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58 Cultura JUEVES 19 5 2005 ABC Jaime Siles presentó la Poesía esencial de René Char, un poeta necesario Jorge Riechmann traduce a un autor que fue surrealista y guerrillero b Char es una de las voces funda- Poeta de la Resistencia mentales de la poesía del siglo XX. Ajeno a toda retórica, este héroe de la Resistencia, fundió poesía y vida en una obra de gran rigor TULIO DEMICHELI MADRID. El poeta y traductor Jorge Riechmann pone en manos de los lectores la Poesía esencial de René Char (Galaxia Gutenberg Círculo de Lectores) que se concentra en los libros Furor y misterio Los matinales y Aromas cazadores los dos primeros correspondientes al periodo comprendido entre 1938 y 1949, y el tercero, entre 1973 y 1975. Para Jaime Siles, la escritura de Char se basa en la poesía activa algo que le diferencia del surrealismo español, pues en vez de proceder a la evasión (Lorca, Aleixandre, Diego) él opone una inmersión en la realidad. Y eso le lleva a una elección moral en su vida y en su obra Siles recordó un ensayo de Jorge Semprún en el que diferencia la poesía comprometida de Char y de Aragon. Para él, la de Aragon es retórica, mientras que lo que le interesa al capitán Alexandre es una verdad poética que no tiene nada que ver con la aristotélica. Su idea de la condensación poética tampoco tiene que ver con la de Pound, ni es conceptista ni conceptual, sino plástica. Estamos ante una poesía de un gran rigor que no es fría Siempre próximo al hombre, durante la guerra, Char escribe páginas escalofriantes en Hojas de Hipnos una suerte de diario poético, como la que recuerda le ejecución de B. (p. 209) un joven poeta resistente. Los maquis habían rodeado a los SS y podían salvar- René Char nació en 1907 en L Isle- sur Sorgue (Provenza) Paul Eluard lo acerca al grupo surrealista en 1929, aunque Char se distanciará en 1934. Durante la Ocupación Char encabezó un grupo de guerrilleros en los Basses Alpes como el capitán Alexandre Ese periodo corresponde con su más importante obra poética reunida en Furor y misterio (1938- 1947) que incluye Los que permanecen Hojas de Hipnos y El poema pulverizado La confluencia de la historia ignominiosa- -afirma su traductor- -y la sublevación del poeta producen una intensa explosión de belleza, amor, solidaridad y combate Hizo lo imposible por no obtener el premio Nobel- -afirmó Siles- no quiso ser un intelectual público bertad y... la desigualdad. Y tuvo la desgracia de ser traducido al alemán por Paul Celan, lo que le dio una aureola de poeta hermético. Pero no es así, él habla del conocimiento productivo de la realidad algo que interesó a Octavio Paz. Jorge Riechmann- -concluyó Siles- -al entregarnos una obra tan completa y profunda nos acerca a un poeta absolutamente necesario, sobre todo cuando nuestra poesía está algo anquilosada. Me parece necesario abrirse a otras latitudes, abrir las compuertas para que entre el agua, si no, se acaba en la autofagia Jaime Siles y Jorge Riechmann, ayer, en el Círculo de Lectores le; todos miraban a Char para que diera la orden, pero él no la dio; de hacerlo, la represalia sobre la aldea cercana hubiera sido terrible. Cayó como si no distinguiese a sus verdugos y tan ligero- -así me pareció- -que el menor soplo de viento lo habría alzado de la EFE tierra escribe el poeta en esa página. Después de la guerra, Char entró en un periodo de autorreclusión Hizo lo imposible por no obtener el premio Nobel- -afirmó Siles- no quiso ser un intelectual público, era el anti Malraux. Él optó por la fraternidad, la li- Hoy hace medio siglo que murió la escritora y poetisa montañesa Concha Espina ABC MADRID. A los 86 años de edad falleció ayer en Madrid la que fue insigne poetisa y novelista, cuya privilegiada pluma, que supo hacer verso de la prosa, dio a la literatura española obras imperecederas. Estaba ciega desde 1937, pero no por esto abandonó día alguno su fecunda labor literaria. Es la escritora española que más justos y frecuentes homenajes ha recibido, testimonios populares y oficiales de su perenne gloria. Uno de ellos, el más emotivo, fue el que se le dio para rebautizar el pueblo en que nació, en la provincia de Santander, con el poético nombre de Luzmela. Las letras españolas están de luto Con un número especial ABC daba así el último adiós, el 20 de mayo de 1955, a una de sus más destacadas colaboradoras. La vida de Concha Espina estuvo regida por un lema: Velar se debe a la vida, de tal suerte que viva quede en la muerte Nacida en el pueblo santanderino de Mazcuerras, tras contraer matrimonio se trasladó a Chile, donde arrancó su carrera literaria con poemas que le valieron solicitudes de colaboración. Al regresar publicó su primer libro de poemas, Mis flores A Madrid trajo en su bagaje una de sus novelas inmortales, La niña de Luzmela Seguirían Trozos de vida Despertar para morir Agua de nieve La rosa de los vientos Al amor de las estrellas El metal de los muer- Concha Espina ABC tos Altar mayor Dulce nombre Cuentos y simientes El más fuerte El cáliz rojo Retaguardia Las alas invencibles Ruecas de marfil La esfinge maragata (que le valió el premio Fastenrath de la RAE) el drama El jayón premiado por la RAE; el ensayo Mujeres del Quijote el libro de viajes Singladuras o el estudio De Antonio Machado a su grande y secreto amor En 1937 quedó ciega, pero con un ingenioso artificio se valió para escribir. Poseía la Gran Cruz de Alfonso El Sabio y las Medallas de Oro del Trabajo y de Santander. Gerardo Diego la despedía así en ABC: Detrás de la escritora, sosteniéndola y justificándola día a día con su conducta modestamente heroica, estaba la mujer. Y esto es lo que sus libros, sus admirables libros, no podrán nunca acabar de revelar, lo que estamos obligados sus amigos, sus contemoporáneos, a esclarecer y valorar para que no se pierda un ejemplo tan insigne de femineidad. No es que sean entidades distintas Concha Espina, mujer, española, madre y Concha Espina, escritora, novelista. Son, antes al contrario, relieves complementarios de una misma medalla