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12 La Entrevista DOMINGO 22 5 2005 ABC (Viene de la página anterior) de el momento en que uno se sienta a negociar con los terroristas ya se ha perdido y lo peor no es que pierda uno, sino que pierda su país, la democracia, el Estado de Derecho, el sentido común y la decencia de las personas. Conmigo que no cuenten. -Cuando decidió expresar sus críticas y advertencias en el debate sobre el estado de la Nación con la dureza que lo hizo, ¿contaba con lo que le iba a caer encima? -En ese discurso, que trabajé muchísimo, creía que después de un año de Gobierno socialista y viendo cómo se iban a producir las cosas, tenía que fijar con claridad mi posición. Desde el punto de vista interior quedé muy reconfortado, muy conforme conmigo mismo. Y ahora lo estoy. Hemos visto cosas muy tristes y a personas que habían defendido el Pacto por las Libertades con su firma y su palabra decir justo lo contrario. ¿Han calculado los efectos para el PP si a Zapatero le sale la jugada de convertirse en el pacificador del País Vasco? -Es que hay cosas que no se pueden hacer en función del cálculo electoral. Además, para los que quieran hacer cálculos electorales, ¿qué alternativa teníamos? ¿Ponernos detrás de Rodríguez Zapatero en estas operaciones? Para mí no es posible. No puedo hacerlo y no lo voy a hacer. ¿Van a admitir en el Estatuto catalán que esa Comunidad autónoma sea calificada como nación? -No, ni en ningún sitio. En 1978 todos los españoles dijimos que España era una nación y que también había nacionalidades y regiones. ¿Por qué hay que cambiar eso? ¿Cuál es la diferencia entre llamar a una Comunidad autónoma nacionalidad o nación? Y si no hay diferencia, ¿para qué vamos a hacer ese cambio, para qué vamos a propiciar una reforma constitucional? Son debates que no importan a nadie, sólo a algunos partidos políticos. ¿Ha disipado con su discurso del miércoles cualquier duda sobre una posible falta de contundencia en la labor de oposición? -He pasado, en opinión de algunos, de ser la quintaesencia del centrismo a la quintaesencia de la intransigencia. No creo haber cambiado tanto en 24 horas. ¿Va a mantener el actual nivel de enfrentamiento con el Ejecutivo en los próximos meses? -No es un problema de choque. Es que estamos ante un problema que no me queda más remedio que decir lo que pienso. ¿Qué voy a decir si el plan Ibarretxe vuelve a las Cortes? Tendré que argumentar, tendré que dar razones y hacer pedagogía para convencer a gente que no comparte nuestras posiciones, pero es muy difícil hacer lo contrario de lo que creemos, sería engañar a la gente. ¿Usted perdió el debate? -Si hacemos caso a las encuestas parece que sí. Pero al final lo que se hizo fue coger una frase, organizar un gran escándalo, hablar de paz y diálogo y trasmitir el mensaje de que la gente del PP no quiere la paz. Los mensajes acaban calando, pero en algunas ocasiones La sequía pone de relieve lo ridículo que es este Gobierno ¿Qué hubiera ocurrido en Gran Bretaña o Francia si a dos militantes de un partido en la oposición los hubiera detenido la Policía sin pruebas? -Esa pregunta tiene otra variante: ¿qué hubiera ocurrido si un gobierno del PP hubiera detenido a dos militantes del PSOE sin pruebas? Hubiera sido el escándalo padre, con numerosos intelectuales y artistas firmando contra la actitud fascista del Gobierno. Eso en un país civilizado no es de recibo. Esa misma noche hablé con el ministro del Interior y me dijo que no sabía nada, exactamente lo mismo que sostiene ahora, que no sabe nada... ¿Quién tiene más que perder en las elecciones autonómicas: Galicia, Fraga o usted? -Hombre, Fraga puede perder la Presidencia de la Xunta si no tiene la mayoría. Yo también pierdo porque soy el presidente del PP y el Partido Popular pierde si deja de gobernar una Comunidad autónoma. ¿Si hubiera relevado a Fraga, todas las responsabilidades serían suyas? -He mantenido a Fraga porque es el mejor candidato, porque quería ir, porque tenía derecho a ir y porque es el presidente fundador del partido, no por otra razón. ¿Cómo están las perspectivas en Galicia para el PP? -En esa operación que se fragua para cambiar el modelo de Estado un triunfo del PP sería un freno para esos objetivos, porque nosotros defendemos la España constitucional, la de la igualdad de los españoles, y la Xunta no entraría en planteamientos como el del tripartito en Cataluña o el que se pueda formar en el País Vasco con el PNV, el PSE o EHAK. ¿La sequía les viene bien porque hace recordar el Plan Hidrológico Nacional? -La sequía pone de relieve lo ridículo que es este Gobierno, porque el PHN era un asunto pendiente en España desde tiempo inmemorial y costó mucho sacarlo adelante. El PSOE lo intentó cuando era ministro Borrell y secretaria de Estado Cristina Narbona y no pudo, no obtuvo los votos necesarios en el Consejo Nacional del Agua. Nosotros lo conseguimos con el apoyo de ese organismo y de Comunidades gobernadas por socialistas como José Bono o Manuel Chaves, pero el PSOE decidió hacer bandera política de ese asunto y derogó el PHN sin presentar alternativa. Ahora estamos peor que antes, porque, además, necesitamos más agua que hace unos años. Todo el mundo no se puede volver loco a la vez en el Partido Socialista hay que ir contra corriente. No se puede gobernar ni hacer oposición pensando en lo que dicen las encuestas. A eso es bastante favorable quien preside el Gobierno en estos momentos. ¿El PP está mejor o peor que hace una semana? -Está mejor. El PP es ahora referencia de valores que anidan hace muchos años años en el alma de muchísimos españoles, antes era referencia compartida, ahora única. En política hay que ser claros y previsibles, que la gente sepa lo que se va hacer. Por eso estamos mejor. ¿Y el Gobierno? -Claramente peor. Un Gobierno que tiene abierto el modelo constitucional, estatutario, el sistema de financiación, que no sabe a dónde va condicionado por gente que no tiene nada que ver con los intereses generales, que invita a una banda terrorista a dialogar, no es fiable ni puede generar excesivo entusiasmo. ¿Qué puede ocurrir en España en los próximos meses? -Soy optimista. La sociedad española no va a aceptar todo este disparate que están planteando algunos. Estoy convencido de que no habrá más sistemas de concierto económico y de cupo, de que el principio de cohesión e igualdad entre los españoles se va a mantener. Para eso es muy importante que, al menos, el principal partido de la oposición dé la batalla y la dé con ideas, con argumentos, con contundencia y si es posible con apoyos. Estoy convencido de que esa batalla se ganará. En un mundo como en el que vivimos, en un tiempo como en el que estamos, en el año 2005, hay poco sitio para el exceso de idioteces. ¿Ese optimismo se basa también en alguna conversación con dirigentes socialistas? -El PSOE no puede aceptar la deriva que están tomando algunos acontecimientos y estoy convencido de que no lo va a aceptar. Todo el mundo no se puede volver loco a la vez en el Partido Socialista.