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48 Sociedad SÁBADO 21 5 2005 ABC ¿MATRIMONIO ENTRE DOS PERSONAS DEL MISMO SEXO? RICARDO BLÁZQUEZ Obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal a nota del comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal, hecha pública el día 6 de mayo, ha sido enfocada sobre todo desde el punto de vista del derecho a la objeción de conciencia, interpretándola en ocasiones como llamada a la desobediencia, e incluso a la prevaricación, y desde el punto de vista del matrimonio de los homosexuales, que ha sido el habitual al aludir al proyecto de ley ya aprobado por el Congreso y en espera de su discusión en el Senado. Todas las personas, también quienes sientan la orientación homosexual, deben ser respetadas en su dignidad, y no es legítimo discriminarlas. Casi siempre se ha evitado entrar en el centro de la cuestión, desviando la atención hacia los dos aspectos que termino de indicar. ¿Cuál es la cuestión de fondo hacia la que es necesario que concentremos nuestra reflexión? ¿Qué es lo que realmente está en juego con este proyecto de ley por el que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio Yo lo enuncio de la siguiente forma: pertenece a la estructura fundamental del matrimonio el ser la unión de un varón y de una mujer. Esta estructura está inscrita en la misma naturaleza humana, cuya dignidad comparten sin discriminación el varón y la mujer, diferentes a su vez en todas las dimensiones de la sexualidad humana, en lo corporal, psíquico y espiritual; igualdad y diferencia en orden a la complementariedad de ambos y pa- L Ricardo Blázquez ABC El matrimonio es el ámbito donde los hijos son concebidos, gestados y esperados, son recibidos, criados y educados por un varón y una mujer La unión de dos varones o dos mujeres no es matrimonio ya que falta la complementariedad y la diferencia sexual ra la transmisión de la vida. Por esto, pretender cambiar la estructura fundamental del matrimonio excede la capacidad de todos nosotros. Por aquí se percibe la innovación enorme ante la cual nos sitúa el presente proyecto de ley. Tocamos, consiguientemente, el sentido mismo del matrimonio como universal y milenaria institución humana, previa a la distinción entre matrimonio civil y religioso. Se comprende que haya suscitado este proyecto de ley tanto asombro dentro y fuera de España. En este proyecto de ley se ha cambiado el sentido de las palabras para cambiar la norma legal y para alterar el sentido de las cosas; de esta manera se da una nueva definición del matrimonio. De hecho, la misma Real Academia de la Lengua expresó su disconformidad ya que no es competencia de un gobierno cambiar el sentido de las palabras. En el matrimonio, el varón y la mujer se encuentran con otra persona de la misma dignidad, carne de su carne con quien pueden compartir en comunidad de amor la vida entera. El matrimonio es el ámbito donde los hijos son concebidos, gestados y esperados, son recibidos, criados y educados. Parecidas condiciones deben hallar los niños adoptados. Matrimonio y familia son instituciones fundamentales de la Humanidad, pilares básicos de la sociedad, que deben ser protegidas y cuidadas con respeto. A la luz de este centro se iluminan las demás cuestiones. ¿Pueden contraer matrimonio dos personas del mismo sexo? ¿Es matrimonio la unión de dos varones o de dos mujeres? Nuestra respuesta es negativa, ya que falta a esta unión de amor la complementariedad y la diferencia sexual, que pertenecen a la estructura básica del matrimonio. En Francia se llama a la pareja convivente del mismo sexo pacto de unión ¿Por qué hablar en este contexto de objeción de conciencia? El reconocimiento del derecho a la objeción de conciencia ha sido un avance en el respeto a la dignidad de la persona humana. Está reconocido este derecho en nuestra Constitución y también en el proyecto del Tratado para la Constitución de la Unión Europea, que votamos en referéndum el día 20 de febrero. Consiste en lo siguiente: Una persona o un grupo de personas pueden padecer un grave conflicto moral entre el imperativo de una ley civil y la voz de su conciencia, que es como un santuario sagrado. Este conflicto moral puede estar motivado por razones religiosas o filosóficas tienen que ser discernidas su seriedad y fundamentación. No es una salida cómoda para nadie presentar el derecho a la objeción de conciencia, y además el objetante se expone a una sanción legal; pero, aunque no esté reconocida en la ley la cláusula de conciencia, puede una persona objetar en conciencia, ya que las leyes civiles están sujetas a los derechos fundamentales, uno de los cuales es el derecho a la objeción de conciencia. Tal objeción puede ser un aldabonazo a la conciencia moral de los demás y significa una exigencia en la calidad ética de las leyes. La eventual aprobación de este proyecto de ley atenta contra la base misma del matrimonio, que es unión por amor de un varón y de una mujer.