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12 Nacional EL LABERINTO VASCO LA AGONÍA DEL PACTO ANTITERRORISTA MARTES 17 5 2005 ABC BIENVENIDO SEA ESE EXTREMISMO ues menos mal que nos queda el extremismo del PP! Me refiero al extremismo del que les acusaba Pepe Blanco tras el debate sobre el estado de la nación y que tanto escandalizó al presidente del Gobierno, el extremismo de la defensa de los principios democráticos en la lucha antiterrorista. Porque eso es el extremismo para esta izquierda española, la de Zapatero; eso y la defensa de la unidad de España. Y ya sabemos a lo que se refieren, a la extrema derecha y a ese franquismo ya incrustado irremediablemente en el lenguaje político de la izquierda. Es tan antigua la tergiversación sobre la extreEDURNE ma derecha y el PP que URIARTE no merecería la pena detenerse en ella si no fuera porque en esta ocasión forma parte de una manipulación lingüística a gran escala que el Gobierno ha construido para justificar su acercamiento a ETA. Y si ya es democráticamente penoso este proceso, al menos podría ahorrase las descalificaciones de los que tienen la fortaleza de resistir en la defensa de los principios democráticos. Primero, respecto al extremismo antidemocrático que blandía Pepe Blanco, ocurre que los únicos que están pactando con partidos de extrema izquierda o con nacionalistas extremistas son los socialistas. Y, lo que es peor, ahora están dispuestos a negociar con ETA. Esos son los extremistas, los que usan la violencia y los que entienden las razones políticas de los violentos. Y ya es hora de impedir que este término se siga utilizando impunemente para meter en él a todos los que nos negamos a negociar con terroristas. Segundo, ya sé que a eso lo llaman dialogar, pero no hay ninguna diferencia entre final dialogado de la violencia y negociación con ETA. Aún en el supuesto, ilusorio, de que los terroristas aceptaran únicamente beneficios penitenciarios a cambio de dejar de matar, el Gobierno habría negociado, porque hubiera perdonado parte de su deuda con la justicia a los asesinos. Otra cosa es que les parezca aceptable a algunos. Bien, allá ellos, pero eso es negociación con asesinos, se mire por donde se mire. Tercero, sobre toda esa épica de la lucha por la paz de los discursos presidenciales, no profanemos el concepto de lucha. Porque, frente al terrorismo, quien lucha es el que se enfrenta a los terroristas y el que arriesga su vida. Y lo único que arriesga el que negocia con ellos es, si la cosa sale mal, su resultado electoral. Pero comparar eso con la resistencia frente al terror es un insulto a la historia de todas las resistencias, no sólo ésta. Y, cuarto, basta ya de hipocresía y de llevarse las manos a la cabeza por lo de la traición a los muertos. Claro que la negociación es una traición a los muertos. Porque las razones, los valores y los principios por los que ellos murieron habrán quedado en entredicho. Si el Gobierno sigue adelante, que lo hará, que al menos no tergiverse la historia. Puede lograr apoyo social y político, pero eso no cambia la naturaleza de este proceso. Doce años, dos intentos fracasados de negociar con ETA- -González y Aznar- -y un salto al vacío del PNV- -Estella- median entre los dos acuerdos contra la banda, que ahora los socialistas intentan fundir para tratar de reabrir un horizonte de diálogo ¡P Ajuria Enea abrió una puerta que ETA obligó a cerrar con el Pacto TEXTO: MANUEL MARÍN MADRID. ¿Cómo es posible que lo que le valió al PP en 1988, cuando firmó el Pacto de Ajuria Enea contra ETA, no le sirva ahora? Esta es la pregunta que repite el PSOE desde que el viernes hiciera pública su propuesta de resolución para conseguir el aval del Congreso en el caso de que ETA abandone las armas y dé pie a un proceso de diálogo. Una propuesta que el PSOE ha concebido como un gancho para que el PP no pueda alegar excusas y no decida descolgarse de la estrategia de José Luis Rodríguez Zapatero si se da el caso de que ETA renuncie a matar. Pero el PP no sólo no va a apoyar esa propuesta de resolución, sino que su respuesta a la pregunta que se formulan los socialistas es simple: desde Ajuria Enea hasta el Pacto Antiterrorista, firmado el 8 de diciembre del año 2000, hubo dos intentos fallidos de negociación con ETA- -uno en 1989, en Argel, con Felipe González como presidente del Gobierno, y otro en 1998, en Suiza, con José María Aznar al frente del Ejecutivo- hubo también varios centenares de muertos; y hubo una progresiva radicalización del nacionalismo democrático encarnado en el PNV y EA, que tras escorarse hacia la izquierda abertzale por la vía de Estella a finales de los noventa, ha culminado su salto al abismo con el reto del soberanista plan Ibarretxe En resumen, Ajuria Enea no sirvió para mucho entonces y menos servirá ahora como modelo para nada. Es el argumento que esgrime el PP: ha habido tal revolución de la escena, que considera absurdo retrotraerse diecisiete años y usar de nuevo como molde un Pacto que resultó ser un fracaso porque no sirvió para disuadir a ETA y además fue empleado por el PNV como coartada política para utilizar al PSE y- -de acuerdo con ETA y EH- -abandonarlo y poner un precio político al cese de los asesinatos. Agua pasada no mueve molino En cambio el PSOE invoca ahora el apartado 10 del Pacto de Ajuria Enea de igual forma a como, sostienen, lo invocó Aznar para justificar una exploración a ETA en Suiza en 1998. ¿Por qué pudo hacerlo Aznar y no puede hacerlo ahora Zapatero? se preguntan aseverando que la apelación a ese Pacto no excluye ni mucho menos el cumplimento del vigente: No hay nada nuevo que el PP no haya votado ya antes Y es que, pese a las acusaciones del PP, el PSOE defiende que no es Zapatero quien se aparta de la letra y el Inaxio Oliveri (EA) José María Benegas (PSOE) y José Antonio Ardanza (PNV) de izquierda a derecha, en la firma del pacto de Ajuria Enea, en 1988 ABC PACTO DE AJURIA ENEA Punto 10: Si se producen las condiciones adecuadas para un final dialogado de la violencia fundamentadas en una clara voluntad de poner fin a la misma apoyamos procesos de diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violencia PACTO POR LAS LIBERTADES Preámbulo: El PP y el PSOE queremos hacer explícita, ante el pueblo, español, nuestra firme resolución de derrotar la estrategia terrorista, utilizando para ello todos los medios que el Estado de Derecho pone a nuestra disposición El punto 8 añade: ETA debe perder toda esperanza espíritu del Pacto Antiterrorista y que es Mariano Rajoy quien no termina de aceptar que al Gobierno de España le corresponde dirigir la lucha antiterrorista con el apoyo expreso de la oposición. Pacto de todos, pacto de dos ¿En qué se diferencian el Pacto de Ajuria Enea y el Pacto Antiterrorista? Primero, y lógicamente, en el contexto: el de Ajuria Enea se produjo antes del primer y fracasado intento de Argel; el otro, después de la tentativa de Suiza y cuando se comprobó que la tregua iniciada por ETA en septiembre de 1998 fue una trampa. Segundo, en su concepción ya que Ajuria Enea fue firmado por PNV, PSE, EE, CDS y AP; y el Pacto Antiterrorista, entre PP y PSOE exclusivamente. Tercero, en su contenido, ya que si Ajuria Enea abría la puerta de procesos de diálogo entre los poderes competentes del Estado y quienes decidan abandonar la violen- cia como ahora resucita el PSOE, el Pacto vigente lo excluyó a la vista del escarmiento recibido por parte de ETA: Queremos hacer explícita nuestra firme resolución de derrotar la estrategia terrorista asegura el preámbulo; y ETA debe perder toda esperanza dice en su punto 8. Ninguna alusión implícita o explícita al diálogo con ETA. Incluso, tras este acuerdo se aprobó la Ley de Partidos que permitió la ilegalización y asfixia de Batasuna. Y una diferencia más: Ajuria Enea dedica unas breves líneas de su apartado 12 para reafirmar las ayudas pactadas en el Parlamento vasco a las víctimas; el Pacto, en cambio, les dedica todo su punto 7 y un compromiso a preservar su memoria y a establecer un sistema de atención cotidiana y permanente En definitiva, Ajuria Enea nació como una ventana abierta a una ilusión que no se produjo, y el Pacto Antiterrorista, como un portazo a ETA con la lección aprendida.