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ABC LUNES 23 5 2005 25 La megalomanía de Ceaucescu provocó en Rumanía el nacimiento de dos millones de niños por decreto Estados Unidos acusa al gobierno de Karzai y al Reino Unido de ineficacia en la erradicación del opio en Afganistán Esto era una mina. Una inmensa mina de riqueza para la industrialización de Alemania y de votos obreros para el SPD... Ya no lo es... aunque la economía no muere sino que se transforma; y el voto parece que también Rebelión en la mina R. VILLAPADIERNA EPA éstas, la extrema derecha y una fracción de izquierda separada hace meses del SPD. La huida adelante del punto muerto, alcanzado por el gobierno federal, descolocó incluso a dirigentes socialistas como el jefe del grupo parlamentario, Dieter Wiefelspütz, unos lo celebraban mientras otros lo ven con temor. Para distintos analistas resulta magistral pues se citaba ya la pinza que ejercerían sobre Berlín los dos Länder más poderosos, RN- W y Baviera, así como la inminente caída de seis ministros, entre estos los de Economía y Finanzas; y hasta un ideólogo como Peter Glotz había contemplado ya una dimisión del canciller. Al tiempo, la guerra con la facción izquierda del partido y subsiguiente fractura eran anticipadas y el destino de la coalición rojiverde se preveía oscuro ante el declive Verde y la diatriba intestina entre su presidente, Bütikofer, y Fischer. Además, como adelantaba el Frankfurter Allgemeine, tanto si ganaba como si perdía el SPD iba a ser una derrota para Schröder, pues en el primer caso un remonte de tantos puntos sólo podría haberse achacado al programa antieconomía de mercado y antiglobalización lanzado a última hora por un ala del partido que no es la suya. Y bueno habría sido ver cómo lo compatibilizaba luego el canciller con su Agenda 2010 y con la prometida y postergada modernización de Alemania. O, de otro modo, sólo quedaba esperar a ver hasta dónde le crecería la nariz. OBERHAUSEN. En Oberhausen- -donde no hace mucho un candidato verde se tuvo que retirar al descubrirse que en la guerra remató en la nuca a un español de la resistencia en Marsella- el mayor complejo siderúrgico de Europa es hoy el mayor complejo recreativo y comercial del Viejo Continente, prueba de que todo cambia, aunque la retórica anticapitalista del SPD permanezca. Esto por no admitir y decir a los alemanes que todo ha cambiado, que la globalización de la que se benefició la mayor potencia exportadora del mundo ha vuelto las tornas hacia otros países, que ya no sólo compran sino producen, relativamente bien y barato, y para todos; como antes las batidoras Braun. Si en un tiempo ello permitió que el Estado pagara por el arreglo de la nevera y el taxi para ir al médico, ahora hay obreros que llegan dispuestos a trabajar por 3 euros la hora. La propuesta adecuada pero tardía de los sindicatos es hagámoslo más caro pero mejor El SPD local ha gestionado largamente esta desindustrialización y lo ha hecho con éxito desigual y bastantes víctimas. En RN- W se ha pasado de centro minero a centro multimedia, esqueletos de altos hornos son ya sólo el skyline de la región, la lluvia ácida desapareció, nietos de mineros trabajan en la televisión, algunos tajos abiertos son piscinas, Düsseldorf tiene una calle de terrazas que es el bar más largo de Europa y al país de los Krupp y los Thyssen, pero también de la socialdemocracia, no lo reconocerían ni el armero de Hitler ni el propio Willy Brandt. Ni por las colas de parados de la reconversión en Gelsenkirchen, un 25 por ciento. Para estudiosos de la identidad colectiva esta concatenación de ciudades con personalidad e historia propia- -de Colonia a Münster, de Duisburgo a Bochum, a Bonn y a Duseldorf- -es un caso curioso, pues su imaginario de pertenencia colectiva fue creado por una línea de ferrocarril: Colonia- Minden, entre el Rin y el extremo más oriental de Westfalia, que es casi como achacar a la economía el sentir nacional. Cuna de experimentos sociales Pero es que aquí se inventó prácticamente el capitalismo, con permiso de Manchester, y aún con ventaja: también se inventó casi el socialismo, e incluso luego la economía social democristiana; y más tarde, también, la socialdemocracia sin marxismo de Bad Godesberg; y los propios Verdes, Schröder llegó algo tarde y a medias a la economía global aunque se sentara en el consejo de Volkswagen que lograron cerrar- -no sin ayuda de la globalización- -el 95 por ciento de las minas y altos hornos. Y hasta el último experimento político, el voto cautivo de la emigración: 180.000 ciudadanos de origen turco votaban por primera vez, una mina de agradecimiento político en tiempos en que los partidos sólo pierden militantes. Esto para aclarar que aquí se ha producido algo más que tubos de hierro. Los Mannesmann, que los inventaron- -los tubos- -y los sirvieron a Europa durante siglo y medio, terminaron cambiándolos por la telefonía y la banda ancha, demostrando que una empresa alemana entendía la globalización que venía. Aunque los británicos de Vodafone, que la entendían un poco más de primera mano, vinieron y se compraron la Mannesmann, para furia de Gerhard Schröder que a la economía global llegó algo tarde y a medias, aunque se sentara en el consejo de administración de Volkswagen. No le pasó lo mismo a la familia Bertelsmann, de la vecina Gütersloh, que se han ido comprando todo el mundo mediático hasta ser el cuarto grupo global del ramo. Esto se compagina hoy mal con que el carbón se lleve aún 10 millones de euros diarios en subvenciones, algo con lo que tira un centro de investigación tecnológica todo un año dice la candidata democristiana por Dortmund, Claudia Middendorf. Protesta obrera en una factoría de Thyssen en Duiburgo contra los planes de reducción de empleo ABC