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50 DOMINGO 22 5 2005 ABC Sociedad La presencia frente a las costas de Portugal del barco- clínica de la organización Mujeres sobre las olas el pasado agosto, reabrió el debate sobre el aborto EPA Diez mil portuguesas cruzan cada año la frontera para abortar en España La propuesta de un nuevo referéndum ha sido devuelta al Parlamento por el presidente Sampaio aborto en tierra lusa provoca que miles de jóvenes busquen soluciones a su embarazo no deseado bajo la clandestinidad o en clínicas de España BELÉN RODRIGO. CORRESPONSAL LISBOA. Cada año atraviesan la frontera alrededor de diez mil jóvenes portuguesas para interrumpir voluntariamente su embarazo en clínicas españolas. La ley lusa castiga con penas de prisión (entre uno y diez años) el aborto fuera de las circunstancias especiales que contempla el código, tanto para la madre como para el médico y las enfermeras que lo practican. España se ha convertido en un refugio para muchas portuguesas que deciden abortar, como en su día lo fue Inglaterra para las españolas. En nuestro país la clínica Dator fue la primera en recibir la autorización en 1985 para la realización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo y veinte años después existen cerca de ochenta centros autorizados. En dos de ellos, Los Arcos, en Mérida, y Guadiana, en Badajoz, dos mil de las pacientes anuales que por allí pasan son portuguesas. Su directora, Yolanda Hernández, conoce b La situación ilegal del perfectamente la realidad portuguesa y ha preparado su clínicas de tal forma que las jóvenes que allí acudan se sientan lo más a gusto posible dentro de lo que la delicada situación requiere. Las telefonistas hablan portugués y los folletos informativos están disponibles en el mismo idioma. No lo volvería a hacer LISBOA. Pide ser identificada sólo por María (el primero de sus dos nombres de pila) prefiere no facilitar muchos datos personales. Por su aspecto no tiene más de 20 años (dos más de los que realmente tiene) pero basta hablar diez minutos con ella para descubrir a una mujer muy madura. La experiencia de abortar me ha hecho crecer de golpe diez años cuenta. Apenas han pasado tres meses desde que esta adolescente portuguesa acudiese a una clínica española para interrumpir su embarazo, una vivencia demasiado dura que explica su cuidado al hablar por miedo a ser identificada. Nunca me interesé por el derecho pero sabía que en Portugal si abortas puedes estar una larga temporada en la cárcel dice María. Era lo único que pensé cuando supe que estaba embarazada, porque en ningún momento acepté la idea de ser madre soltera Acto seguido llamó a una amiga que ya había pasado por esa experiencia y sabía que se fue a España para abortar. Fue todo muy rápido. Tenía ahorrados 500 euros para irme de vacaciones con mi novio y acabé por utilizarlos para pagar la clínica en la que aborté Sólo una amiga sabe lo que ocurrió, ni siquiera su novio (estaba fuera por unas semanas) se ha enterado, sólo sabe que a su chica no la dejaron ir a pasar los días de descanso planeados. ¿Arrepentida? Nunca volvería a hacerlo. Sólo ahora soy consciente de lo que hice, pero el miedo a ser presa me impidió meditar la posibilidad de tener al bebé. Pido a Dios que me perdone lo que hice. Ahora estoy en contra del aborto pero quiero que se despenalice para que ninguna mujer vaya a la cárcel por abortar Ya no la llaman María, sino por su segundo nombre. Cuando la gente le pregunta el porqué ella responde: Soy otra persona nueva, quiero borrar parte de mi pasado y pensar en un futuro feliz Entre 350 y 1200 euros Lo habitual es que estas jóvenes acudan a la clínica con dos meses de embarazo. Tras la intervención, y si no hay complicaciones, son dadas de alta dos horas después. En los casos en que la gestación está más avanzada, hasta dieciocho semanas, o que el feto presenta malformaciones, la paciente permanecerá ingresada al menos durante veinticuatro horas. El precio del aborto oscila entre los 350 y los 1200 euros, en función del tipo de anestesia que se emplee, incluyendo análisis, medicamentos y operación. Esta escena se repite en muchas otras clínicas españolas, como la de Gelme de Vigo o la propia Dator de Madrid. Lógicamente son más frecuentadas las que se encuentran próximas a la frontera. Las asociaciones pro- aborto consultadas por ABC coinciden al señalar que es muy difícil dar un número exacto de las portuguesas que vie-