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ABC VIERNES 20 5 2005 Internacional 33 Las ONG elevan a un millar el número de civiles muertos en Uzbekistán Aumenta la presión internacional sobre Karímov RAFAEL M. MAÑUECO. CORRESPONSAL MOSCÚ. El número de civiles muertos durante la revuelta acaecida el pasado fin de semana en el valle uzbeco de Ferganá podría alcanzar el millar. Éste es el resultado del cálculo realizado por la Federación Internacional de Derechos Humanos de Helsinki y por la Sociedad de Derechos Humanos de Uzbekistán. La cifra que esas organizaciones habían manejado en un principio era algo inferior, mientras que oficialmente se asegura que sólo perdieron la vida 170 personas, incluyendo rebeldes, civiles y miembros de las fuerzas de seguridad uzbecas. La descomunal diferencia entre las cifras oficiales y las facilitadas por las ONG ha incrementado la presión internacional para que se lleve a cabo una investigación independiente. La Unión Europea, Estados Unidos, el Reino Unido y otros países han pedido que expertos internacionales averigüen lo que pasó realmente en Andiyán y en otras localidades del valle de Ferganá durante el pasado fin de semana. Según testigos presenciales, fuerzas del Ejército uzbeco abrieron fuego de ametralladora desde carros blindados contra los participantes en una manifestación pacífica en la plaza central de Andiyán, quienes exigían la dimisión de toda la cúpula del gobierno y la mejora de las condiciones de vida. Otro conato de protesta fue también reprimido en la localidad de Pajtabad, bajo el pretexto de que los desórdenes fueron instigados por extremistas islámicos. Las pocas imágenes que pudieron difundir las cadenas de televisión mostraban numerosos cadáveres tendidos sobre la calzada en pleno centro de Andiyán. El ministro alemán de Exteriores, Joschka Fischer, se unió ayer a quienes demandan un esclarecimiento de los hechos. El ministro germano dijo ayer en Berlín que es imprescindible una investigación rápida, independiente y transparente cales islámicos cuyo líder, Bajtiyor Rajímov, ha sido detenido. Los controles en el puesto fronterizo del lado uzbeco se han reanudado, tras la huida desde el pasado fin de semana a Kirguistán de casi un millar de personas, por miedo a una nueva masacre. Un soldado uzbeco en un punto de control de la frontera con Kirguistán AP Opacidad gubernamental Pero Islam Karímov, el hombre que dirige Uzbekistán con mano de hierro desde 1989, no está dispuesto a dar su brazo a torcer. El presidente uzbeco considera suficiente la visita guiada a Andiyán que les fue organizada el pasado miércoles a algo más de medio centenar de diplomáticos y periodistas. Las autoridades uzbecas recuperaron ayer el control sobre el poblado de Karasu, situado en la frontera con Kirguistán. Tras los incidentes del pasado viernes los responsables locales, la Policía y los vigilantes de las fronteras se dieron a la fuga. Hasta que entraron ayer las fuerzas del Ejército, Karasu estuvo gobernada por un puñado de radi-