negras, al igual que su rostro Se alimentan sobre todo de fruta, aunque también de hojas y flores, y ocasionalmente de pequeños animales en áreas remotas y no son demasiados, probablemente menos de mil. Acaba de nacer pero las amenazas para esta especie son considerables. Amenazas ciertas Los bosques de Rungwe- Livingstone están severamente degradados. La tala, la elaboración de carbón vegetal, la caza furtiva y la extracción incontrolada de recursos son comunes a esta zona. Sin acciones inmediatas- -advierten los científicos- -estos bosques serán fragmentados, dando como resultado tres poblaciones del kipunji aisladas. La reserva de Ndundulu, en cambio, está en muy buenas condiciones, pero el mangabeye vive aquí en un área muy reducida y en bajo número, lo que acrecienta el peligro de una extinción por azar. Sus otros enemigos son sus predadores: el leopardo, la serpiente pitón y el águila coronada, que desde su atalaya privilegiada volando a gran altura sobre los árboles, controla todos sus movimientos. Y es que estos animales pasan la mayor parte del día en las copas de los árboles, normalmente en grupos de 15 o 20. Cuando se asustan se dividen en grupos más pequeños y trepan hasta las partes más densas y protegidas de las copas de los árboles. Se alimentan sobre todo de fruta, aunque también de hojas y flores, y ocasionalmente de pequeños animales. Miden unos 90 centímetros, el mismo largo de su cola, que usan como liana en sus recién descubiertos juegos con las ramas de los árboles. Las pistas de la tradición oral El grupo de científicos que halló la población de las montañas del Sur había oído hablar ya en enero de 2003 a los habitantes de esa zona sobre un mono tímido y atípico conocido como Kipunji, que finalmente ha dado el nombre a la nueva especie (Lophocebus kipunji) Según relatan los investigadores, los habitantes locales tienen una fuerta tradición oral, aunque basada tanto en animales reales como míticos. Sin embargo, decidieron seguir las pistas y en mayo de 2003 observaron por primera vez un primate inusual en el Monte Rungwe, pero la densidad del bosque y la propia naturaleza críptica del animal no permitieron tomar buenas imágenes. No sería hasta diciembre de 2003, trabajando en el bosque contiguo de Livingstone, cuando el mono pudo ser claramente observado y reconocido como una nueva especie de mangabeye. Mientras, a 370 kilómetros al noreste, en las montañas Udzungwa, diferen- ACTUALIDAD NATURAL MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO LOS PASOS DEL SOL arecen los pasos del sol, sus huellas blanquecinas, lo que se ve en la superficie del agua cuando se filtra la luz a través de las hojas, y cae, sobre el río. Una trucha es casi parte de la piedra tras la que se resguarda de ese viento del agua que es la corriente. Está siguiendo el vuelo de una mosca de mayo, brillante y amarilla, esbeltísima, que seca las alas. A estas moscas también se les llama efíme- P ras porque desde que emergen del río hasta que mueren suelen pasar veinticuatro horas. Toman el sol con sus alas en vertical, como un velero que ha soltado trapo, pero también pueden moverlas con tal velocidad que desaparezcan de la vista y sólo al final, tras reproducirse, ponen las alas en cruz para caer, flotar y morir. Entonces se diría que se parte la piedra cuando sube la trucha a comerlas. Hay en la orilla nomeolvides azules y el cuco está a punto de variar su canto y dar, en vez de dos, tres notas. Este río es un sueño que existe. Tiene unos saúcos florecidos con unas flores en umbela que flotan sobre el verdor como las huellas blancas del sol en el agua.