Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 Opinión MIÉRCOLES 18 5 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA PEDRO BARATO PRESIDENTE DE ASAJA RAJOY, EL ESTILITA ECUERDO en el Parque de la Ciudadela, en Barcelona, una escultura de Josep Llimona, muy de los principios del XX, a la que todo el mundo conoce con el nombre de Desconsol. Allí, supongo, seguirá luciendo y un servicio eficaz que Josep Piqué podría hacerle a sus conmilitones es fotografiar la hermosísima piedra del escultor catalán y remitirla con urgencia a la calle Génova de Madrid. Se trata de la imagen de una mujer abatida, adelgazado su bello cuerpo desnudo por el sufrimiento y, entre sentada y arrodillada, con el rostro escondido entre sus brazos sin fuerzas. Quizás no sea del todo así, que describo desde la memoria; pero últimamenM. MARTÍN te se me aparece su reFERRAND cuerdo como imagen viva, más que del desconsuelo de su rótulo, de la más tremenda soledad. Es algo idéntico, incluso en su fría y pasmada inmovilidad, a la situación del PP. Esa soledad del PP, en parte pieza del legado aznarí, y en parte elaborada a brazo por sus herederos, se escenificó ayer, como en un montaje de tragedia griega, en el Congreso de los Diputados. Los partidos, convertidos en coro- -los agonistas- apoyaron la moción que entroniza en gran protagonista al PSOE, con licencia para hablar con ETA, en este nuevo turno de poder que encarna José Luis Rodríguez Zapatero. El PP de Mariano Rajoy, el antagonista en la función, se quedó como la escultura que evocaba más arriba: en la más serena y absoluta soledad. Esto de la soledad hay que saberlo entender. Cuando se presenta sin buscarla es, sin duda, síntoma de un gran fracaso; pero pretendida, elaborada con supuestos éticos y fuerza moral, es otra cosa. Los estilitas, por proponer un ejemplo rebuscado, ejercitaban su virtud en el límite de la renuncia a cualquier compañía, en el reducido espacio del capitel de una columna. Rajoy ha fabricado así la total soledad de su partido en defensa de unos supuestos ideológicos y, un poco más allá, en el desprecio al pragmatismo que desborda Zapatero y que, como puede advertirse, ya inquieta a los más viejos de su tribu y a los más sensatos de su entorno. Hay ocasiones en la vida en que el camino a recorrer, el de la coherencia, no presenta alternativas y recorrerlo es mejor y más seguro que los rodeos y los atajos. Zapatero quiere calentar en el horno del talante una brocheta, algo así como un pincho moruno, en la que, pagando precio, ha conseguido engarzar todas las siglas que pisan las moquetas del Congreso. Y, ¿qué? No será ése el alimento que le perpetúe y, mucho menos, saldrá de él la energía que, en plena confusión nacionalista y centrífuga, necesita y exige el sentido de España. Rajoy se ha quedado solo, como la mujer de la Ciudadela. Ahí reside su futura fortaleza, que la risa siempre va por barrios y el péndulo va y viene. Algo difícil de entender para profesionales del sarao y del guateque, de lo que hoy se lleva. R LOS HECHOS SON TOZUDOS El autor hace un repaso de la actitud mantenida por los distintos Gobiernos de España en las negociaciones agrícolas en Bruselas y pide al actual que dé la talla ante los nuevos retos y que medite sobre los frutos que está dando su política de alianzas en el exterior OS sucesivos Gobiernos de España desde nuestra entrada en la entonces Comunidad Económica Europea se marcaron como objetivo aupar y afianzar a España en el conjunto europeo. Tanto Felipe González como José María Aznar y sus respectivos ministros de Asuntos Exteriores han dedicado sus esfuerzos a lograr que España sea una potencia en la UE. Las sucesivas devaluaciones de la peseta a comienzos de los años 90 contribuyeron a que España se consolidara como importante protagonista en las exportaciones, en especial de frutas y hortalizas, a la Unión Europea, demostrando el enorme potencial productivo de nuestro país en el panorama económico comunitario. Por otra parte, el anterior Gobierno socialista consiguió, sin lugar a dudas, un logro importante para la modernización y reestructuración de España a través de las aportaciones europeas en los distintos Fondos (FSE, FEDER, Fondo de Cohesión, etcétera) En el apartado agrícola, nuestro país, con pocos excedentes agrarios y unos rendimientos productivos más bajos que la media europea, pero con una importante superficie agraria, se ha podido beneficiar de la Reforma de la PAC de 1992, hasta el punto de que estos últimos años ha sido el segundo perceptor europeo de fondos agrícolas (con una recepción anual media de más de 6.000 millones de euros) sólo detrás de Francia y desbancando a países como Italia o Alemania. Los esfuerzos realizados por todos los españoles, también los agricultores y ganaderos, para alcanzar los puntos de convergencia europea, que nos llevaron a la aplicación del L euro en 2002, hicieron que España fuera foco de atención y de admiración por parte delresto de nuestros socios comunitarios y de fuera de Europa. Más allá de las consideraciones sobre la puesta en marcha de la moneda única y la repercusión en los precios, es innegable que esta disciplina financiera, con la bajada drástica de los tipos de interés, el abandono del riesgo- nación y la eliminación de las comisiones de cambio, contribuyó de forma importante a la internacionalización de nuestra economía y de nuestras exportaciones, mayoritariamente hacia los mercados de la UE. El Gobierno de Aznar logró mantener el fondo de cohesión a pesar de que ya en su momento las presiones de los países contribuyentes netos eran muy considerables. De la misma manera, el entonces presidente del Gobierno se impuso, en la redacción del Tratado de Niza, a otros países a la hora de defender el peso de España en las decisiones del Consejo, guardándose una minoría de bloqueo en el caso de propuestas que lesionaran gravemente sus intereses. Como todos los Gobiernos, su mandato ha tenido luces y sombras, pero lo que no se puede negar es que ni el Gobierno socialista de González ni el conservador de Aznar han antepuesto los intereses de España a cualquier otra consideración en todas las negociaciones y búsqueda de alianzas. Estoy convencido de que este interés también guía al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. Sin embargo, el balance del primer año de Gobierno no puede por menos que ser muy preocupante para la sociedad española y especialmente alar-