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ABC VIERNES 20 5 2005 Internacional 29 Los mandos militares de EE. UU. afrontan con creciente pesimismo la posguerra de Irak Los gastos bélicos llegarán a los 600.000 millones de dólares en 2010 PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. El pesimismo sobre la posguerra de Irak empieza a extenderse por la jerarquía militar de Estados Unidos. A la vista de la ofensiva insurgente lanzada durante las últimas tres semanas y que se ha cobrado medio millar de víctimas mortales, mandos castrenses del Pentágono- -tanto en Bagdad como en Washington- -han empe- George Bush zado a admitir la imposibilidad de retirar para finales de este año o principios de 2006 una parte de los 138.000 soldados estadounidenses desplegados por todo el territorio iraquí. Según uno de estos frustrados responsables militares citado ayer por el New York Times, la presencia militar de EE. UU. en Irak tiene todas las papeletas para prolongarse durante mu- chos años El general John P. Abizaid, responsable del Mando Central bajo cuya jurisdicción se encuentra Irak, ha hecho saber a la cúpula de la Administración Bush que uno de los principales problemas es la falta de progreso en la organización de fuerzas policiales autóctonas capaces de lanzar retos efectivos contra los insurgentes. Un flanco débil compuesto por 65.000 policías que según Abizaid no actúan como unidades coherentes, lo que, a su vez, no facilita una pronta retirada de los efectivos del Pentágono. Como prueba de la virulenta ofensiva insurgente en curso, durante las tres primeras semanas de mayo se han registrado más de veinte ataques con coche bomba en Bagdad, cifra comparable al total de atentados de este tipo registrado durante el año pasado. Pese al arresto de 1.100 sospechosos en Bagdad durante los últimos ochenta días y la desarticulación de múltiples células de insurgentes, los altos mandos militares del Pentágono en Irak reconocen que están lejos de cantar victoria. Pérdida de confianza A tenor de estos análisis militares muy poco optimistas, el futuro depende de la capacidad del nuevo gobierno iraquí para ganarse la confianza de la población. Según recientes sondeos de opinión realizados por la Universidad de Bagdad, la confianza de los iraquíes en sus propias autoridades ha descendido espectacularmente hasta llegar a un 45 por ciento, lo que llama la atención si se compara con el 85 por ciento de respaldo popular registrado después de las pioneras elecciones democráticas celebradas en enero. A juicio de los jefes militares de EE. UU. en Irak, para que la insurgencia tenga éxito, el pueblo iraquí tiene que creer que su gobierno no puede sobrevivir En términos económicos, la Oficina Presupuestaria del Congreso estima que para 2010 los gastos bélicos acumulados por Estados Unidos desde el 11- S pueden llegar a los 600.000 millones de dólares. Cifra que rivaliza con el esfuerzo financiero que representó a los contribuyentes estadounidenses la guerra de Corea, aunque el tamaño de la mayor economía del mundo se haya multiplicado durante el último medio siglo. Dentro de este complicado contexto, el presidente Bush ha vuelto a reclamar paciencia a la hora de medir el progreso de Irak y otras naciones hacia la democracia, y ha reconocido que según el propio precedente histórico de Estados Unidos se pueden necesitar años para establecer las instituciones que garanticen libertad, estabilidad y prosperidad. Durante un discurso este miércoles ante el Instituto Internacional Republicano, Bush ha recalcado que ninguna nación en la historia ha completado una transición desde la tiranía a una sociedad libre sin problemas y falsos comienzos