Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
70 Cultura CENTENARIO MANUEL ALTOLAGUIRRE DOMINGO 22 5 2005 ABC Málaga recordará el próximo junio, a través de una exposición, el centenario del nacimiento de Manuel Altolaguirre, una de las figuras del 27 que más contribuyó a forjar dicha generación. Polifacético, fue poeta, impresor, editor, cineasta y traductor El infatigable impresor de sueños POR TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. En el Limonar Alto, entonces zona de montes de olivos y casas con jardines, en la ciudad que Aleixandre llamó del Paraíso vino al mundo, en 1905, Manuel Altolaguirre. Nacía en Málaga un ser polifacético: impresor, poeta, editor, cineasta, traductor... A todo se entregó con pasión, nada extraño en un carácter alegre y creativo que amaba cuanto surgía de él. De su alma. Cernuda, que compartió casa con los Altolaguirre en México, dijo refiriéndose a Manolo: Era un poeta de íntima espiritualidad, cosa que se ha ido haciendo rara en la poesía española Nada extraño, tampoco, en quien tuvo como poetas de cabecera a San Juan de la Cruz, Fray Luis de León y Garcilaso. Sensible e impresionable, de inquietud constante, tenía 19 años cuando, junto con José María Souviron y Emilio Prados, también malagueños, fundó la revista Ambos No sería lo único que Málaga le inspiró. La imprenta Sur creada con Prados y Álvaro Disdier y Litoral fundada en 1924 con Prados y José María Hinojosa, dan fe de ello. Fue en esta revista donde Altolaguirre publicó su primer libro, Las islas invitadas páginas las de esta publicación cuyo título se perpetúa, que acogieron los primeros poemas de amigos como Lorca, Alberti, Cernuda, Moreno Villa, Salinas... Siempre pensó que Litoral aglutinó a la que sería conocida como Generación del 27 También publicó a Juan Ramón, Vicente Aleixandre, -que apadrinaría a su hija Paloma- Gerardo Diego, Jorge Guillén... En Madrid, en 1932, funda la colección Héroe y la revista de igual título, donde aparecieron, entre otros, Luis Rosales y Luis Felipe Vi- vanco. Luego llegaría la revista Caballo verde para la poesía que dirigió Pablo Neruda, y cuyo título mezclado con el de su autobiografía, El caballo griego dio pie a su sobrina Maya para crear la colección Caballo verde para la poesía La revista 1616 conmemoró la fecha de la muerte de Cervantes y Shakespeare. En México creó la colección Aires de España y la revista Antología de España en el recuerdo de la que sólo se publicaron dos números. Homenajeó a san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, Lope de Vega, Quevedo, Góngora... Pero aún quedaba tiempo antes de cruzar el Océano. En París fue un impresor muy reconocido y en esta capital creó otra revista, Poesía En su haber creativo hay que citar la imprenta La Verónica que fundó en La Habana- -familiares y amigos ayudaban a coser libros- y resucitó en México. Entre los publicados, los grandes del Siglo de Oro español. También editó sus primeros cuentos, ilustrados por Moreno Villa, y su última revista España en el recuerdo Un creador prolífico Nació en Málaga el 29 de junio de 1905. Tituló su primer poemario. Las islas invitadas Con 19 años fundó la revista Ambos a la que seguiría Litoral donde publicaron sus primeras obras los poetas del 27. Impresor, editor, poeta, cineasta, dejó España acuciado por la guerra civil. Viajó con su familia a Cuba y posteriormente a México. Guionista con Buñuel, también dirigió El cantar de los cantares entre otros filmes. Su primera esposa, Concha Méndez, dijo de él que era un místico. En 1959, al regresar del Festival de San Sebastián, sufrió un accidente de coche. Murió a los tres días. zo Camilo José Cela en Papeles de Sons Armadans El autor de La familia de Pascual Duarte sintió gran afecto por Altolaguirre a quién dedicó un poema tras su muerte. Residió en Málaga hasta 1929. Hombre incansable, contaba que su amor por la imprenta nació cuando siendo un niño escribió unos versos para su madre. Fue a leérselos primero a la criada que, ¡ay de las casualidades que forjan un destino! tenía un novio tipógrafo. La muchacha pensó que valía la pena imprimirlo. Verlo así fue decisivo en la vocación de Altolaguirre. Se convirtió en un artesano magistral que disfrutaba entre cajas y planchas, La guerra y el exilio Fue llamado a México para dirigir la parte literaria de los Talleres Gráficos de la Nación. De entonces data una colección de clásicos mexicanos. Altolaguirre había dejado España antes de finalizar la guerra civil, tras pasar serias dificultades en Valencia. Junto con su familia marchó a Cuba y hubo de quedarse en la isla porque su hija Paloma estaba enferma. En La Habana, una nueva revista, Atentamente donde aparecieron algunos capítulos de sus memorias, algo que también hi- tanto que puede calificársele, sin duda, de artista de la imprenta. Su vida privada daría un giro en 1932, cuando García Lorca le presentó a Concha Méndez, también poeta, que había sido novia de Luis Buñuel, quien nunca la presentó a sus amigos de la Residencia de Estudiantes. Cuando la autora de Sombras y sueños se presentó allí como ex novia del que sería un genio del cine, conoció a Lorca y Alberti y el primero la condujo hasta Manolo. Descubrieron, ¡casualidad ignorada por los futuros esposos! que vivían en la misma pensión de la Gran Vía madrileña. Iniciaban así un amor y una colaboración, que durarían años. Incluso cuando Altolaguirre se divorció para casarse con la cubana Maria Luisa Gómez Mena, la relación siguió siendo afectuosa. En 1931, el poeta publicó su segundo libro, Soledades juntas Residió en ciudades diversas, una de ellas, Londres, dónde se trasladó en 1934 para seguir estudios de imprenta. Tradujo a Shelley y a Pushkin. Otra de sus tareas en el mundo londinense fue Ramoneo antología de Ramón Pérez de Ayala, embajador de España en Gran Bretaña. Fueron amigos hasta el punto de que en el bautizo de Paloma, sustituyó a Vicente Aleixandre, que residía en Madrid y no pudo acudir a la capital inglesa. Durante su exilio en Hispanoamérica- -basta conocer algunos de los títulos que utilizó- -tuvo siempre a España en el corazón y en la memoria. De hecho, con la excepción de Cernuda, todos los poetas exiliados evocaron siempre la patria con amor. Educado en el colegio de los jesuítas en Miraflores de El Palo (Málaga) fue siempre un católi-