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32 Internacional MARTES 17 5 2005 ABC La crisis de los presos se enquista en el aniversario de los ataques de Casablanca El Gobierno marroquí anuncia el fin de la huelga en una de las cárceles b Los jeques salafistas han sido trasladados a otra prisión mientras que se abre una cruzada contra el uso de teléfonos móviles en las cárceles marroquíes LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL RABAT. Marruecos recordó ayer con dolor la noche del viernes 16 de mayo de 2003, cuando un grupo de terroristas radicales se inmolaron en cinco puntos de Casablanca. El más grave de los ataques, que causaron más de 30 muertos, tuvo lugar en la Casa de España. La mañana se vivió de manera más intensa en la capital económica, donde una ofrenda floral honró la memoria de los fallecidos en el monumento que inauguraron el año pasado el Rey Mohamed VI y Rodríguez Zapatero. Pero pasados dos años de esos atentados, el Gobierno de Dris Yetú se enfrenta a la grave crisis generada por un millar de presos islamistas que se encuentran en huelga de hambre indefinida en una decena de cárceles del país desde hace dos semanas. El ministro de Justicia, Mohamed Buzubá, ha calificado la protesta de acto político perfectamente coordinado al coincidir con la conmemoración del 16- M. A pesar de todo, el Ministerio ha mantenido contactos con los huelguistas y ayer anunció que había logrado que más de medio centenar de detenidos en la cárcel de Ukacha (Casablanca) pusieran fin a la huelga. Consciente del poder que tienen algunos de los cabecillas de la revuelta, el Gobierno ha ordenado además dispersar de la prisión de Kenitra- -a 40 kilómetros de Rabat- -a los principales jeques del salafismo combatiente marroquí. La semana pasada Abú Hafs fue trasladado al centro penitencia- Familiares de las víctimas rindieron ayer homenaje a los fallecidos rio de Fez y Hasán Ketani al de Salé. Esta semana el turno ha sido para Omar Haduchi, enviado a Tetuán; Mohamed Fizazi a Tánger y Abú Hudaifa, padre de Abú Hafs, a Casablanca. Las autoridades han emprendido además una lucha para intentar poner fin al acceso al teléfono móvil del que gozan muchos de los presos para comunicarse con el exterior. AFP Entrevista en ABC Las palabras de Abú Hafs en la entrevista que concedió por escrito a ABC la semana pasada han sido criticadas por un amplio espectro de la política marroquí. El líder islamista justificaba los ataques de los árabes para defenderse de los abusos de los norteamericanos y señalaba a los servicios secre- tos del Reino alauí como responsables de los ataques de Casablanca. La postura de Abú Hafs, condenado a treinta años de prisión, ha sido despreciada, entre otros, por la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. Los medios de comunicación reparten sus opiniones con respecto a la huelga de los presos islamistas. El semanario Le Journal deja claro que no se identifica con el punto de vista violento de Abú Hafs y sus amigos pero habla de carnicería judicial por parte de las autoridades tras el 16- M. El diario Aujourd hui le Maroc critica el que los presos islamistas se hayan convertido en víctimas y coincide con la postura oficial de que apenas ha habido excesos en las detenciones y juicios. Manifestantes bolivianos piden la dimisión del presidente Mesa JOSÉ ANTONIO AREQUIPA. SERVICIO ESPECIAL LA PAZ. El presidente Carlos Mesa cumple 19 meses al mando de la Nación arrinconado por una ola creciente de huelgas, manifestaciones y bloqueos que piden la nacionalización de los hidrocarburos, el cierre del Parlamento y la renuncia del mandatario. Ayer, miles de ciudadanos de la empobrecida ciudad de El Alto, a tres kilómetros de Palacio Quemado, se manifestaron para reclamar al Presidente el cumplimiento de su promesa de recuperación de esos recursos naturales. Al mismo tiempo, sindicatos de mineros y maestros de escuelas rurales bloqueaban las carreteras que comuni- can La Paz con el resto del país. Esos grupos de protesta, además de exigir la nacionalización de la industria petrolera, demandan la atención a un importante número de requerimientos sociales para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. Vamos a manifestarnos hasta que el Gobierno nacionalice el gas y vamos a cerrar el Congreso burgués que ha traicionado al pueblo, Mesa nos ha traicionado y tiene que irse afirmó uno de los miles de manifestantes. Otra marcha con exigencias similares, promovida por el dirigente de los productores de coca ilegal de El Chapare Evo Morales, quien, junto a su partido el Movimiento Al Socialismo (MAS) exige otra forma de recuperación del gas y el petróleo consistente en el cobro de más impuestos a las multinacionales. Los conflictos se endurecieron hace 10 días, cuando el Congreso aprobó la nueva Ley de Hidrocarburos y remitió la norma para su promulgación. De inmediato, sectores que luchan por su nacionalización y las empresas petroleras reaccionaron para rechazar la Ley, los primeros porque supuestamente la normativa mantiene las prerrogativas del capital extranjero y los segundos porque supuestamente ven afectadas sus inversiones. El viceministro de Coordinación Parlamentaria, Carlos Agreda, dijo que el Presidente aún tiene varias opciones para salir de esta encrucijada. Pero varios líderes políticos y analistas coinciden en advertir que comenzó la cuenta regresiva para el fin de la gestión de Mesa.