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24 MARTES 17 5 2005 ABC Internacional Mujeres uzbekas de la región de Andijan lloran en la tienda levantada en un campo de refugiados de una zona fronteriza de Kirguistán AFP Las organizaciones humanitarias temen una ola de represión y arrestos masivos entre la población uzbeka Las autoridades mantienen vedado el acceso al país a los observadores internacionales y a la Prensa confirmar hablan de otro foco de violencia en la localidad de Pajtabad, donde efectivos del Ejército podrían haber matado a 200 personas RAFAEL M. MAÑUECO. CORRESPONSAL MOSCÚ. De forma similar a como actúa el Kremlin en Chechenia, el presidente uzbeko, Islam Karímov, endurece siempre las medidas de lucha contra el islamismo radical cada vez que se lleva a cabo algún ataque o atentado terrorista. Pero los que sufren de forma más acusada las consecuencias de la represión son los civiles, sobre todo aquellos que nada tienen que ver con los extremistas. Tal manera de proceder crea descontento que, tarde o temprano, desemboca en protestas. Los integristas instrumentalizan las revueltas, reproduciéndose de nuevo el círculo vicioso de violencia y represión. Eso es lo que temen ahora que suceda las organizaciones de defensa de los derechos humanos. Según Saidzhajón Zainabitdínov, responsable de la ONG uzbeka Apelación es de esperar que se produzcan arrestos masivos y la eliminación de todos aquellos que se oponen al régimen, sean o no extremistas El mismo punto de vista sostiene b Testimonios sin Human Rights Watch (HRW) cuya directora para Europa y Asia Central, Holly Cartner, aseguró ayer que la revuelta que estalló la semana pasada en la ciudad uzbeka de Andizhán fue un alzamiento contra la pobreza y la represión sin vinculación alguna con el terrorismo Cartner admitió que las autoridades uzbekas pueden volver a extralimitarse en el uso de la fuerza y lanzar otra campaña de represión contra todo tipo de disidencia En Uzbekistán, donde la tortura se emplea habitualmente en los centros de reclusión, se calcula que hay 6.000 presos políticos. Setenta liquidados El ministro del Interior uzbeko, Zakir Almátov, dijo ayer en una reunión de responsables locales que setenta personas relacionadas con los desórdenes han sido detenidas y otras setenta aniquiladas Almátov, sin embargo, negó que haya habido tantos civiles muertos como aseguran las organizaciones humanitarias. El ministro uzbeko afirmó que muchos de los presos que el grupo armado puso en libertad se han vuelto a entregar de forma voluntaria mientras la población nos está entregando muchas de las armas que los guerrilleros abandonaron en su huída o al caer abatidos Almátov trató de tranquilizar los ánimos asegurando que la situación está ya bajo control. La televisión rusa NTV, sin embargo, hablaba ayer de disparos esporádicos en Andizhán y de la presencia de varios grupos de rebeldes armados en las inmediaciones de la frontera con Kirguistán, detectada por helicópteros de Ejército. Ayer también se supo que el sábado, en la localidad de Pajtabad, situada a 30 kilómetros al noreste de Andizhán, efectivos del Ejército dispararon contra una manifestación pacífica. Se estima que pudieron morir 200 personas aunque no hay fuentes independientes que lo hayan confirmado. Las informaciones sobre supuestos terroristas que van de un lado para otro y amenazan con atravesar la frontera kirguisa están siendo difundidas constantemente por el Gobierno uzbeko. Sin embargo, hasta el momento, no se ha mostrado ni una sola imagen de esos hombres armados. En una declaraciones al canal ruso NTV, uno de los refugiados uzbekos que se encuentran en un campamento instalado en el territorio de Kirguistán que en la madrugada del viernes fue asaltada la Administración local de Andizhán por unos cuantos guerrilleros Al mismo tiempo, el hombre aseguró que cuando llegaron los soldados empezaron a disparar desde los blindados con fuego de ametralladora, no contra los que ocupaban el Ayuntamiento, sino contra los que estábamos en la plaza manifestándonos pacíficamente Los pocos periodistas que han podido penetrar en Andizhán, antes de ser localizados y expulsados, como el corresponsal del diario ruso Kommersant, coinciden en señalar que el Gobierno uzbeko está exagerando deliberadamente la incidencia del factor integrista para poder justificar la matanza. Número de víctimas Aún se desconoce el número de exacto de víctimas que causaron los militares uzbekos al disparar contra la multitud concentrada en la plaza central de Andizhán el pasado viernes pero casi todos los testimonios hablan de medio millar de muertos y más de 2.000 heridos. Una de las tareas de los militares uzbekos ayer en Andizhán, según una publicación digital rusa, era eliminar de las calles las huellas de sangre El ministro de Exteriores británico, Jack Straw, quien el domingo criticó duramente a Karímov, dijo ayer que diplomáticos extranjeros podrían ser autorizados a visitar Andizhán aunque el acceso a la prensa continuará vedado.