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98 Los sábados de ABC SÁBADO 21 5 2005 ABC DISEÑO Y FORMA Tres jóvenes graffiteros granadinos lanzan la primera empresa española dedicada a atender peticiones para pintar paredes, locales, motos... Pintadas por encargo Unamo TEXTO: TATIANA M. RODRÍGUEZ da, una afición y, ahora, también un trabajo. Con el paso de los años la técnica del graffiti se ha ganado el apoyo de una parte de la sociedad. Cada vez más personas sienten curiosidad por un estilo que se nutre de las paredes de las calles y que, en sus comienzos, se consideraba poco menos que vandalismo juvenil. Ahora, esas gamberradas se han convertido en un negocio provechoso, al menos para los tres propietarios granadinos de la tienda Urban Shop situada en el barrio de los Pajaritos. El proyecto se integra en el negocio que crearon el pasado verano: Urban writters El violeta marca su sello, o más bien el de su empresa, ya que sus dueños- -se hacen llamar Reno, Drew y Nake- -unieron las tonalidades malvas a su iniciativa empresarial. Sin embargo, los colores predilectos de cada uno distan mucho del morado. En realidad, el nombre de Reno es Alberto Antón, y aunque vino al mundo en Elche, se considera granadino de pura cepa. Se lo ha ganado viviendo en la ciudad desde los nueve añitos. A sus 26 tacos es el más viejo de los tres. Le sigue, por edad, el cajareño Pablo Ferrer- -que firma sus obras como Nake- -y tiene 24 años. Por último, y también de Granada, Javier López, más conocido como Drew. Firma con ese nombre porque nació con un lápiz de dibujar debajo del brazo corean sus dos compañeros al unísono y entre risas. guardar los bártulos. Mi madre ya estaba harta, nos estaba tirando de los pelos a los tres por tener los botes en casa apunta Reno. Acto seguido se les encendió una bombillita, y tantearon la posibilidad de resolver sus problemas de espacio abriendo una tienda. Necesitábamos un lugar para guardar todas las cosas indica Reno. En la tienda ofrecen desde botes de pinturas hasta camisetas o sudaderas diseñadas, en su mayoría, por ellos o por la desbordante imaginación de sus amigos. Reno, Drew y Nake tienen mucha confianza en su negocio, aunque confiesan que no saben por qué senderos les llevará su futuro empresarial. No ha sido fácil poner en pie la empresa pero, por el momento, nos va mejor de La calle es nuestra escuela El encanto de pintar en la calle les sigue envolviendo, y en sus ratos de ocio siguen tiznando las paredes. Incluso, enseñan a chavales que están empezando. Mi madre quiere que deje de pintar en la calle, pero eso es muy difícil porque es nuestra escuela, donde verdaderamente haces lo que quieres señala Nake. Ya no saben, no pueden o no quieren vivir sin la magia que les proporciona la vía pública. Incluso a veces, los vecinos les agradecen lo que hacen porque de alguna forma ellos embellecen las calles. No existe un permiso explícito, pero sí existen lugares que se pintan tradicionalmente y con el visto bueno de los vecinos. Una prueba reside en las clásicas pintadas del barrio del Albaicín o la tapia del colegio Padres Escolapios. En octubre renovamos el muro, junto a otros colegas y El niño de las pinturas Uno de sus profesores nos dijo que ya era hora porque llevaba tiempo sin cambiarse señalan. Sorprende la devoción que se muestran entre ellos. Se podría decir que somos como una secta -comenta entre risas Nake- ya que si viajamos por el mundo, siempre aparece un graffitero que nos acoge gratis en su casa Visión empresarial La empresa Urban Writters fluyó de la nada. Ninguno de sus padres imaginó el futuro de la idea y menos aún los derroteros que iba a seguir. Lo único que tenían claro era que no debían cerrarse ninguna puerta Y por el momento, este sistema les ha funcionado. Ahora, no sólo pintan los muros, locales u objetos que les encargan (han llegado a decorar camiones, piscinas y motos, entre otras muchas cosas) sino que también han abierto una tienda, desde la que surten a toda España de pinturas para graffitear Por cada trabajo suelen cobrar unos 200 euros, aunque todo depende del tiempo que les lleve, del número de botes que gasten y de la complejidad del mismo, pues no es igual decorar por completo un local que sólo la persiana. Todo fue por casualidad. Un día decidieron montar un negocio en el que ofrecían realizar graffitis y al siguiente necesitaban un local donde