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ABC JUEVES 19 5 2005 Internacional 27 OFENSAS AL CORÁN POLÉMICA SOBRE LA ÉTICA PERIODÍSTICA La Casa Blanca insiste en que Newsweek debe hacer mucho más que retractarse El Pentágono asegura que sigue investigando este tipo de incidentes PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Las tribulaciones de la revista Newsweek- -incluso después de disculparse y desmentir la historia de un Corán profanado en la prisión de Guantánamo, utilizada como detonador para una espiral de violencia y protestas por todo el mundo árabe- -continúan alimentando todo un llamativo debate en Estados Unidos sobre ética periodística, jalonado por inevitables comparaciones casi nostálgicas al papel de la prensa durante la guerra de Vietnam. Una polémica que, como recordaba ayer el Washington Post, vuelve a plantear con el mismo polarizante vigor de hace un cuarto de siglo si los periodistas son payasos irresponsables obsesionados con ridiculizar a los militares de Estados Unidos, poner zancadillas antipatrióticas al gigante americano y hacerse famosos con historias sacadas de proporción y basadas en fuentes anónimas. O, si por el contrario, la Casa Blanca persiste en hacer todo lo posible por neutralizar a la prensa con el fin de seguir imponiendo su manipulada versión de los acontecimientos. investigación militar en curso fuera a confirmar el supuesto episodio del Corán arrojado a una letrina de Guantánamo como técnica de presión psicológica en interrogatorios. Con todo, las acusaciones de profanaciones del Corán sí que aparecen en algunas de las 65 querellas formuladas ante la Corte de Apelaciones en Washington en nombre de 180 detenidos por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, al igual que en testimonios ofrecidos a organizaciones de derechos humanos. En una de esas querellas formulada en enero en nombre de doce kuwaitíes retenidos en Guantánamo se insiste en que soldados estadounidenses arrancaron páginas coránicas y las arrojaron a las letrinas como parte de una táctica de humillación. Un Corán en su funda EPA Reparar el daño Dentro de este pulso, bastante manido de no producirse sobre el trasfondo de casi una veintena de muertos y un centenar de heridos, la Casa Blanca sigue insistiendo en que la revista Newsweek debe ir más allá de retractarse y ayudar a reparar el daño causado a la imagen de Estados Unidos en el mundo musulmán. El secretario de Prensa del presidente Bush, Scott McClellan, ha llegado a sugerir que a modo de expiación el seminario debería explicar su equivocación a través de televisiones árabes y ofrecer una cobertura especial en sus páginas a los esfuerzos del Pentágono para asegurar el respeto religioso a los prisioneros bajo su custodia. Sugerencias cuestionadas en primer lugar por los propios corresponsales acreditados ante la Casa Blanca, quienes no han dudado en cuestionar la legitimidad gubernamental para dar lecciones sobre deontología periodística. Especialmente a la vista de recientes escándalos acumulados por la Administración Bush en los que se han detectado pagos ilegales a tertulianos y columnistas para promocionar su agenda política o la distribución de videos de propaganda sobre acciones legislativas camuflados como noticias independientes. El Pentágono, por su parte, dice seguir investigando la existencia de incidentes relacionados con el Corán. Según el portavoz oficial Lawrence DiRita, con anterioridad a la explosiva información de Newsweek, el Departamento de Defensa no había recibido creíbles imputaciones sobre profanaciones del libro sagrado de los musulmanes. En este sentido, el semanario solamente ha desmentido que una