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48 Sociedad JUEVES 19 5 2005 ABC El PSOE bloquea la homologación salarial de los científicos del CSIC b La iniciativa fue defendida por el diputado popular José Félix Vadillo y rechazada por los portavoces de ERC, Francesc Canet, CiU, Josep Maldonado y PSOE, Elviro Aranda ABC MADRID. La comisión de Educación y Ciencia del Congreso rechazó ayer una propuesta del PP que solicitaba la equiparación salarial del personal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con los investigadores universitarios. En los últimos años, las Comunidades autónomas incorporan el pago de complementos salariales al profesorado universitario, normalmente basados en evaluaciones de rendimientos, con objeto de paliar la pérdida de poder adquisitivo. El personal científico del CSIC, como en ocasiones anteriores, ha venido reivindicando al Ministerio del que depende complementos similares, en línea con la tradicional equiparación de sus percepciones con las de la universidad. En su día el presidente Rolf Tarrach asumió esta reivindicación, advirtiendo al entonces ministro Piqué que dimitiría de no efectuarse dicha equiparación. Tras la marcha de Tarrach, su sucesor, Emilio Lora- Tamayo, puso en marcha el proceso, negociando con los sindicatos. Un ensayo nuclear francés en el Pacífico, a mediados de los sesenta ABC Francia ocultó los daños de sus pruebas nucleares en Polinesia en los años sesenta Conocía las consecuencias negativas para la salud y el medio ambiente b Se pasaron por alto informes Todos en contra Con la aprobación del Ministerio estaba previsto abonar parte de dicho complemento en 2004, planteamiento que fue asumido por el actual presidente, Carlos Martínez, tras el cambio de Gobierno. Pero Martínez no fue capaz de efectuar pago alguno en el transcurso de 2004, aun disponiendo, según el PP, de partida presupuestaria. La iniciativa fue defendida ayer por el diputado popular José FélixVadillo, pero los portavoces de ERC, Francesc Canet, y CiU, Josep Maldonado, rechazaron la propuesta, al igual que el socialista Elviro Aranda, quien la tachó de incoherente al considerar que el anterior Gobierno del PP congeló el presupuesto de este organismo durante sus ocho años en el poder y, cuando pactaron con los sindicatos, no llevaron a término lo acordado Aranda, no obstante, expresó el compromiso del PSOE en aras a promover mejoras retributivas para estos trabajadores sin trampas y con el acuerdo de los sindicatos La comisión de Educación y Ciencia, sin embargo, sí aprobó ayer una proposición no de ley por la que se insta al Gobierno a iniciar acciones para facilitar el acceso de los universitarios a centros extranjeros y permitir que los estudiantes foráneos puedan licenciarse en España. que detallaban los riesgos para la población y el entorno y se descartó, por motivos políticos una evacuación preventiva J. M. N. MADRID. Francia mintió y ocultó, de forma deliberada, las consecuencias para la salud y el medio ambiente de los ensayos nucleares que realizó en Polinesia a mediados de los años 60, en concreto las detonaciones atmosféricas llevadas a cabo entre 1966 y 1967. Según documentos militares clasificados, hechos públicos ayer por el Centro de Documentación e Investigación sobre la Paz y los Conflictos (CDRPC) organización que vigila desde hace más de quince años el despliegue de armamento nuclear en el mundo, el Gobierno francés disponía, en el momento de ordenar las pruebas, de informes suficientes sobre las consecuencias de esos ensayos nucleares. Los documentos, más de una veintena en total, llevan, en su mayoría, estampados los sellos de secreto o confidencial Defensa y fueron remitidos en su momento a las autoridades competentes, que, según el CDRPC, manipularon las informaciones para minimizar el impacto de las detonaciones. Esta organización también denuncia que los datos ofrecidos por el Ministerio de Defensa en 1998 para la investigación que llevó a cabo el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) están lejos de reflejar lo que en realidad se produjo en 1966, a la vista de los informes de la época Dos ensayos de especial importancia Las dos campañas nucleares de 1966 y 1967 en Polinesia fueron especialmente importantes para Francia. En efecto, con ellas esa potencia nuclear retomaba los ensayos atmosféricos (ni marinos ni subterráneos) que había abandonado tras la explosión del 25 de abril de 1961 en el Sahara. Además, el entorno geográfico de la Polinesia, completamente diferente al de aquella zona desértica, la hacía especialmente adecuada para probar, también, nuevas técnicas de lanzamiento, tanto desde globo como desde un avión. Los documentos hechos públicos ayer demuestran que Francia estudió incluso las consecuencias posteriores a las explosiones nucleares, como la lluvia radiactiva. cuencias para la salud de sus habitantes. La más mínima explosión hará absorber a la población una dosis superior al límite fijado afirma el texto. A pesar de ello, las autoridades excluyeron la posibilidad de una evacuación preventiva de las islas Gambier antes de la explosión por motivos políticos y psicológicos según se afirma textualmente en otro de los documentos. Riesgos sanitarios Según se desprende de estos informes, se pasaron por alto los riesgos sanitarios y medioambientales para poder cumplir con el calendario previsto de pruebas. El CDRPC asegura que la dirección de las pruebas llegó a descartar testimonios que habrían puesto en peligro la continuidad de las mismas y que los servicios encargados de la seguridad o la protección radiológica fueron sometidos al imperativo de realizar los ensayos En enero pasado, varias presuntas víctimas de irradiaciones nucleares declararon por primera vez ante un juez de la sección sanitaria del Tribunal de París después de la apertura, en septiembre de 2004, de una información judicial por homicidio involuntario y daño involuntario a la integridad física Dos jueces instructores tratan en la actualidad de establecer si existe una relación entre las enfermedades cancerígenas desarrolladas por los afectados y su participación o presencia durante los ensayos nucleares. En total, Francia procedió a más de 200 ensayos nucleares entre 1960 y 1996, los primeros en el desierto del Sahara, y posteriormente en la Polinesia. Los documentos desvelados ayer se refieren, en concreto, a los efectos de las pruebas nucleares llevadas a cabo en el archipiélago de las Gambier, en particular en la isla de Mangareva, de 570 habitantes, donde se llegó a medir una contaminación 142 veces superior a la que existe en la zona prohibida de Chernobil Antes de comenzar los ensayos, se sabía que esta isla se vería directamente afectada por las pruebas, según uno de los documentos, que advertía de las graves conse-