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ABC VIERNES 20 5 2005 Opinión 5 ESCENAS POLÍTICAS LOS TRES DIPLOMÁTICOS P EL YESO DE LOS SACRAMENTALES NA pregunta merodea mis intrigas desde que sé que la sede de la soberanía nacional ha puesto su vergüenza en almoneda: ¿creen ahora las últimas víctimas, simplemente las últimas, que su sufrimiento ha servido para algo? Después de que, en una iniciativa inusitada e inverosímil, el Gobierno de una nación machacada durante cuarenta años por una banda de asesinos con terminales políticas haya cedido el paso y haya ofrecido salidas negociadas a los mismos que estaban derrotando con su firmeza, a las víctimas que dieron su vida en una guerra inexistente les queda tan sólo el marmóreo y frío recuerdo de una lápida, de un nombre esculpido en el yeso de los sacramentales. Nada más. Haber sido un objetivo les resta, según este Gobierno de ignorantes, la virtud de la objetividad: pasan a convertirse, según palabras de Maite CARLOS Pagaza, en minusválidos intelectuaHERRERA les. Tras toda la ceremonia de confusión y perplejidad que comenzó el día en que el esposo de Sonsoles expresó su deseo de negociar con la ETA, los negros nubarrones de la incertidumbre se agolpan en el horizonte a la espera de descargar y nos dejan pocas, muy pocas certezas, todas ellas inquietantes: una de ellas es que la gendarmería francesa muestra enorme preocupación por el súbito aumento de robo de furgonetas en el sur del país y transmite a las autoridades españolas su inquietud por posibles acciones armadas en territorio español. ¿Qué ocurriría si ahora se produjese una de las clásicas pruebas de fe con la que los terroristas gustan de medir la voluntad negociadora de sus interlocutores? ¿Le daría tiempo al Gobierno a echarle la culpa al PP? La felicidad de Otegi, exultante estos últimos días, no puede coincidir con la felicidad de los hombres y mujeres de bien. No puede jactarse ese animal de ha- U ber conseguido que el Gobierno de España haya seguido sus pautas sin que se encoja, paralelamente, el esponjoso espíritu de los que han sufrido su dictado sangriento. No podrá consolarles, ni siquiera, Peces Barba. No podrá consolarles tampoco Pilar Manjón, esta administrativa del dolor que sólo se presta a actuar y manifestarse por el que proviene de las acciones islamistas. Será difícil que alguien se plante frente a su mirada inquisitiva y sea capaz de argumentarles que no pasan de ser un estorbo en sus planes: todo sería magnífico si no fuese por el pequeño detalle de que andan trasteando por ahí las víctimas, maldita sea. En no pudiendo culparles a ellos mismos de su propia muerte, ya que eso es demasiado hasta para los socios de Esquerra Republicana, habrá que inventarse un procedimiento que les haga prescindibles y que les conmine a quedarse junto al brasero de picón en un perpetuo domingo de diciembre. ¿Pero qué pasa si un puñado de ellos es capaz de sobrellevar el desprecio y revolverse contra ese sino? ¿Qué pasa si el próximo día Once de Junio consiguen hacer despertar las alertas de la grey embobada con la sonrisa falsa del presidente por sorpresa? El tiempo de las buenas palabras hace ya mucho que pasó. El cuento ese del talante queda sólo para contárselo a las niñas del presidente en las noches de tormenta poco antes de que se asome el ogro malo, malo, malísimo de la derecha. Ahora hay que ser fiel a los muertos que dieron su vida sin que tuvieran cita previa. Si todos los que promueven la negociación preventiva con ETA tienen lo que hay que tener, que se sienten frente por frente a una madre de guardia civil o al hijo de un brigada de artillería y que le digan que hay que superar su muerte humanizando el futuro de los terroristas encarcelados- -es una expresión reciente de Gaspar Llamazares- -ya que todos los países del mundo han cedido siempre algo cuando han negociado con los pistoleros. Vamos, que se lo digan. ARECE ser que los tres diplomáticos que la banda terrorista ETA va a enviar a la mesa de negociación con el Gobierno español son otros tantos personajes acreditados en el ejercicio del arte de la diplomacia, arte sutil, hecho de delicadezas y sfumature que dicen los italianos. Las cualidades negociadoras y el poder de convicción que adornan a estos tres ilustres diplomáticos gozan de largo prestigio y gran predicamento en todas las cancillerías de Europa y del mundo. No quiero demorar por más tiempo el honor de escribir sus nombres. Vamos a ello. El primero y principal de estos tres diplomáticos es nada menos que José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, más conocido en el intrincado campo de las relaciones internaJAIME cionales como Josu TerCAMPMANY nera La presencia en el frente negociador del eximio Ternera ha alejado de la mesa del diálogo a Garikoitz Aspiazu, dicho Txeroki más partidario de la negociación militar Una de las más brillantes intervenciones de Josu Ternera en el mundo de la diplomacia fue la de suprimir elegantemente a un interlocutor discrepante llamado Luis María Hergueta, y desde entonces su historia de diplomático insigne se ha visto muy enriquecida. El segundo de los tres diplomáticos negociadores se llama Juan Lorenzo Lasa Mitxelena, que circula por las altas conversaciones de las cumbres políticas con el nombre de Txikierdi tomado de su lugar de nacimiento en Guipúzcoa, y que atiende preferentemente en estos momentos a los problemas que plantea la cautividad de personas inocentes en los oprobiosos regímenes democráticos. La historia del incansable quehacer diplomático de Txikierdi alcanza su punto culminante en la negociación que realizó, junto a otro destacado diplomático, Txomin Troitiño, en el asunto de la voladura de Hipercor. Es hombre que despierta gran admiración entre los ministros de Exteriores más distinguidos, y no sería difícil que devolviera parte de esa admiración al actual ministro español, Miguel Ángel Moratinos. El tercer interlocutor del Gobierno español será probablemente Francisco Múgica Garmendia, llamado sencilla y llanamente Pakito No debemos confundir a este Pakito con el famoso delfín del mismo nombre que vivió varios años en la bahía de La Concha, Donostia, que marchó de allí acompañando a una manada de delfines y que fue encontrado muerto más tarde en Pasaia. Este Pakito tira más a la especie piraña que a la especie delfín Con estos interlocutores, muy hábiles, pero también comprensivos y flexibles, será probable que los representantes del Gobierno español (seguramente los ínclitos Rubalcaba, Blanco y García Garrido) lleguen a un rápido acuerdo, mucho más porque ya sabemos que no dejarán las armas antes de sentarse a negociar, o sea, que conversarán con las pistolas sobre la mesa y que han pedido que se callen de una vez el ministro Bono y otros socialistas incordiantes. Las conversaciones se encaminan, antes de comenzar a un buen éxito seguro.