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ABC DOMINGO 22 5 2005 Los domingos 65 Objetivo de todas las miradas SILVIA CASTILLO Cada uno de sus gestos, sus miradas, su manera de andar y, sobre todo, su forma de vestir, su maquillaje y su peinado son examinados con precisión microscópica. Desde que se convirtió en la prometida del Príncipe de Asturias, Doña Letizia ha estado sometida al juicio popular en cada una de sus apariciones, oficiales o privadas. Si en sus primeros pasos junto a la Familia Real algunos de sus atuendos centraron el ojo crítico por ser excesivamente sobrios o, todo lo contario, demasiado desarmados, a lo largo de este año la Princesa de Asturias ha ido definiendo su estilo, y actualmente refleja seguridad y elegancia, dentro de la corrección y la ausencia de extravagancias que, se supone, vienen marcadas por imperativo protocolario. aprovechar las prendas y que no le da importancia a repetir modelos, incluso de gala. Eso sí, modificados, como sucedió con el vestido color plata, también obra de Caprile, que lució en la víspera de su boda y que el diseñador renovó, a petición de la propia Princesa, para que pudiera llevarlo de nuevo en la cena de gala que se celebró a primeros de año en honor del presidente de Hungría. Sin necesidad de nuevos liftings la esposa de Don Felipe no ha dudado en repetir algunos de los sastres de Felipe Varela que cuelgan de su vestidor para sus viajes oficiales y diversos actos en España. Vestuario premamá El corte impecable que Varela da a sus trajes (con las chaquetas entalladas con las técnicas de la Alta Costura y las faldas cortadas en la medida justa) realzan aún más la envidiable figura de Doña Letizia, aunque es de suponer que el diseñador ya se habrá puesto manos a la obra para confeccionar un vestuario premamá a la Princesa. Con cinturón o sin él, en vivos colores (como el rojo, el rosa chicle, el quisquilla o el salmón) o en tonos empolvados, los trajes de Doña Letizia son ya un rasgo inherente a su estilo. Asimismo, otra característica destacable de la forma de vestir de la Princesa en los actos públicos es su afición a combinar los zapatos a juego con los bolsos. Una manera clásica de entender la moda que hace que apueste sobre seguro. Acostumbrada a los tacones, incluso de 12 centímetros, Doña Letizia es fiel a las creaciones de Pura López, Pepe Rico, Paco Gil y Sara Navarro, aunque también le fascinan los manolos de Blahnik y los estilettos de Jimmy Choo, a los que seguramente tendrá que decir adiós poco a poco, por recomendación médica; empezará a utilizar tacones más bajos y de base ancha. En cuanto a los bolsos, la Princesa de Asturias apuesta por firmas de reconocido prestigio, como la española Loewe (tiene el modelo Senda en varios colores) o la francesa Yves Saint- Laurent. Por lo que se refiere a las joyas, al igual que en los otros aspectos de su estilo, Doña Letizia no es amiga de la ostentación. Suele llevar pendientes pequeños, una discreta pulsera y relojes, también discretos, que cambia con asiduidad. Los collares y aderezos de piedras preciosas suele reservarlos para las grandes ocasiones de gala. Por cierto, ¿con qué regalo habrá sorprendido Don Felipe a su esposa en su primer aniversario de boda? El efecto Letizia Además, a lo largo de estos meses hemos asistido al efecto Letizia un fenómeno que no sólo se manifiesta en el interés y el cariño que despierta entre la gente (ávida de estrechar su mano o simplemente de poder verla en persona, como sucedió en su reciente visita a las Baleares coincidiendo con el anuncio de su embarazo) También en las imitaciones, remedos y réplicas de su personal manera de entender la moda. Doña Letizia se ha convertido en un icono a seguir para millones de mujeres, que no dudan en copiar su peinado, sus vestidos y su inseparable lápiz de ojos verde. Don Felipe practica squash y Doña Letizia el método Pilates En la vida privada de los Príncipes también hay lugar para los largos paseos y para el deporte, que a veces practican juntos, como la natación, el tenis, la bicicleta o el esquí (en invierno) Pero hay otros que cada uno ejercita por su cuenta: así, Don Felipe es un gran apasionado del squash y de la vela, y Doña Letizia prefiere seguir el método de acondicionamiento físico Pilates. Este método, que practica con la Reina, reúne la filosofía del ejercicio occidental, dinámico y muscular, con la oriental, que trabaja el control corporal, basándose en la respiración y la relajación. El método Pilates es perfectamente compatible con el embarazo de la Princesa, ya que consiste en ejercicios ligeros que ayudan a fortalecer y tonificar los músculos por medio de estiramientos suaves y, en cualquier caso, siempre se puede adaptar a cada etapa de la gestación. Pero los Príncipes también dedican gran parte de su tiempo a la lectura de libros, que estudian y analizan. Ambos comparten un gran interés por los trabajos sobre las Relaciones Internacionales y, mientras que a Don Felipe le apasionan las innovaciones científicas y tecnológicas, así como la economía, Doña Letizia prefiere la Historia. Los Príncipes comen pasadas las dos. A las cuatro están otra vez en sus despachos El cambio más acusado Su secreto reside en mantener un buen fondo de armario y en seguir una línea continua, es decir con alteraciones apenas perceptibles y sin asumir riesgos. El cambio más acusado de las últimas semanas ha sido el nuevo corte de pelo que luce la esposa de Don Felipe. Su peluquera le ha escalado levemente su melena clásica, dándole más movimiento en las puntas y acortándole el flequillo, dotándola así de un look con más personalidad. Los reflejos, muy sutiles y en dos tonos más claros que su base, siguen siendo los mismos. Doña Letizia ha dado muestra en sus comparacencias de sus gustos sencillos. Aunque la imagen externa de austeridad a la que nos había acostumbrado desapareció de un plumazo con el fascinante vestido rojo de Lorenzo Caprile que lució en la boda del Heredero de la Corona danesa, la Princesa se ha revelado como una mujer que prefiere Funeral por el abuelo de Doña Letizia, José Luis Ortiz. (31- 03- 05) EFE