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ABC MIÉRCOLES 18 5 2005 Espectáculos 53 FESTIVAL DE CINE DE CANNES como el encuentro con la auténtica Lolita (hija reputada de Sharon Stone) la velada o velorio con una ex novia y su marido majadero, el encontronazo con Jessica Lange, una doctora semi- zen que se comunica con los animales y se relaciona- -más y mejor- -con los racionales de su mismo sexo... Broken Flowers se desliza por la pantalla y por el estado de ánimo como si ambos fueran lo lisos que parecen, pero, entre descomunales risas y buenas vibraciones, se encajan tantas ideas penetrantes y recónditas que te congelan la risa antes de abandonar la boca. Ambos, Jarmusch y Murray, son muy, pero que muy, favoritos para colgarles algún premio. Una ligera y otra plana Los hermanos Jean Pierre y Luc Dardenne presentaron L enfant (El niño) aunque hace un par de años trajeron otra que se titulaba Le fils (El hijo) lo que resulta o sospechoso o redundante, y hace ya siete ganaron sorprendentemente la Palma con Rosseta Son una pareja de cineastas bastante plomizos, pero L enfant resultó no sólo interesante, sino hasta cierto punto también ligera. Narra las vicisitudes de una pareja joven y vagabunda que acaba de tener un hijo; viven de pequeñas rapiñas y de negocietes ruinosos; nada en la vida ni en la película le es favorable a esta pareja, pero, a pesar de ello, se aprecia una cierta ternura por parte de estos directores belgas hacia los dos personajes desastrosos, en especial el chico, que el pobre es, literalmente, desecho de tienta. Jeremy Renier y Deborah Francois, los protagonistas, tienen prácticamente todo lo que les falta a sus personajes, desde talento hasta encanto. Hubo también en competición una película china, Shanghai dreams una de esas largas pinturas sobre la realidad de las últimas décadas en la paternal e inhumana China, trabajada a partir de la juventud y sus desastres. Tan magníficamente hecha y contada que daba un poco de pena que fuera tan plana. Y fuera de la competición, el francés François Ozon trajo un pedazo de dramón titulado Le temps qui reste que le arrancó lágrimas hasta a los acomodadores, que aquí son duros como los croissant de media tarde. Al principio ya se desvela que el protagonista va a morir a causa de un cáncer, y el resto es ir tragando quina a sorbitos. Bueno, nos quedamos con ese estilo Murray de reírse con cara de bate de béisbol. Jim Jarmusch (derecha) charlando con Bill Murray y Tilda Swinton, ayer durante la sesión de fotos en Cannes AP Bill Murray salta de Lost in traslation hasta el cine de Jim Jarmusch El excelente y gracioso dramón Broken flowers presenta sus credenciales funcionar la habitual levadura de este Festival, y el cine crece y crece por momentos: Jim Jarmusch y Bill Murray desbordaron ayer la competición con Broken Flowers E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL CANNES. Tal vez algunos no descubrieron al genial actor que se esconde dentro de Bill Murray hasta Lost in traslation aunque ya hubiera asomado la gaita en películas como Atrapado en el tiempo Tootsie Ed Wood o b Ya empieza a Craddle Will Rock pero el caso es que ese enorme y sugerente actorazo parece haberse decidido a vivir fuera del cerco de Bill Murray, sobreponerse y hasta taparlo por completo. En la película que firma Jim Jarmusch se recoge al mismo personaje que dejó en Tokio la de Sofía Coppola: un tipo mayor, cínico y solo, como desterrado de sí mismo y en plena crisis sentimental, pues su última pareja se acaba de largar con el poco ánimo que le quedaba. Vive en el sofá de su salón y se le ve ondear la bandera blanca ante el avance de la depresión; ni siquiera se ríe con las gracias de su vecino y amigo, un detective aficionado y fisgón. Reci- be una carta que es lo que le da sustancia a la historia: alguien anónimo le escribe diciéndole que es una antigua amante, que tuvieron un hijo y que éste ha salido en su busca. Entre las brumas de su aburrimiento, Murray va al encuentro de algunas de sus antiguas amantes para descubrir si es cierto ese asunto y en ese viaje lo que se descubre es el rostro de su pasado y lo que hubiera podido ser su presente al ver la actualidad de sus viejos amores. A pesar de su seriedad de perro de lanas, un sentido del humor revuelto con sarcasmo lo acompaña en sus impertinentes visitas, pletóricas de una graciosa tristeza rociada con productos corrosivos,