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56 Cultura JUEVES 19 5 2005 ABC Nuevo cargo Libros Donativo Ana Arrieta Blanco, directora general de la Academia de Cine La Junta directiva de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España ha nombrado a Ana Arrieta Blanco directora general de esta institución. El nombramiento responde al proceso de profesionalización de la Academia, en cuya última asamblea general se había decidido la creación de esta figura. Entre sus funciones figura la organización económica de la Academia. María Fernanda Santiago presentó El jardín de las favoritas olvidadas En el Círculo de Bellas Artes, María Fernanda Santiago Bolaños presentó ayer su último libro, El jardín de las favoritas olvidadas (Linteo) La filósofa y profesora de esta disciplina en secundaria, además de ser poeta y narradora, destacó del libro la historia de María Salomón, quien debe mirar al pasado para que la existencia tenga futuro y por eso busca en las raíces de su memoria. En la Semana Negra de Gijón se recaudará dinero por Sheckley Los organizadores de la Semana Negra de Gijón anunciaron que adelantarán 2.000 dólares para contribuir a pagar los gastos médicos del hospital de Kiev (Ucrania) en el que está el escritor de ciencia ficción Robert Sheckley, que en dos ocasiones participó en este certamen. El director del festival, Paco Ignacio Taibo II, dijo que se editarán 2.000 ejemplares de uno de sus cuentos para venderlos a un euro. Sin City el trazo de un cómic y la fuerza de un tornado, en Cannes Robert Rodríguez y Frank Miller presentan su explosivo trabajo al alimón b El director Robert Rodríguez hace de Sin City un vendaval de la acción, y la cinta francesa Pintar o hacer el amor vuelve a apostar por el español Sergi López E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL CANNES. El mexicano Robert Rodríguez hace su cine con una batidora; o sea, que más que filmar, bate. Sus películas, sin ser nada del otro mundo, pues tampoco acaban de pertenecer del todo a éste: el punto de partida de este director fue El Mariachi y su punto de llegada estuvo ayer en Cannes, en su sección oficial a concurso, con Sin City un batiburrillo o pulp que ha hecho con la obra del prestigioso dibujante de cómic Frank Miller, quien no podrá quejarse de lo ocurrido, pues firman juntos la película. Sin City es espectacular, majestuosa, sorprendente y fastuosa, además de valentísima y feroz. Y todo en ella es pasto para los ojos: los personajes, sus héroes y heroínas, los maquilladísimos actores que los interpretan, los decorados, el lujoso y brusco blanco y negro, el vendaval de la acción... Bueno, el espectador está tan inquieto en Sin City como lo estaría alguien de traje y corbata en una reunión de moteros jipis cargados de alcohol; cada escena supera a la anterior en brutalidad y violencia, y cuando no salta un brazo por allí, rebota una cabeza por allá. Tiene la enorme delicadeza Robert Rodríguez de aprovecharse del blanco y negro para que la sangre (siempre tan escandalosa) y la casquería queden bien disimuladas en el hermoso diseño de interiores del plano. También tiene otra delicadeza Sin City con el espectador: no le acompaña más allá de su fin, se queda allí parada en cuanto termina... es decir, la película te dice adiós en la misma puerta de salida. Valga como ejemplo el esfuerzo que ha tenido que hacer uno para dejar estos párrafos en el folio. Sin City es una ciudad donde impera el mal y en la que el peso de la ley es el equivalente al plomo de una bala; todos se matan entre sí, Bruce Willis, Mickey Rourke, al Alexandra Lapierre saca del olvido al erudito William Petty b En su última novela, la autora recupera la vida de este hombre que recorrió la Europa del siglo XVII en busca de las joyas del arte grecorromano GUSTAVO GALLO MACHADO MADRID. ¿Un cazatesoros, un buscador de fortunas, un ladrón de arte? ¿Acaso similar al mediático y contemporáneo Indiana Jones? No es que se quiera desprestigiar a William Petty al compararlo con el personaje del cine, pero este aventurero, erudito, genio y vividor, como lo describe Alexandra Lapierre, tiene las mismas características de Jones. Petty inspiró a la autora de Artemisia en su nuevo libro, La extraordinaria vida de William Petty (Planeta) Este desconocido fue quien inventó el concepto del museo para salvaguardar las riquezas del pasado afirmó la autora, hija del escritor Dominique Lapierre, agregando que al personaje se lo topó leyendo informes policiales en Venecia y, al rastrearlo, supo que cientos de lienzos fueron llevados por él a Inglaterra cuando en el norte de Europa se desconocía la pintura veneciana y el arte grecorromano. Describe a Petty como un personaje olvidado por la historia, que tuvo una dura infancia en la frontera escocesa, de donde salió para estudiar en Cambridge. Al graduarse, fue contratado por uno de los nobles más influyentes de la corte, Lord Arundel. Su osadía y genialidad le permitieron apoderarse de obras maestras de la antigüedad que hoy están en el Prado, el Louvre y otros museos de Europa. En una época en que la nobleza no podía vender su patrimonio, Petty visitaba en secreto a las familias con dificultades económicas para comprarles cuadros que sustituía por fieles copias. Alexandra Lapierre tardó cinco años en la investigación de las aventuras de Petty y, en esa búsqueda, la escritora llegó a enamorarse de él, porque no se enriqueció y prefirió permanecer en la sombra. Con el libro, la autora busca redimirlo, pues salvó la memoria de la humanidad. Paz Vega a su llegada ayer al estreno de Sin City que se le reconoce por su mirar escabechado, igual que a Benicio del Toro, al que le han puesto cara de cometa en día de ventisca, a Elijah Word, a quien ya no se le reconoce de ningún modo... Ellas, en cambio, salen a la palestra de la pantalla como si fuera una pasarela: Jessica Alba, Rosario Dawson, Brittany Murphy, Devon Aoky y un largo coro de superseñoras vestidas de fruta recién pelada y que se pasan la noche (Sin City, la nuit) a espadazos, balazos y tortazos. Hay que suponer que una película tan epidérmica no tiene opciones a llevarse ningún premio gordo en un festival tan seriote e ilustradillo como éste; pero que Sin City va a doblegar las taquillas allá donde vaya es tan seguro como que Mickey Rourke conoce la contraseña para abrir el minibar de la habitación de su hotel. AFP Hubo, además, una película francesa a concurso, que siempre es una garantía para devolverle al oleaje de la pantalla tras la de Robert Rodríguez una calma chicha desesperante. Tenía un título aparentemente majadero, Pintar o hacer el amor aunque luego se descubría que la cosa era algo más que simple apariencia. Lo dirigen los hermanos Arnau y Jean- Marie Larrieu y lo protagonizan Sabine Azema, Daniel Auteuil, Amira Casar y Sergi López, que interpreta a un ciego caradura, que no es lo mismo que un caradura ciego. Ellos cuatro forman dos parejas alrededor de una casa curiosa y un argumento al que le hubiera sacado mejor partido Torrente: por no se sabe qué extraña razón, esa casa campestre actúa como desinhibidor personal y afrodisiaco colectivo.