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26 Internacional OFENSAS AL CORÁN NUEVAS ACUSACIONES JUEVES 19 5 2005 ABC DEMOCRACIA BUSCADA l profesor Fouad Ajami, director del Programa de Estudios de Oriente Medio en la Universidad Johns Hopkins, ha dado una conferencia en la Hoover Institution de la que muchos periódicos preferirán no hablar. Frente a los que se preguntan qué futuro tiene el empeño norteamericano de asentar las libertades en Oriente Medio, Ajami recuerda que todo allí tiene patente extranjera: las fronteras, las explotaciones petrolíferas que hicieron viables esos países, incluso las maniobras políticas que asentaron a las elites que ahora conviene aventar. El peso del poder norteamericano estuvo siempre del lado de la clase doRAMÓN minante. Pero ahora se PÉREZ- MAURA ha decantado por las masas árabes que piden libertades. Después de décadas en que los intelectuales árabes denunciaban la indiferencia americana a su causa, se han encontrado con un denostado presidente conservador que les ha entendido. Durante un cuarto de siglo, la Pax Americana ha sostenido autocracias como la del egipcio Hosni Mubarak- -algo más de 3.000 millones de dólares al año. Mubarak se las daba de ser el hombre de Washington en la región, el contenedor del islamismo. Y al mismo tiempo abandonó a los norteamericanos en Irak y en muchas de sus mediaciones en el conflicto israelo- palestino y ha fomentado una cultura de antinorteamericanismo y antimodernidad. ¿Por qué se ha podido producir el cambio en el Líbano? Durante décadas, sirios y libaneses han tenido muy presente la matanza perpetrada por los sirios en Hama, 1982. Entre veinte y veinticinco mil hombres asesinados por pedir un cambio de régimen. La tiranía de la familia Al- Assad en ambos países se toleraba en la falsa creencia de que servía de camisa de fuerza a unas sociedades anárquicas e ingobernables. Pero tras la muerte de Rafic Hariri en Beirut, todo cambió. Bastó un guiño de Washington para que los libaneses supieran que podían sublevarse. Y lo que es más importante, para que los generales sirios corrieran hacia la frontera, temerosos de la aviación norteamericana, al grito de mari... el último El difícil cambio que se está ejecutando en Irak tiene alcance en todo el mundo árabe, quién sabe si a medio plazo en toda la comunidad islámica. Después de décadas en que ese mundo ha estado dividido entre gobernantes que monopolizaban el poder e intelectuales apartados de él y tentados por el radicalismo, surge un nuevo escenario. Estados Unidos ha cambiado de bando. Daba miedo abordar la cuestión saudí En esa terra incognita, la Casa de Saúd parecía una apuesta más segura que cualquier alternativa. Ahora tendrá que demostrar su verdadero valor, porque esa apuesta por los regímenes autoritarios desembocó en el 11- S. Conviene que algunos occidentales expliquen por qué prefieren esos regímenes al cambio patrocinado por Washington. Dos marroquíes que pasaron por Guantánamo insisten en que las humillaciones contra el Libro Sagrado son frecuentes en las bases de EE. UU. en Cuba y en Afganistán E Estados Unidos debería disculparse TEXTO Y FOTO LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL RABAT. Brahim Benchecrún, de 25 años, fue detenido en Pakistán y pasó más de dos años y medio en manos de las autoridades estadounidenses en Afganistán y Guantánamo. Su relato de todo lo ocurrido en esos años fue publicado en ABC el 8 de mayo. Días después, el semanario norteamericano Newsweek informaba de los daños infligidos al Corán, libro sagrado de los musulmanes. Las chispas no tardaron en saltar y las manifestaciones se extendieron, con una veintena de muertos, por países como Afganistán, Palestina o Egipto. El joven marroquí insistió de nuevo ayer a este diario en sus denuncias sobre los frecuentes maltratos a los que los estadounidenses sometían al Corán no sólo en la base de Guantánamo, en Cuba, sino también en las bases de Kandahar y Bagram, en Afganistán, por las que también pasó durante su cautiverio. Cada vez que lo hacían nos poníamos en huelga de hambre. Una de ellas duró un mes dice. Creo que todo el mundo musulmán debe manifestarse contra esto y Estados Unidos debe presentar sus excusas añade. El pasado mes de agosto, Benchecrún fue transferido por Washington, junto a otros cuatro marroquíes, a las autoridades judiciales del Reino alauí, donde disfruta de libertad condicional desde finales de marzo. Otro de ellos, Mohamed Mazouz, coincidía en el relato de Benchecrún cuando dijo que me ponía enfermo ver cómo los americanos tiraban el santo Corán al suelo y meaban sobre él. ¿Por qué hacían eso? Ellos son los terroristas. El Corán es nuestro libro sagrado Brahim Benchecrún dibuja la ubicación de su celda en Guantánamo sabe que él no se llevó la peor parte de los maltratos físicos que dispensaban en Guantánamo, pero dejó claro que las ofensas hacia su religión era lo que más le dolía y los soldados americanos lo sabían A mí no me aplicaron descargas eléctricas, pero sé que las había. Cuando llamaban a la oración, los americanos reían, cantaban, bailaban... El testimonio de este marroquí, el preso 587 de Guantánamo, recordaba en algunas ocasiones las escenas vividas en la cárcel iraquí de Abú Ghraib. Algunas de las militares se insinuaban en los interrogatorios y llegaban a desnudarse. Saben que todo eso está prohibido en el Islam. Una llegó a arrojar una compresa a la cara a uno de los prisioneros El Libro no es de los terroristas La estancia de Benchecrún en la base militar del sur de Cuba fue el periodo más largo- -dos años y tres meses- -pero la reclusión en Afganistán fue más dura. Las torturas y los interrogatorios, según explicó a ABC en su primer encuentro, eran sistemáticos en la semana que pasó en Bagram y en los dos meses y medio que estuvo en Kandahar. Nos hacían correr durante media hora encadenados- -relató Benchecrún- Nos impedían rezar. Cogían el santo Corán, lo rompían y lo arrojaban a las letrinas... Explicábamos a los soldados que ese libro sagrado no es de los terroristas sino que pertenece a todos los musulmanes. Ahí descubrí que Estados Unidos no está en contra del terrorismo sino contra el Islam Benchecrún, que se encuentra pendiente de volver a comparecer ante la Justicia de su país, dijo que Era peor que la tortura física La manera en que los americanos han diseñado Guantánamo, las celdas y todo eso fue para volvernos locos, pero nuestra fe en Dios nos ha salvado dice. El joven recurrió con frecuencia al Corán durante su testimonio. No lo tenían allí para que pudiéramos leerlo, lo tenían para humillarnos. Lo usaban para eso. Que lo tiraran al lugar donde hacíamos nuestras necesidades era peor que las torturas físicas. ¿Porqué maltrataban la palabra de Dios? repite una y otra vez. Benchecrún cursaba estudios islámicos en Lahore (Pakistán) cuando fue detenido, poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Ahora espera poder matricularse en la facultad de Casablanca, su ciudad, el próximo curso. Eso sí, de la mano de sus abogados piensa llevar a las autoridades norteamericanas ante los tribunales. Me ponía enfermo ver cómo los americanos tiraban el santo Corán al suelo y orinaban sobre él Algunas militares se insinuaban en los interrogatorios y hasta llegaban a desnudarse