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6 Opinión VIERNES 20 5 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA FERNANDO CHECA EX DIRECTOR DEL MUSEO DEL PRADO EL EJEMPLO DEL PP DE ANDALUCÍA E pretende un final dialogado del terrorismo y, por eso de los procedimientos, nos podemos encontrar con el final mudo de la democracia. No sólo hemos asistido al espectáculo singular, único en el mundo, de un Parlamento soberano capaz de aprobar por mayoría una conversación abierta del Gobierno de la Nación con quienes resulten ser los representantes de la banda terrorista ETA, sino que éstos, fuertes en su debilidad, anuncian que no dejarán las armas antes de sentarse a negociar. Es un revelador ejemplo de lo que hay y de cuál es el perfil- ¿la catadura? -de quienes nos gobiernan. Decisiones como ésa, por mayoritarias que reM. MARTÍN sulten, ponen en cuesFERRAND tión, por quiebra del fundamento ético de la convivencia, la función y los métodos que cabe esperar de los Parlamentos- -muchos- -con que hemos adornado, desde la Constitución, nuestro paisaje político. Como Cámaras de representación y, consecuentemente, expresión de la voluntad popular son, o debieran ser, centros de ejemplaridad y, en cierto modo, guía para la conducta de quienes, con nuestro voto, respaldamos a quienes en ellos se sientan y, en raras ocasiones, incluso hablan. Seguramente no hay nada más eventual que la condición de diputado, tanto del Congreso nacional como de cada uno de los otros diecisiete que rigen las CC. AA. Su mandato es para una sola legislatura y en su función representativa no hay un ápice de lo que podríamos entender como relación laboral A pesar de ello, con gran desparpajo, la Cámara andaluza perpetra, tras un gran pensionazo para Manuel Chaves, una catarata de cesantías que compensen a sus diputados la pena de la distancia y el olvido. Un gran disparate que establece un título de propiedad del diputado sobre su escaño. Conscientes del abuso que impulsan el PSOE, IU y lo que queda del PA, los treinta y siete diputados que integran el grupo del PP han registrado un escrito por el que renuncian a las prestaciones y sinecuras que, en virtud del desatino en curso, podrían corresponderles al abandonar su cargo. Curiosamente, los socialistas, acreditados maestros en el bautismo de sus propios desmanes, han titulado el proceso como de impulso democrático y así pueden decir, sin vergüenza alguna, que el PP se manifiesta contra tal impulso. Razonable es que los diputados, sea cual fuere su ámbito, reciban una retribución compensatoria de los ingresos que pierden por su dedicación; pero generar derechos pasivos, según el mal ejemplo que predica el Parlamento de Estrasburgo, es traicionar el espíritu que debiera inspirar a las Cámaras en otro más fabril y obrerista. Además, así los padres de la Patria se convierten en padres, y madres, de pago. Algo de mala nota y para lo que, quiero pensar, todavía no estamos maduros. S ¿HACIA DÓNDE CAMINA EL MUSEO DEL PRADO? El autor analiza los cambios que piensa introducir el Ministerio de Cultura en el proyecto de ampliación del buque insignia de la cultura española, que, según él, pueden dañar la coherencia histórica y estética de la colección y convertir la pinacoteca en un batiburrillo P OCO a poco, vamos intuyendo los planes e intenciones de los responsables científicos y políticos del Museo del Prado. No sabemos, sin embargo, si la paralización temporal de las obras de ampliación y la hibernación de los anteriores proyectos acerca del edificio del actual Museo del Ejército influirán de alguna manera en este plan, e incluso si tendrán consecuencias en las cambiantes ideas acerca del destino de los distintos edificios de lo que pomposamente se llama Campus del Prado El vaivén de afirmaciones acerca de los usos de estos espacios y la misma suspensión de las obras nos indican la poca firmeza del llamado Plan y nos producen la incómoda sensación de un proyecto a la deriva. Resulta contradictoria la académica denominación de Campus no sólo por el desprecio hacia la historia que destilan los nuevos proyectos, sino, sobre todo, por el cambio de utilización de parte del nuevo edificio de Moneo con respecto a lo acordado inicialmente, ya que una parte del mismo pasa de biblioteca a exposición de esculturas. Cualquiera que conozca la estructura de los campus universitarios anglosajones sabe de la posición central de los libros en ellos (con un evidente sentido simbólico) mientras que aquí se relegan a los sótanos del edificio Villanueva. Pero la preocupación profunda no viene tanto de esta suspensión (que pensamos que se resolverá pronto y que más bien parece tener que ver con una inoportuna con- frontación política por parte del Ministerio de Cultura) como de las intenciones expresadas, sólo con medias palabras, en torno al destino de la colección. Desde su fundación en 1819 el Museo basó su prestigio en la colección real de pinturas. A ello habría que añadir que, ya desde el principio también (pensemos en las adquisiciones de Fernando VII en esta época, el Cristo de Velázquez, por ejemplo) se tuvo la intención de completar esta conjunto con obras capitales de pintura española de los siglos XVI, XVII y XVIII. Precisamente los siglos en que la colección regia se había formado. Esta fue la intención de las llamadas Nuevas adquisiciones completar los huecos y reforzar la presencia de la pintura española. Recordemos que la inmensa mayor parte de las pinturas de Goya del Museo proceden de este capítulo y no, en puridad de inventario, de la Colección Real También este fue el resultado final efectivo (reforzar la escuela española) de la incorporación en el siglo XIX del Museo de la Trinidad (pinturas procedentes de edificios desamortizados) Prácticamente desde la llegada en 1819 de las primeras 311 pinturas de la colección real, el edificio de Juan de Villanueva destinado a albergarlas resultó pequeño, siendo necesaria la continua habilitación de nuevas salas, la agregación de nuevas superficies y, más tarde, la de nue-