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ABC MARTES 17 5 2005 Opinión 7 ca que ha resultado claramente palpable en el recién concluido debate. ¿Con qué efectos y resultados? A vuelapluma, dos grandes conclusiones parecen imponerse. En primer lugar, este prolongado estado de bronca estaría resultando un arma de doble filo para el PP. Por un lado le estaría permitiendo mantener compactado a su electorado de marzo de 2004, evitando su desmoralización y desfondamiento. Pero al mismo tiempo, y por otro lado, le estaría manteniendo anclado en esas específicas y concretas bases electorales, sin permitirle ensancharlas en la única dirección en que le resulta ya posible hacerlo: hacia el centro. Y esto es algo que necesita hacer, pues lo que tiene, siendo ciertamente ya mucho, no le es sin embargo suficiente para lograr una mayoría que pudiera permitirle volver a gobernar. LA ESPUMA DE LOS DÍAS DEMOCRACIA CUÉNTAME E CARLOS KILLIAN mencionadas valoraciones de la actuación de Rodríguez Zapatero y de Rajoy en el debate sobre el estado de la Nación: cada uno mantendría, en números redondos, los apoyos- -directos o indirectos- -logrados hace catorce meses. Evidentemente- -lo reitero una vez más- -estamos ante datos a los que no debe darse otro significado que el de meros síntomas tendenciales. Pero, dicho esto, ¿qué es lo que parecen estar indicando? Nuestra sociedad lleva empantanada un año largo en un estado de bron- En cuanto al PSOE, el estado de bronca de todos estos meses parecería estarle suponiendo más ventajas que inconvenientes. Por un lado, estaría contribuyendo a mantener alerta y movilizada a esa parte- -sustancial- -del electorado que le apoyó el 14- M y que, en circunstancias normales, propendería a la apatía y al desentendimiento. Por otro, el excesivo ruido político, la excesiva propensión de parte de la oposición a instalarse en el estado de bramido (por utilizar la expresión que Ortega dedicara a Joaquín Costa) estaría contribuyendo a que las posibles vacilaciones, ambigüedades o errores del Gobierno socialista tiendan a difuminarse en la percepción pública como consecuencia del sobre- énfasis puesto en su denuncia. En contadas y excepcionales ocasiones la bronca puede tener un efecto catártico, como tormenta puntual que aclara un horizonte cargado y limpia la atmósfera. Pero como estado sostenido de una vida política no puede sino acabar siendo letalmente corrosiva. La imagen de dos contrincantes apaleándose ciega y mutuamente, mientras se hunden en el mismo lodazal, que Goya nos dejara como advertencia, ha debido de envenenar probablemente estos días el sueño de más de uno de nuestros conciudadanos. Con un trágico añadido con respecto a la estampa goyesca: un tertium ridens, al fondo de la escena, que disfruta especialmente con el espectáculo y que lleva capucha. PALABRAS CRUZADAS ¿Está de acuerdo con la oferta de negociación del Gobierno a ETA? NO SE LO CREE NI ÉL I el mismísimo Zapatero cree que han cambiado las cosas en la banda terrorista, aunque no deja de hacer mención a los nuevos tiempos, como si los etarras se hubieran convertido en niñosjesúsdepraga. No engañan a nadie, y menos al presidente del Gobierno, que tiene desde luego dos dedos de frente. Ni han decidido bajar el listón ni se les ha pasado por la cabeza dejar de matar- -no han podido, ésa es la razón de la falta de víctimas mortales- ni mucho menos están dispuestos a negociar nada, pretenden seguir mandando e imponiendo su criterio y su ley del más fuerte. Negociar con ellos es un disparate. Que no nos venga por tanto ZP con manPILAR dangas de resoluciones parlamentarias a CERNUDA favor de la negociación si hay una tregua. Esas cosas no se plantean así: primero, tregua, y además tregua definitiva. Y luego ya veremos. Tanto González como Aznar negociaron cuando consideraron que los terroristas pasaban página y se podía llegar a algún tipo de acuerdo. Salieron escaldados de la intentona, los etarras pretendían una vez más engañarlos. No vayamos ahora por delante de ellos; que dejen de matar de una vez por todas, y luego ya veremos. Pero con este tipo de mociones lo único que se consigue es que los batasunos brinden a la salud de Zapatero. HAY QUE HACERLO, GLUB N N EGOCIAR con ETA es un trágala. Mala gente. Acaban siempre faltando a la palabra dada, y son marcianos: piensan distinto y sangriento. Pero obligación de todo Gobierno- -y todo Gobierno lo ha hecho- -es explorar vías hacia la paz. Sí, hay que sentarse con la banda del terror, no entregarles demasiado- -quizá haya, glub, que ceder algo, sin mancillar a las víctimas, ni a usted y a mí- exigirles bastante e intentar acabar con la pesadilla de 37 años. No conozco una propuesta elaborada procedente del Gobierno Zapatero; de hecho, no las hay. Solamente una resolución muy genérica, que entiendo que debe ser aprobaFERNANDO da, facultando a quienes nos gobiernan JÁUREGUI para, sin traicionar nuestros principios, ver qué se puede hacer con estos salvajes, que llevan entristeciendo nuestros corazones tantos años. Y, claro, sin dejar la senda policial, que no está dando malos resultados: todos, hasta los de las bombas de este fin de semana, acabarán pudriéndose en la cárcel, y eso no hay resolución que lo impida. Estuvo bien lo de Aznar: era lo que había que hacer entonces. Pero ahora se trata de explorar otros caminos, porque han cambiado muchas cosas. No verlo es lo del ciego que no quiere ver. Ni oír. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate L centro de alerta inmediata sobre las desviaciones de la pureza democrática permanece mudo. Ni escándalo, ni alarma, ni queja, ni leve resquemor de inquietud. Nada. Ni uno sólo de los habituales centinelas de lo políticamente correcto ha señalado con su dedo acusador el último resbalón totalitario de nuestras autoridades. Y eso que el patinazo ha sido de impresión, toda una costalada en el charco del más insólito abuso de autoridad. Dos militantes de la oposición fueron detenidos por participar en una manifestación autorizada. Se actuó contra ellos sin pruebas y en contra de la opinión del responsable de la investiCARMEN gación policial. Por últiMARTÍNEZ mo, sus nombres fueron CASTRO aireados en determinados medios de comunicación- -los de siempre, ya saben- -como peligrosos y violentos ultraderechistas. Antes de escuchar su testimonio sobre las supuestas agresiones al ministro Bono ya se había dado la orden de detenerles. Consumado el atropello, el caso se cerró con la igual celeridad. Visto y no visto, pero sin duda muy maloliente. No hubo delito, pero hubo culpables; no hubo falta, pero se practicaron detenciones; no hubo pruebas, pero sí consignas políticas para excitar la actuación policial. No ocurrió en la Venezuela de Chávez, sino el pasado enero en Madrid, pero los paladines de la libertad y los apóstoles del Estado de Derecho siguen callados como muertos. Jueces para la Democracia no ha tenido el detalle de obsequiarnos con uno de esos prolijos y combativos comunicados en los que nos advertía del mal del que habría de morir la democracia a manos del PP, los fiscales antifascistas han preferido guardar un vergonzante silencio, el ministro del Interior sigue haciendo de Belinda fea de este Gobierno y el socio de Carod- Rovira, Rodríguez Zapatero, dedica todo su tiempo a ese proceso de paz tan fantasmagórico como las supuestas agresiones a Bono. Ni uno solo de los siete enanitos parlamentarios que hoy le van a hacer los coros a ZP en su solo negociador con ETA le han concedido un minuto al episodio de Madrid. La calidad de la democracia, según esta tropa, se reduce a la presencia de EHAK en el Parlamento Vasco y a los matrimonios de homosexuales. Es más que sectarismo, es la prueba palpable de que vivimos en la democracia de Cuéntame somos herederos de los Alcántara y así no hay manera. Confundimos la democracia con demagogia progre y la historia con los ajustes de cuentas. El portavoz oficial de los supervivientes españoles de Mathausen ha resultado ser un cara que trabajó para la Alemania nazi y los gurús del antifranquismo firmaron ditirambos a favor del dictador. ¿Qué democracia sale de estos mimbres? La que tenemos; acomplejada, contradictoria y flojita de remos; tan entregada de antemano como el pobre Antonio Alcántara.