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60 Espectáculos VIERNES 20 5 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Madrid, como cientos de ciudades en todo el mundo, vivió ayer la primera jornada de la fiebre de las galaxias. El estreno de La venganza de los Sith ha hecho que los fans desempolven todos sus atuendos cinematográficos En una galaxia muy, muy cercana... TEXTO: GABRIELA GIMÉNEZ MADRID. Coordenadas temporales: once y media de la mañana. Localización: Sistema Puerta del Sol. Un trío de incondicionales de La Guerra de las Galaxias ha desempolvado sus armas y vestimentas en un intento de contagiar a Madrid su delirio estelar en el día en que se cierra un ciclo que arrancó allá por 1997. Formaban un pequeño cónclave que pronto empezó a animarse con la llegada de un Darth Vader caracterizado al detalle- ¡incluido secuenciador de efectos sonoros! -y precedido de un escuadrón de soldados imperiales muy disciplinados. Un metálico ¿Tienen permiso para estar aquí? era la broma con la que intentaban animar a los grupos de curiosos arremolinados a esa hora en torno al Oso y el Madroño- -ajenos por completo al despliegue cósmico, claro- Entre ellos, algunos que asistían entre sonrientes e incrédulos a la reunión de criaturas desconocidas y se preguntaban, y preguntaban, Y estos, ¿de dónde han salido sin quedar muy convencidos con la explicación. Otros, adolescentes y transeúntes, echaban mano del móvil para inmortalizar al personal. fanatismo sano que destilan los incondicionales de la saga es un asunto exclusivamente masculino, reflejo de esa cierta misoginia que subyace en la doble trilogía lucasiana donde, entre la pléyade de cientos de personajes, sólo sobresalen dos femeninos (la sufridora Padmé Amidala y su hija Leia) Existen chicas en las asociaciones y muchas acudieron ayer a la doble cita madrileña ataviadas para la ocasión. María Sáez, de 19 años y miembro de Fuerza Rebelde confiesa que son minoritarias en número pero igualmente activas cuando de echarse la capucha por encima y empuñar el láser se trata. Otras y otros prefirieron enfundarse la armadura blanca de las fuerzas de asalto imperiales. Algún mañoso se las había arreglado para refrigerar el yelmo hermético de la suya con un ventilador de ordenador que le mantenía fresco dentro de un traje que pesa unos cuatro kilos según Nacho, el del invento. Se hizo con él, vía internet, en EE. UU. por 900 euros. En ese momento, Vader soportaba algo más de calor y unos cuantos kilos más Sufrimiento compensado, suponemos- -también el de haber desem- bolsado unos 2.000 euros- con ser el más solicitado por las decenas de curiosos que se llevaron a casa la foto con el mayor villano de la galaxia o la reenviaron a otros cuantos más. Una vez completa la quedada y al efectivo grito de ¡Formación! ¡Formación! una columna de veinticinco personajes se internó en la riada de gente que subía y bajaba por la calle del Carmen. Algo más de una decena de caballeros Jedi, un quinteto de soldados de asalto y una variopinta representación de criaturas del universo Star (un par de Darth Vaders más desafortunados, un Bobba Fett en conserva... ¿Anakin o Frodo? La edad de todos ellos, en torno a los veinte años, sugiere que su despertar a la subcultura de esta galaxia muy, muy lejana, se produjo a raíz de la segunda trilogía, algo que confirman con matices. Soy fan desde que puedo recordar, pero me asocié hace unos años explica César Martín, tinerfeño del 82 y único representante en la capital del club Star Wars de la ciudad insular. Su look, una caracterización aproximada a Anakin Skywalker- -pero reconocible, a juzgar por los grititos de algunos niños y mamás: ¡Anakin, Anakin! responde a una cuestión económica, pero recuerda también, sospechosamente, al ínclito Frodo de la trilogía rival en número de fans con capa. Es que hay mucho trasvase de aficionados de una a otra. Es más divertido se justificó. Y muy divertida fue, sin duda, la fiesta del estreno de La venganza de los Sith para Joel, con dos años tal vez el Jedi más precoz de la Historia, pues ayer defendió en Madrid los intereses de la República Galáctica a medio metro del suelo. Hijo de un seguidor literario de la saga, que también los hay, Joel se desenvolvió con soltura entre sus compañeros caballeros e hizo migas especialmente con los que deberían ser sus acérrimos El lado femenino de la Fuerza A mediodía, los Jedi ganaban por goleada y doblaban en número al resto de personajes. El que su disfraz sea el más asequible y posibilite la confección propia era la razón más esgrimida por quienes lo vestían: capa de montaraz, especie de kimono cruzado- -por lo visto vale hasta un albornoz- cinturón y botas de caña. Lo más característico, sin embargo, la inevitable y estilizada espada láser con la que improvisar pequeños duelos para entretener a la parroquia congregada a su alrededor. Se equivocan quienes creen que el Joel, tal vez el jedi más joven de la Historia, se paseó a sus dos años con uniforme completo y mini espada láser La performance galáctica se prolongará hasta el sábado con ciclos de cortos, juegos de rol y exposiciones El absentismo laboral de los fans costará 627 millones de dólares AFP CHICAGO. La empresa consultora Challenger, Gray and Christmas prevé que La venganza de los Sith superará largamente los 9,4 millones de espectadores que vieron la anterior entrega de al saga de La guerra de las galaxias La misma consultora calculó que el absentismo laboral generado en Estados Unidos por los fans que no han acudido al trabajo para poder ir al cine entre el jueves y el viernes le va a costar al país casi 627 millones de dólares en pérdidas de productividad a las empresas estadounidenses. Y es que la gente está dispuesta a horas y horas de espera y a faltar al trabajo con tal de ver la película. Una chica de 19 años llamada Sara Freeman se llevó a la cola del cine un ordenador portátil para poder ver los episodios anteriores. Fue muy divertido contaba la joven, que estudia cine y llegó disfrazada de Jedi, aunque ella no se considere una fanática. Kelly Badgley, de 23 años, se lo toma más en serio: hace dos semanas que está disfrazada de esclava de la princesa Leila; es decir, viste la parte de arriba de un bikini, correas de cuero y de cobre, y calzas. Cuando era chica vi la película, y me acuerdo de la escena del pantano y de Yoda, pero no la entendí cuenta. El mensaje habla de la oscuridad contra la claridad, del bien contra el mal opina. Pero no toda la audiencia quiere a los buenos Es bueno ver una película donde los malos ganan cuenta un joven de 24 años que lleva capa negra, botas y hombreras para mostrar que le gustan los Jedis. Mientras, una dietista de 42 años- -edad suficiente como para haber visto la película original en 1977- -se quejaba de que su casco de Darth Vader le daba calor. Pero el placer de ver el estreno disfrazada valía la pena. Es la última película, es una cuestión de nostalgia explica.