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54 Sociedad DOMINGO 22 5 2005 ABC JOSÉ MARÍA MARTÍN PATINO Presidente de la Fundación Encuentro La Iglesia española está herida por decisiones del Gobierno Martín Patino sostiene que nunca había conocido un nivel de enfrentamiento entre Iglesia y Estado como el que ahora mantienen por la aprobación de la ley que permite contraer matrimonio a los homosexuales TEXTO: R. BARROSO FOTO: CHEMA BARROSO MADRID. Sacerdote, jesuita, escritor, licenciado en Filosofía, Filología Clásica y doctor en Teología, José María Martín Patino sigue observando- -a sus ochenta años- -los aciertos y los errores de la sociedad española. Al frente de la Fundación Encuentro ofrece desde hace dos décadas una plataforma de diálogo a más de un millar de personalidades de todas las tendencias políticas, fuerzas sociales y creencias... Ya hace más de diez años que los informes de la Fundación examinan los problemas de la sociedad actual y buscan la manera de resolverlos. Tenemos el gran desafío- -explica Martín Patino- -de interpretar el presente. Cada año practicamos el mismo rito: caminar con las estadísticas, con los registros... Pero hay que dar un paso más porque los datos están ya agotados, los análisis están hechos. Ahora el hombre tiene que arriesgarse en su interpretación para buscar la auténtica realidad -Su Fundación aboga por el diálogo, por hallar puntos de encuentro... ¿Los partidos políticos tienen voluntad de dialogar, de escuchar a la sociedad o están más interesados en ocupar parcelas de poder? -La vida política española está en un momento de crispación y braceamos en un mar muy encrespado. No creo que ningún partido político luche por la inseguridad o el enconamiento. Están buscando, a su manera, la realidad y para ellos ésta coincide con los electores que les han elegido, lo que se traduce en una lucha por los votos, por mantener el poder. Esta actitud lleva a grandes equivocaciones. Cualquier visión política es una realidad creada. ¿Hablamos de ficción? -Sí, pero la ficción no es contraria a la realidad. Incluso a veces es un instrumento para crearla. Lo vemos en los discursos públicos, en los eslóganes... y la gente se siente llevada por ese oleaje de lo que llamamos opinión pública. Algo que consideramos realidad, pero que no es más que una creación, una ficción. ¿Y cuáles son las grandes ficciones que la sociedad española se ha creído como verdades? -No sé (sonríe y confiesa que no lo va a decir) Pero me parece que en el bipolarismo en el que se mueve nuestro Parlamento ha de haber verdad y ficción en ambas partes. Los políticos no buscan sólo la verdad. Está demasiado mezclado el interés político y el poder. Los que quieran buscar la verdad tienen que escuchar a todos. Aquí se impone el diálogo. ¿También con los terroristas? -El diálogo con un señor que tiene una pistola en la mano es absolutamente imposible. Y si no hay diálogo menos aún habrá negociación. ¿Y los que abogan por las conversaciones? -No creo que haya ningún partido político en España que defienda el diálogo con los terroristas. De lo que se habla es de que renuncien a las armas y den pruebas objetivas de ello. Que las entreguen donde quieran, incluso a una comisión internacional objetiva y creíble que lo verifique. Después, y antes del diálogo, habrá que escucharles. ¿Y las víctimas? -Los que fueron asesinados lo hicieron por la paz, no para que existiera una lucha y una disputa eterna. La actitud de sus familias es respetabilísima pues es normal que un padre o una esposa tengan resentimiento, pero la sangre derramada sólo será fecunda si sirve para crear paz. -Se aboga por la paz y, sin embargo, el informe de la Fundación Encuentro pone de relieve que la vio- ACUERDOS IGLESIA- ESTADO Si hoy parte de los acuerdos no satisfacen habrá que estudiar la manera de enmendarlos, con diálogo y buena voluntad TERRORISMO El diálogo con un señor que tiene una pistola en la mano es absolutamente imposible, y si no hay diálogo menos aún habrá negociación CLASE DE RELIGIÓN El conocimiento del hecho religioso en las escuelas debería ser obligatorio porque pertenece al núcleo del pensamiento occidental lencia hacia los mayores, los niños, las mujeres... aumenta en la sociedad española. -Es un índice muy negativo que está creciendo. La vida política, pública y mediática está nutrida de frases violentas, de descalificaciones, de insultos... Tenemos que liberarnos de la subjetividad porque hace un gran daño a la paz y a la concordia. Liberarse de la subjetividad sería un gran eslogan para la sociedad actual porque ésta nos enfrenta a los otros y fomenta la violencia. Hay que poner a las partes discrepantes en diálogo para que cada una reconozca sus propios errores. ¿También la Iglesia? -La Iglesia tiene que reconocer errores. Todos los actos en los que se haya practicado la violencia deben ser reconocidos como error, porque ésta no tiene nada que ver con la evangelización. -Las relaciones de los obispos con el Gobierno no parecen muy fluidas. Muchos apuestan por revisar antiguos acuerdos... -Nadie tiene por qué escandalizarse de que haya que hacer ciertos cambios porque las circunstancias se han modificado o porque las exigencias son hoy distintas a cuando se pactaron. Los obispos decidieron acuerdos sociales para no tener que acudir a concordatos difíciles de modificar. Los hubo sociales, culturales, económicos... y si hoy una parte de ellos no satisfacen pues habrá que estudiar la manera de enmendarlos, de acomodarlos con diálogo y buena voluntad. ¿Este Gobierno va por delante de las demandas sociales o la Iglesia va por detrás? -La Iglesia española se encuentra profundamente herida por algunas determinaciones que ha llevado a cabo este Gobierno. El proyecto de ley que aplica el concepto de matrimonio al vínculo social que pueden establecer los homosexuales ha suscitado indignación. -La respuesta ha sido contundente... -La dureza de la nota de los obispos ha sido histórica. Un texto en el que se exhorta a la desobediencia civil y en el que se invoca a la doctrina tradicional de la objeción de conciencia ha marcado un nivel que no había conocido en 50 años de relaciones entre la Iglesia y el Estado. Pero son los obispos los responsables y habrán estudiado la cuestión. Yo no voy a criticarles por eso, pero sí es una nota durísima que el Gobierno debería tener en cuenta. -Entonces... ¿matrimonio gay? -La palabra matrimonio me parece excesiva, lo que no significa que no se reconozcan los derechos de los homosexuales. Tenemos que luchar por la igualdad, pero se puede conseguir sin desvirtuar la palabra matrimonio. ¿Desvirtuar?