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ABC MIÉRCOLES 18 5 2005 95 El CSKA de Moscú podría dar hoy a Roman Abramovich, ante el Sporting de Lisboa, el título continental al que no llegó el Chelsea ¿Recuerda sus primeros meses, lo pasó realmente mal al aguantar a Rijkaard contra corriente? -Claro que me acuerdo de esos seis meses. Lo pasé tan mal que ahora valoro mucho más lo que tenemos. No lo olvido. Me hacía tanta ilusión ser presidente que intenté que no me ganara la adversidad. Además, siempre he sido práctico. Mis penas me las guardo. No me gusta ir de víctima por la vida. A Rijkaard le mantuvimos porque en la Junta tuvimos los suficientes apoyos para hacerlo. No fue por unanimidad, pero tomada la decisión todos cerramos filas para apoyarle. Si nosotros pedíamos un tiempo para llevar adelante nuestro proyecto, Rijkaard también lo necesitaba. Nos mojamos todos y acertamos con Rijkaard. ¿Y el mundo del fútbol desde dentro es tal como se lo imaginaba desde fuera? -No difiere mucho, aunque la realidad siempre supera a la ficción. Nunca en mi vida tuve temor al fracaso, pero en el fútbol hay una línea muy fina entre el fracaso y el éxito. Yo tengo la piel gruesa, pero es verdad que he soportado presiones familiares, profesionales y deportivas. Se requiere una gran dosis de convicción en lo que se hace y es fundamental hacerlo en equipo. -Su vida ha cambiado desde que llegó a la presidencia, es un presidente totalmente profesional. -Prácticamente dedico todo el día al Barça gracias a la comprensión de mi socio del bufete. Lo que no haré nunca es ponerme un sueldo. No seré yo quien proponga una reforma en los estatutos que me pueda afectar a mí, aunque piense que un presidente que se dedica por entero al club debe ser profesional. No me importaría plantearlo para futuros mandatos, pero nunca para el mío, aunque le voy a dedicar al Barça los mejores años de mi vida. -Usted es un presidente muy futbolero, que diría Cruyff, y considera innegociable que el Barça juegue como lo hace, al ataque... -Yo no me meto en el aspecto deportivo, pero desde luego pienso que es innegociable que el Barça tiene que ganar y dar espectáculo. No lo pido yo solo. Lo pide la afición. Lo que ha conseguido Rijkaard es la cuadratura del círculo. Es un equipo compacto atrás y superofensivo. Yo nunca dudé de este equipo y lo he demostrado con hechos. Siempre tuve confianza en Rijkaard porque viene de Italia. Cruyff me recomendó a Rijkaard y a Txiki Beguiristain, por eso tiene gran parte de mérito en lo que se ha conseguido. -Eto o decía el otro día en ABC que este equipo va a marcar una época. -Lo deseo. La plantilla tiene una gran calidad futbolística y humana y marcar una época dependerá de muchos factores. Está claro que hemos superado con éxito un año de fatalidad en forma de lesiones. ¿Qué siente, indignación o indiferencia, cuando escucha que el Barça, además de ser el mejor, ha sido favorecido por los árbitros? -No hablo de los árbitros. Pero solo puedo decir que no es verdad. Eso lo dice quien quiere buscar excusas. Está muy claro que hemos sido el mejor equipo. Durante toda mi vida me ha gustado ser el mejor antes que el primero y ahora hemos sido las dos cosas. -Me han dicho que se ha hecho muy desconfiado... -Como persona mantengo los mismos principios y valores. He ganado en experiencia y también he sufrido muchas decepciones. Me he dejado muchos amigos por el camino, aunque también pienso que no deberían ser muy amigos. Me he llevado muchas decepciones con algunas personas. Mi finalidad desde que llegué a la presidencia era hacer feliz a la gente. Esto es una fábrica de sueños. -Vamos, que no se fía de nadie. -Desgraciadamente no... Bueno, mejor ponga que me fío de muy pocos. -Está pensando en Sandro Rosell, su íntimo que ya no lo es, cuando habla de desengaños. -El Barça está por encima de personalismos. Aquí se exige lealtad al proyecto. Funcionamos como equipo y quien no participe del proyecto es libre de hacer lo que quiera. ¿No es un poco cínica la relación que lleva con Florentino Pérez? ¿Por qué? Cada uno mira por lo suyo. Tenemos una relación fluida, correcta, de respeto, cordial, agradable. ¿Es verdad que han pactado no tocarse jugadores? -Que yo recuerde, no. Si entráramos en conflicto con alguno me consta que Florentino tiene un gran sentido común y práctico. ¿Y qué le parece su política de fichar cada año una gran estrella y redondear un equipo de estrellas? -No juzgo, entiendo que es un modelo distinto al nuestro, aunque tenemos puntos de coincidencia. Nosotros también queremos estrellas, pero que se adapten a nuestras necesidades, a lo que nuestros técnicos nos digan, jugadores que mantengan el equilibrio táctico y físico. El Barça, futbolísticamente, tiene más equipo y el Madrid, más individualidades. Cada club aplica una técnica de gestión propia. Lo importante es buscar el equilibrio entre lo profesional y lo emocional. No hay manual que diga si es mejor lo suyo o lo nuestro. Nosotros no renunciamos a tener los mejores jugadores y el mejor equipo porque ya los tenemos. -Pero juntar a los mejores en un mismo once está bien tirado, nadie puede decir lo contrario. -Sí, pero siempre lo he visto como un riesgo, sobre todo a medio- largo plazo. A Florentino le funcionó unos años, pero nosotros teníamos un precedente. Nos pasó con Van Gaal. Conllevaba un riesgo y se está viendo ahora, aunque me puede decir que es fácil decirlo ahora. No le critico porque me parece un buen presidente para el Madrid, pero repito que ese modelo tenía riesgos. -El fichaje de Eto o ha sido su primer gol de despacho. -En todo caso un gol del Barça, no mío. En mi modelo no hay personalismos. Su fichaje fue una gran decisión que salió bien porque se ejecutó bien y porque luego sus resultados han acompañado. Estoy aquí para hacer país, no para hacer política -Me extraña que en los dos años que lleva en el cargo apenas haya hablado de política. -Es que yo no llegué al Barça para hacer política, estoy para hacer país. -Pero se decía que el Barça iba a ser su trampolín hacía la Generalidad o el Ayuntamiento. -Se decía, pero ahora ya nadie puede decir nada. A mí me encasillan políticamente sin que yo nunca, nunca le digo, haya dicho de qué partido soy. ¿Usted me ha oído decir de qué partido soy? Yo estoy con Cataluña. No podía caer en la tentación de hacer política desde la presidencia del Barça. Se podría malinterpretar cualquier cosa que dijera. El deporte es cultura y desde el Barça lo que intentamos es la promoción de la cultura, de la lengua, proyectar la imagen de los catalanes a todo el mundo. Esto es algo que forma parte de las esencias del Barça desde los años veinte. Siempre hemos sido un club integrador. ¿Y después saltará a la política? -Aún me ilusiona tanto este proyecto que no puedo pensar en nada más. Esto es lo que más me motiva. No me planteo la política en este momento. -Mendoza decía que ser presidente del Real Madrid era más que ser ministro de la nación. -No sé lo que significa ser ministro, por lo que no me puedo imaginar nada. Yo soy presidente del Barça y esto me exige una gran madurez, mucho sentido común y es una gran responsabilidad. Lo que tengo que hacer ahora es mantener el sentido de la superación que siempre he tenido en mi vida y pensar que todo es mejorable. No puedo pensar que con la Liga se ha alcanzado la meta, hay más. -Si una multinacional le ofreciera muchos millones por poner en la camiseta el lema el Barça es mes que un club ¿lo aceptaría? -Es un mensaje que dice muchas cosas en pocas palabras, pero también creo que es un mensaje del que no se debe hacer un uso abusivo. ¿Qué me dice? Que el Barça es el club de Cataluña, un elemento integrador de las personas que han venido a vivir y a trabajar con nosotros. Que es un club interclasista, intercultural, que defiende los valores que tienen relación con el civismo, la universalidad, el catalanismo. El aspecto deportivo es, por supuesto, el más importante, pero la fuerza social de nuestro club tiene una gran trascendencia y le ha dado potencial para ser lo que es, para alcanzar una dimensión internacional, globalista, sin dejar de ser y representar lo que es y representa en Cataluña. -Desde Madrid no se entiende que llegara al Barça desde un espíritu renovador e innovador y votase a Villar y Gaspart para la presidencia de la Federación. No es creíble su coartada de que Gerardo González era madridista... -El voto es secreto. El Barça solo habló de la voluntad de que ganara Villar porque el otro candidato tampoco representaba el cambio y se manifestaba marcadamente madridista. Además fue diciendo por ahí que iba a cerrar el Camp Nou. No querrá que encima le votemos. -Pero traicionó a la Liga Profesional, que optó por González. -Ese proceso estuvo viciado, se llevo mal, de forma incorrecta. Tuve que aceptar la decisión de la Liga, pero nunca la entendí. Además apostó por el candidato que perdió. -Cuando llegó a la presidencia dijo que el Barça cumpliría los dos partidos de sanción del Camp Nou y después no lo ha cumplido. -No, yo dije que retiraría el recurso de la justicia ordinaria porque el Barça debe estar dentro de la justicia deportiva. En el intervalo se modifican los estatutos de la FEF y con la nueva normativa el cierre no procede y para nosotros se debe aplicar con carácter retroactivo. Quisimos retirar el recurso en la jurisdicción ordinaria y no fue posible porque nos dijeron que no se sabía bien de quién era la competencia dentro de la jurisdicción ordinaria. Lo que no voy a ser es más papista que el papa y si la nueva ley, que no hemos promovido nosotros, nos ampara, dar una satisfacción a los que quieren ver el estadio cerrado. Entiendo la mortificación del palco a nivel personal, pero nunca colectiva. La ley nos ampara y la vamos a defender hasta el final. Que cada palo aguante su vela. Si no se hubieran modificado los estatutos, hubiéramos cumplido la sanción.