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ABC DOMINGO 22 5 2005 Internacional 35 Los inmigrantes bengalíes se aprovisionan de agua en Tifariti Abandonados en medio del desierto, medio centenar de inmigrantes de Bangladesh sobreviven en un antiguo cuartel español del Sahara Occidental S. O. S. en el Sahara TEXTO Y FOTO LUIS DE VEGA. ENVIADO ESPECIAL TIFARITI (SAHARA OCCIDENTAL) Abandonados por un destino que les da la espalda, cuarenta y seis jóvenes de Bangladesh esperan y esperan ante un futuro incierto, como el de la tierra que les acoge, el Sahara Occidental. La casualidad, la mala bilis de las mafias o la indiferencia de las autoridades les ha llevado a dar con sus huesos en unos barracones de Tifariti controlados por el Frente Polisario. Varios de ellos chapurrean inglés y han podido contar a ABC que se encontraban en Casablanca cuando fueron trasladados hacia el desierto. Por el camino les quitaron la documentación y les dejaron tirados en la peligrosa zona del muro que construyó Marruecos durante el conflicto con los independentistas saharauis. Nuestro guía nos dejó allí una noche y el chófer se quedó con los pasaportes comenta Shirals, de 30 años. Estuvimos tres días junto al muro sin dormir, sin beber y sin comer porque los militares marroquíes no quisieron ayudarnos añade. el momento no saben qué será de sus vidas y muchos de ellos prefieren volver a su país a pesar de la pobreza y la falta de expectativas que meses atrás les empujó a marcharse. Ragiu explica que, con la ayuda de su hermano, ha pagado unos 12.000 dólares a las a mafias de tráfico de inmigrantes de Bangladesh y de Marruecos. Nuestro familiares no saben dónde estamos y ni siquiera saben si estamos vivos añade con el rostro desencajado. Condiciones infrahumanas El edificio es un antiguo acuartelamiento español que, tras la guerra entre Marruecos y el Polisario, pasó a formar parte de lo que se conoce como zona liberada del Sahara Occidental es decir, bajo control de los independentistas. Una de las tres habitaciones en las que duermen se ha convertido en una improvisada enfermería donde los más débiles pasan las horas aletargados y aquejados de problemas estomacales. Uno de los deportados afirma que el agua del pozo se acabó hace dos días y que la que beben se halla en mal estado. Sobre las paredes del cuartucho se ven numerosas inscripciones rayadas. Son muchas más las obscenas que las originales, pero casi todas hacen referencia a la Legión y al año 1973. El Sahara se ha convertido en una inhóspita autovía de peaje por la que los inmigrantes clandestinos intentan alcanzar sus sueños, casi siempre en Europa. Primero fueron los marroquíes, después llegaron los subsaharianos y ahora, cada vez más, los asiáticos. Desert is a big problem, desert is a big problem (el desierto es un gran problema) repite Shirals una y otra vez. Dos meses en Tifariti Finalmente fue el Polisario quien se hizo cargo de ellos en una peligrosa zona de minas y los trasladó hasta Tifariti, donde se encuentran desde hace unos dos meses. Ellos nos dan de comer y por las mañanas nos suelen reclamar para que realicemos algunos trabajos dicen varios de ellos. Efectivos de Naciones Unidas patrullan la zona para evitar el rebrote de la violencia entre marroquíes y saharauis y están enterados de la situación de los cuarenta y seis deportados. Vinieron a vernos cuando estábamos alojados en el edificio de la escuela y nos dijeron que nos sacarían de aquí en unos meses Sin embargo, por