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54 Cultura MARTES 17 5 2005 ABC A pesar de que los lunes cierra sus puertas al público, el Prado presentaba ayer una actividad inusual: Woody Allen visitaba con su familia las salas de Goya, Velázquez, El Bosco y la muestra de Durero, mientras se incorporaba al museo su último inquilino: una tabla de Juan de Flandes Woody Allen visita a la condesa... y Juan de Flandes sale del armario TEXTO: NATIVIDAD PULIDO FOTOS: CHEMA BARROSO y EFE que ingresa en el museo es una Crucifixión obra maestra hispano- flamenca del Renacimiento, que fue realizada en su última etapa creativa. El Estado aceptó la obra para el Prado en dación por pago de impuestos de Ferrovial. Meses antes, ABC adelantó que el cuadro se encontraba en las salas del museo para ser estudiado y valorado. Los herederos de Manuel Arburúa, propietarios del cuadro, pedían 12 millones de euros. Tras una larga negociación y una rebaja considerable, el precio final fue de siete millones. MADRID. Una indisposición de espalda como es tan alto le duele la espalda bromeaba el presidente del Patronato del Prado, Rodrigo Uría) impidió ayer al director del museo, Miguel Zugaza, dar la bienvenida a dos visitantes de excepción. A las diez y media de la mañana entraba por la puerta de Goya el primero de ellos, Woody Allen, con su mujer, Soon Yi, y sus dos hijas pequeñas, Bechet y Manzie Tio, que han estado unos días en Oviedo, invitados por la Fundación Príncipe de Asturias en su XXV aniversario, tras su paso por Cannes. Les recibió el propio Uría. El genial cineasta estuvo poco comunicativo con los contados periodistas a los que se avisó, desde el Principado, de esta visita privada. Durante hora y media, y acompañados también por Alejandro Vergara, jefe de conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Prado, recorrieron las salas dedicadas a El Bosco, Velázquez y Goya, además de visitar la muestra temporal de Durero. Uno de los cuadros que más impresionó a Woody Allen- -no era la primera vez que pisaba el Prado- -fue el Retrato de la condesa de Chinchón de Goya. A la misma hora, pero por otra puerta- -en esta ocasión la de Velázquez- había una convocatoria de prensa para presentar a un nuevo inquilino del museo, Juan de Flandes. En realidad, no es nuevo. El museo atesoraba ya entre sus fondos cinco tablas de este artista: cuatro procedentes de la iglesia de San Lázaro en Palencia La resurrección de Lázaro La ascensión de Cristo Pentecostés y La oración en el Huerto de ellas, sólo la primera se muestra al público en estos momentos) a las que habría que sumar Santiago Apóstol cedida en depósito al Museo de las Peregrinaciones de Santiago de Compostela. La sexta tabla de Juan de Flandes Un pintor enigmático y creativo El director adjunto de conservación e investigación del Prado, Gabriele Finaldi, y Pilar Silva, jefe del departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del museo, explicaron los pormenores técnicos de la obra, que permanecerá expuesta sólo dos semanas en la rotonda de Ariadna del museo (sala 74) El motivo es que antes de su exhibición permanente (a finales de año) es necesario que se someta a una limpieza en el taller de restauración. El cuadro se halla en un excelente estado de conservación, pero la pintura se muestra opaca por el deterioro del barniz que la cubre, debido a la oxidación y la suciedad. Como curiosidad, se dice que la viuda de Arburúa tenía la tabla guardada en un armario en su casa de Madrid, gracias a lo cual (y a que el soporte es de tilo) se ha conservado así de bien. Con la venta de sus herederos, Juan de Flandes salió finalmente del armario para mostrarse en todo su esplendor en el Prado. Tan sólo se había exhibido en público en una ocasión. Fue en 1988, en la Academia de Bellas Artes. Esta Crucifixión encargada en 1509 para la predela del retablo mayor de la catedral de Palencia (era el eje de un tríptico, formado también por Camino del Calvario y el Entierro de Cristo está considerada como el canto del cisne de Juan de Flandes, una vez que dejó de ser pintor de corte de Isabel la Católica. Con ese motivo llegó a Castilla en 1496 este enigmático pintor, seguidor de Andrea Mantegna, de cuyo origen apenas sabemos nada. Sí queda constancia de la creatividad y originalidad en sus composiciones. En la presentación oficial de esta Crucifixión tanto la ministra de Cultura como Rodrigo Uría (que volvían a coincidir tras los dimes y diretes de las últimas semanas) elogiaron al último inquilino, por el momento, del Museo del Prado. Rodrigo Uría recibió a Woody Allen en la puerta de Goya del Prado La Crucifixión de Juan de Flandes cuelga ya en el museo