Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
58 Toros MIÉRCOLES 18 5 2005 ABC Viene de la página anterior A la corrida (ita) se le pueden adjudicar multitud de carencias, mas no la falta de bondad y nobleza. El cuarto aunó los defectos de presencia y poder y las cualidades del alma. César Jiménez no había calado ni en la epidermis de la plaza con el mansote segundo. No caló porque entre los paseos circunspectos, la colocación al hilo y los toques externos le llamaron al orden mientras se evaporaba la ocasión. Así que con el susodicho cuarto se concienció y se buscó en los orígenes. En los medios se clavó de rodillas y trazó redondos emotivos con la repetición de las arrancadas. Y el toro se iba allí lejos, con tranco. Jiménez entendió la distancia larga y siguió sobre la derecha provocando oles largos con muletazos cortos. Sería deshonesto negar que C. J. torea mejor, todo dentro de un orden, con la mano izquierda, y lo demostró en naturales que superaron a los ligeros derecha- zos en un trayecto más curvo, y que incluso aguantó alguna mirada. Y su impersonalidad es tal que en fogonazos de remates y entradas y salidas de la cara del toro uno cree estar viendo a su maestro Joselito. En las fuentes uno puede beber e inspirarse, pero suplantar una personalidad, si la hubiere, por otra acaba en empanada mental. Las manoletinas del broche fueron de línea pitiminí e insustancial. Si lo mata, cobra una oreja, no lo duden. Una de tres posibles suena a fracaso para el doble campeón de las temporadas anteriores. Y ninguna, pues para qué hablar. Lo más torero corrió a cargo de Salvador Vega en un saludo de tres verónicas y media a pies juntos. Como Dios da pan a quien no tiene dientes, Vega no estrenó los suyos con un lote apagado, sin fuelle ni fuerza. Uno atacado de kilos y otro de la feria del boquerón. Ya que es de Málaga... Francisco Montes Paquiro da muerte a un toro en la Plaza Mayor de Madrid Creador de las normas vigentes hasta que Belmonte revolucionó la Fiesta, se le deben todos los cánones para una tauromaquia en la que se empezaba a encontrar el arte sobre la lucha Bicentenario del nacimiento de Paquiro, precursor del toreo actual TEXTO: JOSÉ LUIS SUÁREZ- GUANES FOTO: ABC BOTÁN Arrigo Sacchi se estrena en los toros: Es un espectáculo único y emocionante El director de fútbol del Real Madrid, Arrigo Sacchi, acudió ayer por primera vez a los toros para presenciar la séptima corrida de la Feria de San Isidro. Sacchi, que ocupó un burladero, comentó a los micrófonos de Digital que el toreo es un espectáculo único y emocionante No soy un gran entendido de la Fiesta- -dijo- pero sentía una gran curiosidad. Además, es una prueba más de que estoy integrado en la vida madrileña Se han cumplido dos siglos del nacimiento de Francisco Montes Paquiro que vino al mundo en la gaditana Chiclana (13 de enero de 1805) Por este motivo, el pasado fin de semana, su localidad natal celebró el Congreso Internacional Paquiro, en el que participaron, entre otros, Rafael de Paula, Ruiz Miguel, Adolfo Martín y Salvador Távora. Además, durante esta semana puede visitarse la exposición Paquiro y su tiempo Francisco Montes falleció en Chiclana el 4 de abril de 1851, a la edad de 46 años, cuando llevaba más de ocho meses sin torear, como consecuencia de la cornada que le propinó en Madrid el toro Rumbón de la divisa de Torres y Raurí. Paquiro, que alternó aquella tarde con José Redondo El Chiclanero y Cayetano Sanz, quedó inútil para el toreo a causa del percance. Sobrevino al iniciar su faena de muleta, cuando Rumbón le ocasionó dos heridas: una en el tobillo y otra en la pantorrilla izquierda. Llevaba, al llegar la invalidez profesional, diecinueve años de matador de toros, pues había tomado la alternativa en Sevilla el 18 de abril de 1931, de manos de Juan Jiménez El Morenillo Con Paquiro se crean las normas taurinas que estarían vigentes hasta que, en 1913, Juan Belmonte revolucionara la Fiesta de los toros. Además de gran torero, cambia la premisas de los matadores anteriores- -Pedro Romero, Costillares, Pepe Hillo y Jeróni- mo José Cándido, entre otros- -y deja para la posteridad una tauromaquia escrita que sería base para todos los tratados del toreo que vendrían después. Creó las cuadrillas y un nuevo estilo en el vestido de torear, muy parecido a la forma actual, ya que el atavío anterior de los toreros era el vestido de majo o chispero de los tiempos de Goya. Dos grandes rivales Tuvo dos grandes rivales: El Chiclanero, paisano suyo, y ex miembro de su cuadrilla, y Curro Cúchares. No en vano, a los haceres del segundo y de Paquiro se les denominó, respectivamente, como arte de Montes y arte de Cúchares A su discípulo Chiclanero le otorgó la alternativa en Bilbao el 26 de agosto de 1842, confirmándosela en Madrid el 15 de septiembre del año siguiente. El Chiclanero tuvo una gran rivalidad con Cúchares y se antepusieron la autenticidad y la profundidad de José Redondo a la superficialidad de Cúchares, que aportó a la Fiesta un toreo estético basado en lo ornamental. Si Pedro Romero inventó la muleta y Joaquín Rodríguez Costillares creó la verónica y la suerte del volapié, a Paquiro se le deben todos los cánones que tendrían validez para un toreo más reposado, más estilista y dentro de una línea en que se empezaba a encontrar el arte por encima de la lucha o batalla campal que había sido siempre la tauromaquia.