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10 La Entrevista DOMINGO 22 5 2005 ABC MARIANO RAJOY Presidente del Partido Popular Zapatero demuestra debilidad, frivolidad e irresponsabilidad en la reforma del modelo de Estado El jefe de la oposición sostiene que es bueno para España, aunque a uno le llamen intransigente que alguien defienda los principios, la Constitución y el Pacto Antiterrorista y que lo grave sería que todos los partidos se apuntaran a dialogar con ETA, una operación que califica de suicida TEXTO: ÁNGEL COLLADO FOTOS: JULIÁN DE DOMINGO MADRID. Mariano Rajoy está convencido de que hace lo que debe al rechazar la operación de Zapatero para dialogar con ETA, ya que desde el momento en que uno se sienta a negociar con un terrorista ya han perdido él, la democracia y la decencia No le importa lo que digan las encuestas, ni que le acusen de exceso de dureza en la denuncia. Dice que toca dejar las cosas claras e insiste en que él no sabe ni puede ponerse detrás de un presidente del Gobierno que mete al país en una operación suicida Rota cualquier relación con el Gobierno, apela al sentido común de la sociedad para frenar el desmantelamiento del orden constitucional e insinúa que algunos dirigentes del PSOE comparten sus posiciones. ¿Se siente solo? -Sinceramente, no. He recibido muchas cartas de mucha gente que entiende y apoya mi posición y me pide que la mantenga, y otros que vienen en persona a decírmelo, los últimos los miembros del Foro de Ermua. ¿Y en minoría? -No me siento en minoría. Una gran mayoría de españoles está a favor de lo que decía el Pacto por las Libertades, que era un acuerdo por el cual quedaba claro que gobernara quien gobernara no se iba a cambiar de política en la materia y le daba el mensaje a ETA de que no tenía otra alternativa que dejar de ser terrorista. Eso lo siguen compartiendo una gran mayoría de españoles. ¿Usted cree que cala en la opinión pública esa preocupación que trasmite por el futuro de España, por su unidad o por la posible cesión ante los terroristas? -Ahora mismo hay dos asuntos muy importantes: el primero, saber a dónde quieren llevar algunos a España y, el segundo, qué quieren hacer algunos con la lucha antiterrorista. Y en ambos casos me refiero al Gobierno. Es probable que haya una parte de la opinión pública que todavía no haya percibido que los peligros son evidentes, pero hay otra parte que está atenta al acontecer diario, que sí es consciente. ¿Le decepcionaría que muchos ciudadanos estuviesen dispuestos a pagar un precio político por el fin del terrorismo? -Pues sí y yo estoy obligado, y lo haré, a hacer pedagogía para que eso no sea así, para que la gente defienda posturas que son éticas, dignas y eficaces. ¿Hasta dónde se puede pagar? -Creo que no se debe pagar nada. En cualquier caso, esa pregunta habría que hacérsela a quien está dispuesto a dialogar. La vida y las libertades de las personas, el derecho a hacer política, a expresarse libremente, a fijar el domicilio donde se quiera, a no pagar impuestos más que a las administraciones son derechos innegociables. Si caemos en eso, ya no seremos un Estado democrático, moderno y orgulloso de sí mismo. Seremos otra cosa. Nos habremos rendido. No se puede pagar. ¿Legalizar a Batasuna sería pagar un precio político? ¿Es que alguien cree que después del acuerdo adoptado por el Congreso invitando a ETA a dialogar no es la banda terrorista la que tiene ahora la sartén por el mango? La sociedad española no va a aceptar todo este disparate. Para eso es importante que, al menos, el partido de la oposición dé la batalla con ideas, argumentos y contundencia No puedo pactar ni acordar nada con un Gobierno cuyo presidente ha ofrecido diálogo a una banda terrorista. No veo más salida que una rectificación del PSOE -Es evidente que sí. Los tribunales lo han calificado de grupo terrorista y figura como tal en la lista de la Unión Europea y en el Departamento de Estado de EE. UU. Y por la vía de hecho se ha hecho legal lo que antes era ilegal. Nadie pone en duda que Batasuna- -o lo que es lo mismo, ETA- -está en el Parlamento vasco y en una posición de enorme fortaleza. ¿Y acercar los presos de ETA al País Vasco también sería pagar? -Cualquier contrapartida es pagar, los presos o el derecho de autodeterminación. Lo más importante es tener en cuenta esto, tenerlo muy claro y que los terroristas también lo tengan claro. Hasta hace poco sabían que la democracia no iba a pagar un precio político. Ahora, con lo que ha pasado los últimos días, ya creen que alguien pagará. ¿Es el fin de ETA la pieza que falta para poner en marcha eso que llaman segunda transición? -En el año 78 se hizo un esfuerzo colosal y se decidieron muchas cosas, las reglas de juego y convivencia, que son para muchos años y que sólo hay que cambiarlas en beneficio de los intereses generales y con un consenso de la inmensa mayoría. Decidimos entonces que España fuera una democracia, con un sistema de derechos y libertades como el resto de la UE, apostamos por la reconciliación y por mirar al futuro, por un determinado sistema de relaciones con la Iglesia Católica y otras confesiones, y resolvimos, o creíamos haber resuelto, el problema de las relaciones entre el centro y la periferia. Eso lo apoyó la inmensa mayoría de los españoles. Ahora, por exigencias de algunos y con la complicidad de otros- -el Gobierno- -estamos en un proceso de revisión de algo que la inmensa mayoría no sentía ninguna necesidad de revisar. Y lo que es peor, no sabemos qué es lo que quiere quien tiene que pilotar la operación: el presidente del Gobierno. Eso sí, lo quiere hacer con grupos cuyo objetivo es que no haya España y no lo quiere hacer con el PP, que tiene el voto de casi el 40 por ciento de los españoles. ¿Le ha trasmitido algún dirigente del PSOE que comparte sus preocupaciones? -A algunos miembros de mi partido sí se lo han trasmitido algunos miembros del Partido Socialista. Y algunos dirigentes socialistas han sido meridianamente claros en intervenciones públicas. Es evidente que una parte del PSOE no comparte los planteamientos del tripartito de Cataluña ni lo que se está haciendo en el País Vasco ni la posición del presidente del Gobierno. A mí y a compañeros del partido nos lo han dicho. ¿Hay dos almas en el Partido Socialista? -Tradicionalmente, el PSOE coincidía con nosotros en unos principios que parecían indiscutibles, como la unidad nacional, la soberanía, la igualdad de los españoles independientemente de su lugar de residencia o la cohesión social. Era algo que hemos compartido, era el espíritu de la Constitución. Se ha producido un cambio cuyo origen está en el gobierno tripartito de Cataluña y en la debilidad, falta de criterio, frivolidad o irresponsabilidad, que no sé cómo calificarlo- -puede que sean las cuatro cosas a la vez- -del presidente del Gobierno. -Después de acusar a Zapatero de engañarle, de estar en manos de ETA o de poner España patas arriba, ¿queda alguna vía de entendimiento con el Gobierno? -Zapatero me dijo una cosa que luego no cumplió en un tema no menor como