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ABC MARTES 17 5 2005 Cultura 55 Irigoyen redefine el qué y el quién del feminismo en el Aula de Cultura de ABC b Para el narrador y poeta navarro, la RAE ha cometido errores teóricos y prácticos respecto al feminismo, al que otorga una acepción desafortunada GABRIELA GIMÉNEZ MADRID. Con afán de dotar al feminismo de una definición última que aclare las dudas que años de aproximaciones erróneas al término han sembrado, el escritor Ramón Irigoyen- -también poeta, traductor, ensayista y adaptador de textos dramáticos- -participa hoy en una nueva sesión del Aula de Cultura de ABC, que tendrá lugar en el Centro Cultural de Círculo de Lectores a las 20 horas, bajo el título Señor, ¿es usted feminista? La primera acepción de la voz feminismo del diccionario de la RAE doctrina favorable a la mujer es desafortunada explica Irigoyen, para quien los errores prácticos de la Academia respecto al feminismo son evidentes, como el muy tardío ingreso de la primera mujer (Carmen Iglesias, en 1978) o el frecuente machismo en la definición de las voces. No obstante, ironiza el autor de Los abanicos del Caudillo hay lugar para la esperanza, puesto que la mayoría de académicos aún no ha alcanzado los 90 años, edad de la madurez intelectual del varón JULIÁN DE DOMINGO Bloom presentó en España, por videoconferencia, su último libro Harold Bloom presentó ayer, desde el Instituto Cervantes de Nueva York, en una videoconferencia retransmitida a Bogotá, Buenos Aires y Madrid, la edición española de su último libro, ¿Dónde se encuentra la sabiduría? (Taurus) Presentado por Antonio Muñoz Molina, que celebró la figura de quien quijotescamente recuerda sin cesar la importancia de la gran literatura para contar el mundo, Bloom dijo que llevaba cerca de 50 años haciendo guerra de guerrillas en defensa de los valores de la imaginación Bloom mostró su esperanza de que el aumento de la población hispana y asiática en EE. UU. mejoren un país sumido en el más brutal y estúpido régimen de su historia Gonzalo Suárez se define como un héroe a ratos y, a ratos, un cobarde El cineasta recrea sus memorias en El hombre que soñaba demasiado b Sostiene que Freud es un sober- Los feministas que es sincero Y le ha costado sincerarse. Tiene escrito que el amor es un estado de cretinez general pero rectifica: El amor es cuando uno quiere para su pareja lo mejor; el enamoramiento consiste en que a uno le gustaría que a su pareja se le rompiera- -sin dolor por supuesto- -una pierna para cuidar a esa pareja o para huir de ella La primera película que vio fue El ladrón de Bagdad y es la culpable de su tendencia a volar, incluso sin alfombra. Le tiene mucha antipatía al psicoanálisis (su mujer siempre ha sido partidaria de que se psicoanalizara) porque tiene amigos argentinos y ha visto que el resultado no es siempre óptimo Sus primeras lecturas se apellidaban Freud y se llamaban Sigmund. Leer a Freud era aventurarse por la selva africana en busca de sexo, o en el lago Tanganica Ve a Freud como un soberbio escritor de aventuras (nunca sabremos cómo le verá Freud a él) Sueños, sí; psicoanálisis, no; interpretación de lo soñado, tampoco, podría ser el titular de su vida. A su padre le debe lo que es, o lo que acabará siendo: Cada vez me encuentro como más buena persona Su progenitor era un hombre bueno, en el mejor y buen sentido machadiano de la palabra bueno, que escribió un libro de aventuras en el África Austral. Cuando, de crío, él (no su padre) descubrió Asturias, comprobó que eso sí que era el África Austral: las libélulas parecían tigres voladores y las salamandras o salamanquesas, cocodrilos A su madre le debe la fuerza, el valor. Y a los dos la belleza Julio Cortázar escribió de él: De alguna manera, cuyo secreto sólo él conoce, transita por los registros más variados de la vida intelectual española, pero esa actitud tránsfuga y casi de fantasma inquieta e incluso enoja a los críticos amantes del orden, los géneros y las etiquetas. ¿Escritor que hace cine, cineasta que regresa a la literatura? De cuando en cuando, hay mariposas que se niegan a dejarse clavar en el cartón de las bibliografías y los catálogos, de cuando en cuando, también hay lectores o espectadores que siguen prefiriendo las mariposas vivas a las que duermen su triste sueño en las cajas de cristal Todo lo que cuenta que ha soñado demasiado lo ha vivido, aunque parezca un sueño. Este tipo que se niega a que le claven como una mariposa en un panel se llama Gonzalo Suárez, el hombre que soñaba demasiado Irigoyen aboga por la definición del feminismo como doctrina que defiende la igualdad de derechos y deberes para ambos sexos siendo la igualdad legal la que determina su extensión al ámbito económico, social y cultural. Cuando las leyes sancionan la inferioridad legal de la mujer, todo el sistema social está pervertido sentencia el autor. Feminista es el partidario de esa igualdad y antifeminista o machista quien se opone a ella continúa. El mero uso habitual del término las feministas que Irigoyen propone utilizar con el artículo masculino, es clarificador de la escasa intención que, a su juicio, tienen los hombres de implicarse en la defensa del feminismo. Con excepciones, por fortuna matiza. El propio título de la conferencia, que Ramón Irigoyen construirá de manera improvisada a partir de un artículo del mismo nombre aparecido en el Diario de Navarra exhorta a los varones a dejar de inhibirse en la práctica de la igualdad de derechos para los dos sexos, puesto que lo contrario es nefasto también para ellos al tiempo que reconoce encontrar un poso de misoginia en la literatura actual, aunque para misoginia, la de los clásicos bio escritor de aventuras, le tiene pánico al psicoanálisis, de crío descubrió el África Austral y de mayor ve y sueña películas ANTONIO ASTORGA MADRID. Su profesión es la ficción. Su religión, el humor, que es la eclosión del misterio Intenta comprender la mentira. Sam Peckinpah le aconsejó: Nunca cambies Se avecinan tiempos difíciles, cabalga le advirtió otra voz. Carmen Balcells, su agente literaria, le sugirió que escribiera su autobiografía, pero él no tiene autobiografía, sino huella dactilar: La huella que todo escritor deja a su paso es la literatura. Y los sueños, el ADN delator y el resultado azaroso Así que se puso a hacer recuento de sus recuerdos en una vida de explorador: Siempre busco algo, pero tengo que anticipar que no lo he encontrado y que sigo buscando, y esto no sé si es una avance o una huida. Aquí llego a la conclusión de que no es posible escapar Se define como un héroe a ratos y, a ratos, un cobarde que trata de no entrar en la batalla. En El hombre que soñaba demasiado (Areté) ha tratado de ser sincero, lo cual es horrible, explica: No hay nada más sospechoso que oír a un autor decir que es honesto o Leer a Freud fue como aventurarme en la selva africana en busca de sexo confiesa