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4 Opinión SÁBADO 21 5 2005 ABC 2006 ¿AÑO ELECTORAL? E L Gobierno aprobó ayer un fuerte incremento del gasto público para el próximo año. Se pondrán a disposición de los Ministerios 133.947 millones de euros, lo que supone un incremento del 7,6 por ciento respecto al techo del gasto de 2005. El vicepresidente Pedro Solbes cree que podrá hacer compatible esta alza con el cumplimiento de la Ley de Estabilidad y que, gracias a él, se afrontará el saneamiento de ese pozo sin fondo llamado RTVE y el déficit sanitario. El equipo económico del Gobierno fía el éxito de estas cuentas a que la economía siga creciendo. Cualquier contratiempo o desfondamiento echaría al traste el objetivo ayer planteado. Pero hay otra lectura. Habida cuenta de los incómodos aliados que tiene este Gobierno de Zapatero y de sus molestas hipotecas, ¿no nos estará anunciando este frenesí en el gasto un año electoral? PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil IRAK, HACE UN AÑO ACE un año, las tropas españolas consumaban su retirada de Irak. Con esta operación comenzaba una salida que trajo de vuelta a nuestro país al contingente enviado por el Gobierno de José María Aznar tras la caída de la tiranía de Sadam Husein. ABC revela hoy que el duro hostigamiento de elementos iraquíes en el momento de la salida estuvo a punto de frustrar el repliegue. Pese a la gravedad del ataque, lo cierto es que no hubo ninguna baja y que la operación se cerró finalmente con éxito. Es indudable que ante unas circunstancias tan hostiles, en medio de uno de los momentos de mayor presión terrorista, la retirada fue digna de alabanza táctica. Es cierto que esta retirada desató bromas y algún chascarrillo afrentoso entre los contingentes italiano, polaco y británico que cubrieron nuestra operación. Incluso algún jefe de Gobierno- -luego, por cierto, reelegido- -con tropas destacadas en Irak se atrevió de calificar nuestra salida como vergonzosa y claudicante ante el chantaje del terrorismo sufrido a raíz del 11- M. Con todo, ningún reproche militar merece aquella exitosa operación. Nuestras tropas cumplieron su deber. Hicieron lo que el Gobierno de España había decidido, exactamente igual que había sucedido unos meses atrás: cuando el Gobierno anterior acordó el envío de un contingente de ayuda humanitaria cuya misión era contribuir a la reconstrucción de un país que tenía por delante un difícil horizonte de democratización tras la derrota de Sadam Husein. Nadie discute la legitimidad de la decisión acordada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La retirada de Irak era uno de los compromisos programáticos más importantes del socialismo vencedor en las urnas del 14- M. Lo discutible era la oportunidad del apresuramiento en su ejecución. Sobre todo cuando existía un margen de maniobra que hacía posible el manejo de tiempos sin menoscabo al crédito internacional de España. La literalidad del compromiso electoral del PSOE subordinaba la retirada al hecho de que antes del 30 de junio de 2004 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no acordase una resolución por la que se aseguraba la restitución de la plena soberanía a Irak antes de principios de 2005. H Fidel Castro AP CASTRO RESPONDE OS gestos amables y conciliadores dispensados a Cuba por la Unión Europea, promovidos a instancias del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, están dando el fruto esperado: más afrentas por parte del dictador cubano y, hasta el momento, ninguna excarcelación más de presos políticos. La UE y varias cancillerías expresaron ayer su condena por la expulsión de parlamentarios y periodistas europeos (de hasta cinco países) que se disponían a acudir como observadores al I Congreso para la Democracia que la oposición organiza en La Habana. El levantamiento de las sanciones diplomáticas de los Veinticinco a Cuba no ha surtido efecto alguno, si descontamos el enorme balón de oxígeno que ha supuesto para el régimen castrista. L Pues bien, eso ocurrió y antes de la fecha mencionada el Consejo emitió la resolución que exigían los socialistas. Tal es así que hoy, con todos sus problemas, Irak es un país soberano que vive un proceso de apertura democrática inédita en el corazón de Oriente Próximo. Pese a ello, el nuevo Gobierno aceleró el repliegue. Además no conviene olvidar que todo se produce en el contexto de la matanza del 11- M, por lo que la innecesaria precipitación en la salida del contingente pudo deslizar en la opinión pública nacional, y sin duda en la internacional, la idea de que se estaba cediendo ante el chantaje terrorista que planteaban los asesinos que atentaron en los trenes. Por eso, la principal objeción que se plantea a la decisión de Rodríguez Zapatero es que sigue sin comprenderse la prisa por adelantar la retirada de nuestras tropas. No es momento ahora para analizar las razones que estuvieron detrás de aquella decisión. Baste decir que fueron bastantes los que dentro de las propias filas del partido gobernante mostraron su preocupación ante ello. El motivo era evidente: no se hizo por atender la letra del programa electoral de su partido, pues, ni éste decía que había que retirar necesariamente el contingente ni tampoco que se tuviera que hacer tan rápidamente. Especialmente cuando España había asumido anteriormente una responsabilidad amparada por Naciones Unidas en el Irak postSadam. Las consecuencias que para el crédito de España sigue teniendo la decisión de retirarnos de Irak de la forma que se hizo pesan todavía, y no sólo ante los Estados Unidos. Ni nuestra presencia en Afganistán ni otros gestos de responsabilidad exterior asumidos posteriormente han restañado las heridas de desconfianza provocadas en la comunidad internacional. España dio un mal ejemplo, y lo reiteró cuando el presidente Rodríguez Zapatero volvió a incurrir en él durante su visita a Túnez. Entonces no sólo alabó la oportunidad de la decisión de retirarse de Irak, sino que se sugirió que se imitara, desvelando así una visión de la política y el derecho internacionales que merecían ser analizadas con más detalle debido a su falta de modestia y prudencia. UN PROBLEMA LLAMADO CAROD ADA grave si fuera una cosa personal, pero ERC es quien sostiene al Gobierno de España Así terminaba ayer el editorial de ABC que se hacía eco del boicot de Josep Lluís Carod- Rovira en un acto de homenaje a Isaac Rabin en Israel porque no aparecía por allí la bandera de Cataluña. Premonitorio, aunque previsible, comentario a lo que sucedió en la segunda jornada del viaje de la delegación de la Generalitat a Oriente Próximo, pues en la ofrenda floral en el Museo del Holocausto de Jerusalén se quitó la bandera española de una corona y se dejó la senyera. Es decir, la pataleta de la víspera ha tenido sus frutos y, en lo que queda de periplo, parece previsible que no aparezca ni una sola referencia a España. La gravedad del disparatado episodio protagonizado por el aún más disparatado político reside, precisamente, en que allá por donde va trata de proclamar la independencia de Cataluña y difuminar hasta la nada la soberanía de España sobre todo el territorio nacional. Todo ello bajo la atenta mirada de Pasqual Maragall, que bordando el papel del Don Tancredo consiente el menosprecio a la bandera española, quizás más cautivo que nunca de la alianza con los indepen- TABACO Y MUERTE A cruda realidad de que el tabaco mata parece estar calando en la sociedad española, una de las más tolerantes y empedernida fumadora. El retroceso en el número de muertes asociadas al insano hábito comienza a cambiar la amarga expresividad de unas estadísticas que reflejan que una de cada seis muertes tienen como responsable al tabaco. Aunque el descenso sea mínimo sobre las cifras de 1998- -1.380 fallecimientos menos, un 3,5 de reducción- comienza a haber motivos para la esperanza. Las 54.233 muertes inducidas por el tabaco en 2001 son argumento por sí solo para apoyar cuantas medidas tiendan a reducir su consumo. N L dentistas a la que ha fiado su permanencia en el poder. La imagen de la portada de ABC- -con el presidente de la Generalitat fotografiando a Carod con una corona de espinas entre risas y chacotas que hieren la sensibilidad de los católicos- -retrata el grado de responsabilidad de ambos políticos, convertidos en turistas poco respetuosos con las convicciones ajenas y alejados de su responsabilidad institucional. El Gobierno, a través del cuerpo diplomático, no debería consentir que el aumento de la actividad exterior de las Comunidades- -deseable y fructífero para el desarrollo de las autonomías- -mute en una especie de ofensa explícita a lo que España es y significa, ni que comprometa su imagen en el exterior. Y terminamos casi en el mismo lugar de ayer: el muñidor de la ofensa y el ninguneo a todo lo que huela a español es quien sostiene en el Parlamento al Ejecutivo de España. Quizá Rodríguez Zapatero pueda tolerar tanto oprobio, allá él con su extraordinario talante, pero el presidente del Gobierno y los ciudadanos no tienen por qué asistir al menosprecio constante de quien ya dio su talla moral en Perpiñán.