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24 Nacional ESPAÑA, PAÍS DE INMIGRACIÓN DOMINGO 22 5 2005 ABC Torre del Burgo (Guadalajara) es uno de los municipios de España con mayor porcentaje de inmigrantes respecto al total de población, si hablamos de extranjeros vinculados al mercado laboral. La mayoría son búlgaros y se dedican a la agricultura La pequeña Bulgaria del esparragal TEXTO: MIGUEL ÁNGEL BARROSO FOTO: DANIEL G. LÓPEZ TORRE DEL BURGO. Una hospedería, una casa rural, un monasterio en ruinas, un bar, un rebaño de ovejas, leyendas de apariciones marianas a los moros, 188 almas y campos sembrados de espárragos y cereal. Y bastante tranquilidad, todo hay que decirlo. Esta podría ser la ficha apresurada de este pueblo de la campiña guadalajareña. Nada extraordinario, a simple vista, si no fuera porque en los últimos años Torre del Burgo se ha convertido, probablemente, en el municipio español con mayor porcentaje de ciudadanos extranjeros ligados al mercado laboral (en Alicante hay localidades invadidas por extranjeros, pero son comunitarios- -británicos y alemanes, sobre todo- -y su presencia tiene que ver más con el ocio y el negocio) Los últimos datos sobre Torre del Burgo del INE (padrón a 1 de enero de 1994) hablan de una población de 122 personas, de las que 64 son foráneas (es decir, un 52,5 por ciento) pero durante el último año y medio la situación ha cambiado y, según el propio Ayuntamiento, en la actualidad hay 188 individuos empadronados, de los que 127 son extranjeros (el 67,5 por ciento) Casi un centenar de ellos son búlgaros. Y trabajan en los cultivos de espárrago. El pueblo no podría vivir sin ellos confiesa Ramón Urbina, el alcalde. No desaparecería, porque estamos a veinte kilómetros de Guadalajara, pero sería el fin de la forma de vida que le ha dado prosperidad Torre del Burgo quedaría abocado a convertirse en un pueblo- dormitorio de la cercana capital de provincia, una visión no descartada por el alcalde- -con espárragos o sin ellos- pero eso será otra historia. Se corrió la voz La historia de hoy empieza contándola Yordan Dimitrov Tanev, 50 años, los cuatro últimos en Torre del Burgo. Llegó con su mujer Krasimira desde su mundo sin esperanza de Plovdiv, la segunda ciudad en importancia de Bulgaria, donde trabajaban en la agricultura. Sus hijos Dimitri y Nayden, 22 y 21 años, estudiantes de Económicas en aquella vida pasada, se incorporaron a la aventura dos años después. Vinieron unos pocos... y se corrió la voz comenta Yordan sobre el origen de esta pequeña Bulgaria Torre del Bur- El pueblo late con el corazón de los inmigrantes. No podría subsistir sin su trabajo. O sería otro pueblo go es un buen lugar para vivir. Las relaciones con los españoles son excelentes, la verdad es que no existe ningún problema. Mi familia reside aquí de forma permanente. Cuando acaba la temporada del espárrago cada uno se busca el jornal de forma distinta: yo echo una mano con el trigo y también tengo trabajo en una empresa de montaje industrial en Guadalajara. Mi esposa es empleada doméstica y mis hijos se ocupan como camareros. Pensamos quedarnos hasta que las cosas mejoren en Bulgaria Krasimira, una fornida mujer de amplia sonrisa, trabaja codo con codo con su hijo mayor preparando los manojos de liliáceas. La gente nos trata muy bien dice. El sol espabila los espárragos y, con las primeras luces del día, hay que ir a los campos a cortarlos antes de que espabilen más de la cuenta, espiguen y se pierdan para el consumo. No hay un solo jornalero nacional, será porque después duelen los riñones. Cada inmigrante avanza por un surco y corta espárragos en dos hazas, izquierda, derecha, izquierda, derecha. Tras el almuerzo, al almacén a seleccionarlos por tamaños y empaquetarlos. A última hora de la tarde llegarán los camiones- -también conducidos por inmigrantes- -para cargar el producto y llevarlo a Madrid, Zaragoza y Barcelona. Primero tuvimos marroquíes, pero no se adaptaron bien. Los búlgaros, en cambio, son serios y disciplinados señala Jaime Urbina, uno de los cinco empresarios del espárrago que hay en Torre del Burgo, todos ellos de treinta y tantos años. Los que no viven aquí todo el año me dicen planta melones, pimientos, patatas... lo que sea por-