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4 Opinión MIÉRCOLES 18 5 2005 ABC INTERIOR Y EL MÉTODO PILATOS ESE a los testimonios aportados por los policías ante el juez, Interior ha optado por lavarse las manos en el espinoso asunto de las detenciones ilegales de dos militantes del PP. Dado el grosor y número de irregularidades detectadas en ese Ministerio, mejor haría José Antonio Alonso en urgir una investigación seria que delimitara las responsabilidades. Pero el Gobierno y el PSOE parecen descubrir estos días las virtudes del ocultismo. Así, el portavoz socialista en la Comisión de Interior, Ángel Martínez Sanjuán, recomendaba no hacer caso de las gacetillas que se leen en la prensa. Este diputado, el mismo que se hizo tan famoso como hábil avisador de testigos en la Comisión del 11- M, persevera en la nada aseada tarea de restar crédito a las instituciones y a sus documentos. P PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil ETA Y EL FINAL DIALOGADO NA vez aprobada la propuesta de resolución presentada por el Grupo Socialista, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dispone ya del aval del Congreso para iniciar el proceso del final dialogado del terrorismo de ETA. Aún queda por determinar en qué consiste ese proceso, porque el Gobierno no lo ha concretado en sus objetivos, medios y costes. Aun así, Rodríguez Zapatero tiene lo que quería: manos libres y una alternativa al Pacto Antiterrorista suscrito con el PP en diciembre de 2000. La mayor incógnita que se le plantea a la sociedad española es si la lucha contra ETA se halla ahora mejor respaldada que antes y si los apoyos políticos del Gobierno le permiten abordar esta arriesgada aventura con un mínimo de garantías. Por lo pronto, el nuevo consenso sobre ETA genera más incertidumbres que certezas, muy al contrario del efecto que producía el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo de 2000. Este Pacto sí reflejaba un final concreto para ETA: su derrota incondicional, y establecía unas condiciones muy estrictas para recuperar la colaboración política con el PNV, aplicables por extensión a todo partido que hubiera realizado acuerdos con los terroristas, como Esquerra Republicana de Cataluña. Lo cierto es que ninguna de estas formaciones ha hecho acto de contricción ninguno, sino todo lo contrario, porque el PNV ha respondido con el Plan Ibarretxe- -que custodia celosamente a la espera de acontecimientos- -y ERC se ha congratulado de que haya sido el PSOE el que se moviera a sus posiciones dialogantes El primer cambio de la situación es patente: el PSOE ha descartado al PP, haciendo impracticable el Pacto Antiterrorista, y lo ha sustituido por unos aliados de conveniencia que le van a secundar en un abordaje suave del diálogo con ETA porque esperan rentabilizarlo políticamente. El segundo cambio del consenso sobre terrorismo se refleja en la extensión cuantitativa del mismo. Quizá no sea un método muy científico, pero sí es un dato muy ilustrativo constatar que el nuevo consenso alcanzado por Rodríguez Zapatero representa electoralmente a unos trece millones de ciudadanos. El Pacto Antiterrorista de 2000 rondaba los veinte millones. Para quien, como el presidente del Gobierno, quiere liderar grandes voluntades colectivas, el cambio de aliados supone un retroceso muy significativo. Además, siemprellegará un punto crítico en el que la legitimidad política que representa el PP será imprescindible para que el Gobierno transfiera a ese nebuloso proceso de paz un conte- U Rodolfo Ares JOSU TXABARRI RESPUESTA DESTEMPLADA A dirección del PSE ha encajado muy mal la carta dirigida por militantes y votantes de ese partido a Patxi López por el trato que éste dispensó a María San Gil en la entrevista que ambos mantuvieron. La fractura interna dentro de la federación vasca es cada vez más notoria y, puestas así las cosas, es normal que la corriente oficial se muestre descontenta con la última crítica. Pero otra cosa es no admitir el reproche y sugerir mensajes inaceptables. Ayer el portavoz del PSE, Rodolfo Ares, pidió a Rosa Díez que analice su actitud y obre en consecuencia versión socialista de los famosos michelines nacionalistas de los que en su día se quejaba Arzalluz. ¿Aires de purga? L nido admisible por la inmensa mayoría de los ciudadanos. En tercer lugar, el Gobierno y el PSOE tienen que estar prevenidos y advertidos sobre la calidad política de sus nuevos aliados. Nadie puede discutir la legitimidad representativa de PNV, ERC o IU, pero otra cosa es el juicio que merece su fiabilidad en la lucha contra ETA, que oscila entre los episodios de Estella y Perpiñán. Esas formaciones no han apoyado una sola de las reformas y acciones legales que pactaron PP y PSOE desde diciembre de 2000 y gracias a las cuales- -fundamentalmente, la Ley de Partidos Políticos y la ilegalización de Batasuna- ETA aún se encuentra en ese estado de postración que ha permitido al Gobierno plantearse la elección de cómo poner fin al terrorismo. Si de sus aliados hubiera dependido, el Estado no habría dado el salto decisivo que dio en los últimos años. Por esto mismo, está por ver que los nuevos socios del PSOE en la política antiterrorista, los mismos que tantas zancadillas han puesto al Estado, lleguen a ser capaces de apoyar los mínimos éticos y de justicia material que a los que el Gobierno no puede ni debe renunciar, siquiera en la más flexible de las interpretaciones que pudiera dar al final dialogado de la violencia. Por último, es preciso que en esta nueva etapa política, tan confusa y llena de incertidumbres, se forme una opinión pública exigente y perseverante, capaz tanto de reconocer la legitimidad de todo Gobierno para establecer su propia política en los asuntos de Estado, como de exigir responsabilidades en la misma medida, y no sólo por los resultados que se obtengan, sino también por los costes éticos y políticos, que ya empiezan a ser demasiados onerosos, aunque sólo sea desde el punto de vista de la reparación moral a las víctimas. Esa vigilancia ha de ser también la principal tarea de una oposición, el PP, orillada con manifiesta hostilidad en la proposición con la que el PSOE ha cambiado la alianza antiterrorista. Desde ahora, el final de ETA ha dejado de ser un resultado que dependa exclusivamente de la determinación del Estado y se ha convertido en el hilo argumental de un complicado equilibrio de intereses políticos, algunos minoritarios, egoístas y centrífugos, a rebufo de la administración que los terroristas vayan haciendo en los próximos meses de las generosa ventaja otorgada ayer por el Parlamento. Por lo pronto, hoy informa ABC de los respetables interlocutores que ETA piensa sentar a negociar con el Gobierno: Ternera, Pakito y Txikierdi. LOS DEBERES SIN HACER Y CON EXCUSAS A ministra de Educación presentó ayer a las Autonomías su anteproyecto de reforma educativa. Y lo hizo sin haber hecho los deberes, pues la LOE no tiene aún memoria económica, con lo que el Ministerio incumple su promesa de hacer llegar a las Comunidades cómo se va a financiar la reforma. De nuevo, la improvisación y la vaga apelación al consenso como supuesta metodología política. Porque lo realmente innegable es la confusión. Ayer mismo, la Comisión acusaba al Gobierno español de abusar de la excusa de lo impone Europa a la hora de entablar la reforma de las Humanidades en la Universidad. CORRESPONSABILIDAD FISCAL L E L Gobierno ha anunciado que estudia dar más capacidad a las Autonomías para crear y aumentar impuestos. Es una decisión correcta que va en la línea reclamada en estas páginas de aumentar la corresponsabilidad fiscal para que cada administración corra con el coste político de los impuestos necesarios para sufragar el gasto de los servicios que presta. Puede contribuir a acabar con un mal endémico del sistema autonómico español: la política del pedigüeño irresponsable que aumenta unilateralmente los servicios y se vuelve al Gobierno central en demanda de más recursos. El Ejecutivo parece excluir de la cesión normativa al Impuesto de Sociedades, para evitar una competencia por la localización empresarial que puede mermar la recaudación conjunta, y también el IVA, lo que es más discutible. Las Autonomías tendrán asimismo más facilidad para crear tributos, inventándose bases imponibles nuevas, necesariamente poco móviles, siempre que no rom- pan la unidad del mercado, y pagarán políticamente por ello. El secretario de Estado de Hacienda insistió también en que los tributos estatales, sean o no cedidos, han de ser gestionados directamente por la Agencia Tributaria del Estado, limitando así, por fin, la disgregación del espacio fiscal único que sólo podía resultar en un aumento del fraude. Pero tampoco cabe hacerse muchas ilusiones, porque ni una sola Comunidad ha usado hasta ahora la capacidad normativa de la que disponen, por ejemplo, para subir los tipos del IRPF y han preferido reivindicar presuntas deudas históricas, alimentando un victimismo irresponsable pero electoralmente rentable. Para que cambien de actitud es necesario cerrar toda posibilidad de que el Gobierno central ceda a sus peticiones. Acabar con ese riesgo moral, como dicen técnicamente los economistas, era precisamente lo que se pretendía al calificar de definitivo el acuerdo de financiación del año 2001. Confiemos en que esta vez sea la buena.