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ABC LUNES 23 5 2005 Internacional 27 Militares marroquíes observan desde un puesto de control en el muro las celebraciones del 32 aniversario del Frente Polisario El Polisario reta a Rabat festejando su cumpleaños a escasos metros de un puesto militar marroquí en la zona liberada del Sahara Occidental El muro de las lamentaciones saharaui TEXTO Y FOTO LUIS DE VEGA. ENVIADO ESPECIAL TIFARITI (SAHARA OCCIDENTAL) El frente Polisario ha celebrado el pasado fin de semana su 32 aniversario recordando a Marruecos y a la comunidad internacional que no dan por perdida la batalla de la independencia del Sahara. El presidente Mohamed Abdelaziz volvió a decir que no descartan retomar las armas si no se desbloquea el conflicto. La amenaza no es nueva, pero sí lo es que se lance a escasos metros de las tierras ocupadas por los marroquíes y ante una importante representación del pobre potencial militar saharaui. Abdelaziz aprovechó además la ocasión para criticar la actual posición del Ejecutivo de España, donde un activo movimiento solidario no acepta cualquier posición oficial de su Gobierno, que no acepta el derecho del pueblo saharaui a su autodeterminación Como guinda al pastel del cumpleaños, el líder independentosta recibió las cartas credenciales del nuevo embajador surafricano. Pretoria anunció recientemente el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Saharaui ante el enojo de Rabat. Los militares marroquíes vieron el viernes cómo medio millar de personas avanzaron en manifestación hasta acercarse a sólo unos centenares de metros del muro de más de 2.700 kilómetros construido por Marruecos desde primeros de los ochenta. Enterados de las intenciones de los independentistas, los soldados apenas se inmutaron. El acto se llevaba a cabo en Mahbes, en la zona liberada del Sahara, es decir, el territorio que forma parte de la ex colonia española ocupada por Marruecos, pero que escapa a su control por quedarse fuera del muro. Decenas de cabezas se movían entre las dunas pendientes de la inusitada actividad que tenían ante sí. Habría treinta o cuarenta soldados apostados. El Ejército de Marruecos vuelca el grueso de su presupuesto en mantener la ocupación militar de la antigua colonia española, de la que se cumplirán treinta años en noviembre. Según el Polisario, el muro está protegido por 160.000 soldados, 240 baterías de artillería pesada, más de 20.000 kilómetros de alambre de espino, miles de vehículos blindados y millones de minas antipersona. En la marcha de protesta organizada el viernes iban, además de saharauis, representaciones de varias comunidades autónomas españolas. Se trataba, como dijeron fuentes de la organización del acto a ABC, de mostrar músculo para que sepan que seguimos aquí y que seguiremos luchando por la desocupación de la ex colonia. Piedras contra el enemigo Se gritaron consignas contra Marruecos y el Rey Mohamed VI, que además de reclamar como propio el Sahara Occidental pide que se libere cuanto antes a los 408 presos que aún quedan en las prisiones de los independentistas. Los manifestantes más enrabietados lanzaban piedras en un desafío imposible a los militares, que contemplaron sin despeinarse la escena. Al final de la marcha aparecieron dos todoterreno de Naciones Unidas de los que normalmente supervisan el mantenimiento del actual status quo Los disparos dejaron de oírse en la hamada -el inmenso pedregal que conforma esta parte del desierto- -cuando se firmó el alto el fuego auspiciado por la ONU en 1991. Pero la tensión entre ambos lados no ha decrecido y la lucha sigue en las instancias internacionales para desbloquear el conflicto. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dio en su último informe un tirón de orejas a marroquíes y saharauis entre constantes rumores de movimiento de tropas de una y otra parte. La comunidad internacional se enfrenta a lo que dice la legalidad, por un lado, y a lo que le conviene a los países más influyentes y poderosos, por otro. Según las resoluciones de la ONU, la descolonización debe completarse con un referéndum de autodeterminación. Pero esa realidad en los papeles poco tiene que hacer ante los gobiernos de países como EE. UU. Francia o España, que, imponiendo criterios de seguridad internacional, no creen pertinente la independencia de la ex colonia. Volver a las armas Los rumores sobre una vuelta a las armas no dejan de escucharse porque en la mente de los saharauis pesan cada vez más los treinta años de supervivencia en la hamada Gaid Husein Bumrah, un abuelete hastiado, lo deja claro en Tifariti, dentro de la zona liberada: ¿Qué hacemos, nos quedamos aquí con nuestros hijos comiendo piedras? ¿Qué hacemos con los marroquíes? No me queda más remedio que coger la pistola y defenderme... Mejor que morir cruzado de brazos El Ejército marroquí vuelca el grueso de su presupuesto en mantener la ocupación militar de la ex colonia