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28 Internacional JUEVES 19 5 2005 ABC Estados Unidos estudia ampliar su presencia militar en el espacio Están vetadas las armas de destrucción masiva P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Aunque el Pentágono se haya embarcado en un esfuerzo por reducir de forma sustancial sus bases dentro y fuera de su territorio, los esfuerzos de moderación no parecen extenderse al espacio. En un cambio sig- Donald Rumsfeld, secretario de Defensa, partidario de militarizar el espacio AFP nificativo con respecto al limitado uso castrense del espacio auspiciado por la Administración Clinton, Washington se plantea una estrategia más agresiva que permita el despliegue orbital de armas defensivas y ofensivas. El cambio propuesto por la Fuerza Aérea y divulgado ayer por el New York Times, se materializaría con una directiva de seguridad nacional que la Casa Blanca tiene previsto promulgar en cuestión de semanas. Portavoces militares han insistido en que el objetivo de esta nueva estrategia- -con todo el potencial para crear nuevas tensiones entre enemigos y aliados de EE. UU. -es garantizar libre acceso al espacio para proteger los intereses del gigante americano. A pesar de previsibles cuestiones financieras, tecnológicas, políticas y diplomáticas, el Pentágono en la actualidad no tiene vetado el uso militar del espacio, con excepción del despliegue de armas de destrucción masiva. Hace tres años, el presidente Bush retiró de forma unilateral a Estados Unidos del Tratado de Misiles Antibalísticos, al que calificó como una reliquia de la Guerra Fría pero que prohibía el despliegue de armas en el espacio. En esta evolución se ha notado la influencia de Donald Rumsfeld, con un destacado historial a favor de la militarización del espacio y proteger a Estados Unidos de posibles ataques con misiles o amenazas contra sus satélites. Visión que se ha visto acompañada por inversiones multimillonarias por parte del Pentágono para desarrollar y desplegar armas en la órbita terrestre, además de los 100.000 millones de dólares ya destinados en los últimos 22 años a la asignatura pendiente de un escudo de defensa antimisiles. Entre las opciones que baraja el Pentágono, pese a costes exorbitantes, figura un transbordador espacial, capaz de transportar y lanzar cargas de precisión equivalentes a media tonelada de explosivo. Este ingenio militar, denominado common aero vehicle podría atacar en 45 minutos objetivos en las antípodas del planeta. Otro proyecto se concentra en lanzar desde el espacio cilindros de titanio, uranio o tungsteno que al impactar sobre la Tierra a velocidades estimadas en 11.500 kilómetros por hora provocarían daños equiparables al estallido de una pequeña bomba nuclear. Dentro de la panoplia de aplicaciones militares del espacio atribuidas al Pentágono también figuran el uso de rayos láser letales para atacar objetivos o la reconversión de ondas de radio en armas de potencia graduable. En abril, la Fuerza Aérea ya puso en órbita un microsatélite experimental denominado XSS- 11, con tecnología para perturbar el funcionamiento de satélites de espionaje y comunicaciones.