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100 DOMINGO 22 5 2005 ABC Gente Henry Fonda, convertido en sello. El servicio de Correos ha sacado una edición especial con la imagen del célebre actor estadounidense cuando se cumplen cien años de su nacimiento. Su hija Jane (en la imagen) acudió a tan original homenaje a uno de los grandes actores que ha dado el celuloide. El mito de La Faraona, todo temperamento sobre las tablas de los escenarios, sigue dando que hablar diez años después de su muerte Lola Flores, el ruido y la furia El repaso mediático de estos días a La Faraona no ha hecho más que engrandecer más la ciclópea dimensión humana de un personaje elevado a mito TEXTO: JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN FOTO: ABC y algo que ha quedado meridianamente claro en estos días de furia mediática y conmemoraciones en torno a la gran Lola Flores es la ciclópea dimensión humana del personaje, cuyo nombre, a diez años de su muerte, continúa levantando pasiones encendidas y polémicas furiosas, bien que, en más de un caso, animadas por el poderoso influjo de ese mardito parné que hacía desgrasiaíta teniéndolo tó a la gitana María de la O (la película, mala como casi Siha todas las suyas, la interpretó, por cierto, Lola en 1959 a las órdenes de Ramón Torrado) Y es que, aunque a María de la O la hiciera, en efecto, desgrasiaíta, el parné sigue moviendo montañas y haciendo accesibles voluntades que parecían más firmes que el peñón de Gibraltar. La admiración por el talento y el arte de La Faraona permanece intacta y, si me apuran, acrecentada, libre de mucha de la ganga folcloroide, sentimentaloide y racialoide que la acompañó durante bastante tiempo. Hay que ponerse a cavar de nuevo en las minas del tópico para extraer esos adjetivos que nimban su mito: inigualable, irrepetible, imperecedera... La noticia de un posible novio secreto (a voces) de doña Dolores Flores Ruiz, aventada considerable e interesadamente por todos los mentideros de la parroquia rosa, parece haber causado inmensa sorpresa y hecho temblar los cimientos de la leyenda farónica de la jerezana. Y la verdad es que, a mi modesto entender, no ha hecho sino fortalecer la consideración de mujer una, grande y libre con que se contemplaba a esta artista de carnes morenas, a las que el tigre de la maledicencia no consigue hincarles el diente. Es fama universal que Lola fue una mujer que se puso el mundo por montera desde épocas muy tempranas de su peripecia vital, que amó apasionadamente la vida y se la bebió a borbotones, un personaje llenó de luces y de alguna sombra. Escuchando la algarabía le- vantada por las confesiones de Antonio Carrasco El Junco da la impresión de que se hubiese revelado la vida disipada de Santa María Goretti (y que me perdonen los devotos de la santa: obviamente, es sólo un ejemplo) En más de una ocasión, la propia Lola, creyente y precavida, declaró que la única virgen incontestable es la Virgen María, dando a entender que ella no iba a subir a los altares por esa vía. Les confesaré, por lo que personalmente me toca, que cuando preparaba mi biografía Lola Flores, el volcán y la brisa escuché todo tipo de rumores sobre la agitada vida íntima de nuestra estrella: que si fiestas de júbilos en polvorosa, que si relaciones heterodoxas que hoy podrían ser legitimadas por el edil de guardia... En fin, imaginen ustedes la fantasía que más les escandalice o encandile. Como es lógico, sólo cité hechos firmes de los que puedo aportar referencias escritas o grabadas. Al novio bailaor algunas personas lo mencionaron con la grabadora apagada, nunca traicioné su con- fianza, no como el otro día hicieron en el reportaje de Tele 5 a La Polaca, que cantó la gallina sin saber que la cámara recogía sus reflexiones. Menciono, eso sí, porque estaba publicada, una información aparecida en el diario El Alcázar el 7 de mayo de 1979 y titulada El novio secreto de Lola Flores se llama Antonio Carrasco una noticia por la que Lola, inteligentemente, no montó revuelo alguno, por lo que terminó diluyéndose. Ella, que fue una adelantada en lo de sacarse unos cuartos vendiendo exclusivas a las revistas del corazón, supo separar, cuando así le interesó, su vida pública de sus rincones privados, pensando siempre en su familia y evitando ese tipo de escándalos para no dañar ni a su marido ni a sus hijos. Y así se diluirá, supongo, este asunto en que el hipotético interesado, hasta ahora admirable guardián mudo de esa historia sentimental, ha abierto las doloridas cancelas para que el público pudiera asomarse a algunos detalles de su gran amor. Mardito parné...