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ABC MIÉRCOLES 18 5 2005 Nacional 15 DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN ANÁLISIS El Grupo Popular consideró una jornada negra para la democracia la resolución aprobada, mientras los socialistas más veteranos no ocultaban su preocupación; tampoco para estos últimos el de ayer fue un día de celebraciones MADRID. Apoyamos procesos de diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia Rodríguez Zapatero consiguió en el Congreso de los Diputados su aval para intentar negociar con ETA o reconocer que ya lo hace con el coste de partir en dos la Cámara donde reside la soberanía nacional: por un lado los socialistas y la constelación de grupos nacionalistas que le apoyan o están invitados a sumarse al bloque- -PNV y EA- -y, por otro, la única oposición que representa el PP. Después de votar, la mayoría del frente del diálogo y la paz celebraba el aislamiento del contrario, aunque algunos diputados del PSOE, los más veteranos, reconocían en los pasillos que no era un día feliz para el Parlamento. El grupo aún empeñado en la derrota de la banda terrorista lo consideraba una jornada negra para el Congreso. Entre los pocos tristes del primer bloque y los deprimidos del segundo probablemente formaban una mayoría que no se reflejó en el marcador del hemiciclo. El PP se quedó solo con sus 146 diputados más el inesperado respaldo, por error, del ministro José Montilla. Siempre el tripartido catalán por medio. Hubo diferencias en el grado de apoyo recibido por los portavoces. Eduardo Zaplana, el único titular que salió ayer a la tribuna, pues los Depresión posdebate TEXTO: ÁNGEL COLLADO demás grupos recurrieron a los adjuntos, recibió el aplauso unánime y entusiasta de sus jefes y diputados, incluso de los críticos. Decían después que había hecho el mejor discurso de su carrera en la Cámara, por concreto, contundente y hasta moderado No te atreves Más fríos estuvieron los socialistas con Diego López Garrido, hábil en defender las posiciones de Zapatero, pero sin la mala intención que tanto celebran los diputados del PSOE en Alfredo Pérez Rubalcaba, que esta vez prefirió quedarse en su escaño. No te atreves le gritaron al ex ministro de Felipe González, cerebro de la operación electoral post 11- M, desde los escaños del PP sin que Rubalcaba se inmutara. López Garrido cumplió, habló en términos propios de Batasuna en algún pasaje- fin de la violencia política -y en otros como un constitucionalista de pies a cabeza, como cuando reconoció que está ahí puede volver a matar en algún momento o que no se puede pagar precio político alguno por- que deje de hacerlo. El portavoz adjunto recibió los aplausos justos, sobre todo de los veteranos del grupo, Alfonso Guerra y los pocos fieles que le quedan en la Cámara. Joaquín Leguina, ni eso. Las cámaras de televisión registraron algún momento en que varios parlamentarios socialistas desistían de felicitación alguna. Quedan algunos socialistas en el Congreso que no entienden que Zapatero se vaya a meter en reformas constitucionales o en negociaciones con ETA sin contar o no informar siquiera al principal partido de la oposición, pero otra cosa es la crítica en público y en la Cámara. Zaplana recibió el aplauso unánime de sus diputados, incluso de los críticos; más fríos estuvieron los socialistas con Diego López Garrido En las filas del PP, depresión sin paliativos. Zapatero da un paso más hacia la negociación con ETA, con el aval previo de Las Cortes, depositarias de la soberanía nacional, y lo hace con el apoyo de todos los partidos nacionalistas que tienen como objetivo acabar con el orden constitucional aprobado, como recordó Zaplana, en referéndum por el pueblo español en 1978. Y ETA lo va a utilizar insistían después en los pasillos de la Cámara los dirigentes del PP. El único consuelo era el dato, constatable en los diarios de sesiones de la Cámara y las hemerotecas de que nunca una resolución aprobada en el Congreso como consecuencia de un debate sobre el estado de la Nación llegó a hacerse realidad. Pero nunca estuvo ETA por medio y nunca un Gobierno hasta el de Zapatero acudió a reunión alguna con la banda terrorista con el respaldo del Congreso. Los etarras volvieron a ser protagonistas de un pleno del Congreso sin necesidad de matar o secuestrar a nadie. Saben que Zapatero, con ERC, PNV, EA y demás nacionalistas buscan la paz y están dispuestos a hacer política para convencerlos de que dejen de matar. Además, saben también que el partido que desde el Gobierno les puso contra las cuerdas, el PP, está aislado en el Congreso. Ya dijo Zapatero que estaban dispuestos a arriesgar.