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ABC DOMINGO 22 5 2005 Sociedad 55 La racionalidad es importante en un Papa aunque no sea popular Martín Patino- -quien ha tenido la oportunidad de conocer a Ratzinger como profesor y también como arzobispo de Múnich- -describe al nuevo Pontífice, Benedicto XVI, como un hombre que busca la unidad de los cristianos ¿Qué espera de este nuevo Pontificado? -Mucho. No podemos pedirle el carisma de Juan Pablo II, pero Benedicto XVI tiene el don de la búsqueda de la verdad. Y el que anhela la verdad es un hombre dialogante e inteligente. Tiene un perfil que se parece más a Pablo VI. ¿Qué cualidades destacaría? -Es un hombre sencillo y, al mismo tiempo, de gran potencia espiritual, teológica y racional. Porque la racionalidad es muy importante para un Papa, aunque no sea tan popular. Será capaz de crear verdad y realidad a la Iglesia en momentos que hoy son muy necesarios. -Y de Juan Pablo II... -Logró poner a la Iglesia en la esfera pública, la hizo más universal y, sobre todo, tuvo el valor de pedir perdón por los errores cometidos por la Iglesia. ¿Está el Gobierno de cruzada laica? -Se habla mucho de que nos encontramos en un huracán laicista, pero el presidente del Gobierno no lo ha desatado. Es un proceso en el que estamos inmersos y que en España llega con algo de retraso. Bajo el principio de laicidad es donde mejor pueden entenderse las relaciones entre Iglesia y Estado (ya lo dijo Juan Pablo II a los obispos franceses) es la plataforma, la casa común sobre la que construir, es el sustantivo. Laico es el adjetivo y en él caben múltiples matices. ¿Acepta la Iglesia esa laicidad? -La Iglesia reconoce, presuntamente, que la inmensa mayoría de los católicos son laicos. El trabajo, la vida en familia, el matrimonio... es laico, temporal. -Entonces, ¿por qué ese miedo y esas alertas hacia la tendencia de la sociedad? -La Iglesia española ha estado acostumbrada durante siglos a tener una pequeña parte del poder político, a veces todo. Pero no es bueno que resurja el neoconfesionalismo o el neoclericalismo. Los curas no son mejores que los laicos, ni más perfectos. Pero también hay que pedir a los ciudadanos que no son religiosos el respeto hacia los que lo son. La esfera pública tiene que abrir espacios para la actividad de las confesiones religiosas de una manera equitativa y neutral. -El informe de su Fundación reconoce que un tercio de los españoles se muestran en contra de que haya extranjeros. ¿Dónde están los puntos de encuentro con otras culturas, si es que son posibles? Martín Patino, en un momento de la entrevista -Todas las sociedades están articuladas en torno al género, el hombre y la mujer, dos seres definidos biológica y fisiológicamente. Ahora pasamos a articular la sociedad conforme a las tendencias, que son todas muy respetables, pero son variables, no son tan seguras. El hombre será hombre toda la vida, y la mujer igual, pero si tenemos en cuenta la tendencia para articular la sociedad objetivamente, entonces habremos dado un salto muy grave. -Si quiere no hablemos de matrimonio, pero ¿y de familia? -Es un concepto diferente. Los que viven juntos, los que se quieren forman una familia y ésta no exige necesariamente un contrato, un vínculo civil o religioso. En la sociedad española crecen los hogares porque aumentan las familias, aunque disminuyan los matrimonios. -El reto es pasar de la multiculturalidad a la interculturalidad. La sociedad española, en teoría, admite a los inmigrantes, pero cuando están en el mismo portal de casa es cuando surgen las dificultades. Cuanto más respetemos la identidad de cada grupo o pueblo más fácil será la convivencia con él y habrá menos peligro de xenofobia. ¿Cuál es la vía para lograr esa integración? -La educación, la escuela. En el patio del colegio han de poder convivir todos los niños, aunque estén en clases distintas. Y eso es una tarea de todos los centros, públicos y concertados. Nadie debe esconder la mano en esta gran tarea de integrar las diferencias. ¿Qué opina del proceso de regularización de inmigrantes recientemente concluido? -Ha sido un salto valiente, un desafío al que se nos ha retado a todos los españoles. ¿Vamos a preferir seguir teniéndolos marginados, irregularizados o expulsándolos o vamos a ser capaces de integrarlos? Considero que se ha apostado por el mejor camino, por convivir. ¿Cómo afectan al nivel cultural de un país los vaivenes legislativos en materia educativa? -Estos vaivenes se llevan produciendo desde hace 25 años y en ellos hemos tenido cinco o seis organizaciones de la enseñanza. Para consolarnos hay que decir que el modo de organizar la enseñanza no es lo más importante, aunque sea necesario. Lo que hay que cambiar es el paradigma pedagógico que tiene cada profesor, la manera de enseñar y de aprender del alumno. ¿Logse, LOCE o LOE? -Las leyes en los preámbulos son todas estupendas. Al pasar al articulado es cuando surgen las dificultades. Se hizo un esfuerzo con la LOCE, ahora se ha hecho otro. Pero lo que ocurre es que, por principio, se ataca lo nuevo que cada partido incorpora. La clave estaría en aprovechar lo positivo que mantiene la ley en cada reforma. ¿Clase de Religión o alternativa? -El conocimiento del hecho religioso en las escuelas debería ser obligatorio porque pertenece al núcleo del pensamiento occidental. Sin ese conocimiento no puede haber convivencia porque los hombres piensan de manera diferente conforme a sus creencias. El Estado tiene que enseñar el pensamiento religioso, el musulmán, el judío, el cristiano... No hay que tener miedo a que esa clase caiga en manos de un ateo, un revolucionario o un enemigo de una u otra confesión. Podrá haber abusos pero hay que exponerse a ello. -Hay quienes defienden una escuela laica... -Los servicios públicos no pueden hacer confesionalismos, pero la escuela laica tiene que hacer algunas concesiones porque los padres de los alumnos son los que tienen el derecho fundamental de cómo han de educarse sus hijos y ha de haber coherencia entre los valores de la escuela y la familia. ¿Hacia dónde avanza la sociedad española? -Hemos ganado en seguridad pero ha aumentado la conflictividad porque la sociedad se hace más compleja. Estamos en la época donde todo se puede mirar desde distintos puntos de vista. Hoy día la sociedad es poliédrica.