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ABC LUNES 16 5 2005 107 Televisión y radio Paris Hilton promocionará una cadena de restaurantes de comida rápida (en la imagen, con una de sus hamburguesas) en un anuncio televisivo en el que aparece tan sencilla como siempre al tiempo que lava un automóvil. La serie hará reír y llorar, llegamos a todos los extremos ¿De qué modo surgen los temas de sus películas? -Son los que me interesan en el devenir de la vida. El tema de la próxima película siempre emerge o es una profundización de algo que se tocó solapadamente en la anterior. Esta cuestión de la inmigración está planteada en Luna de Avellaneda Había mucha tela para cortar y una película sola no podía describirlo. De ahí surge la serie. ¿Cómo trata un asunto que puede despertar polémica? -El punto de vista es el de los dos inmigrantes, los problemas con los que se encuentra uno, el rechazo, pero también las ayudas y las alianzas, la solidaridad. Tratamos de contar la experiencia en las dos épocas, tanto la oleada emigratoria que tuvo España como la inmigratoria que tiene ahora con una mezcla, un poco como son mis películas, de drama y de humor, pero también con cierto contenido épico. ¿Llegará al punto de hacer derramar alguna lágrima? -Sí, hará reír y llorar. Tratamos de llegar a todos los extremos dramáticos. JUAN JOSÉ CAMPANELLA Director de cine y televisión La audiencia es mucho más sofisticada de lo que se cree Juan José Campanella dio la campanada con El hijo de la novia pero desde El niño que gritó puta su cine siempre ha encontrado espectadores y comprensión en España. Ahora reflexiona sobre la inmigración con Vientos de agua serie que emitirá Telecinco en 2006 TEXTO FEDERICO MARÍN BELLÓN FOTO DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Héctor y Ernesto Alterio protagonizan Vientos de agua un proyecto personal de Juan José Campanella que habla de los movimientos migratorios entre España y Argentina, fenómeno que ha dado un vuelco desde la primera mitad del siglo XX. El director de títulos como El niño que gritó puta El mismo amor, la misma lluvia y El hijo de la novia conversa sobre su serie mientras busca localizaciones en Madrid y Asturias, donde este verano empezará a grabar. -Háblenos de Vientos de agua -Es una serie bastante ambiciosa. Cuenta la historia paralela entre un inmigrante español que va a Argentina en 1934 y la de su hijo, que viene a España en nuestros días. Habla del problema de la inmigración, las similitudes y las diferencias entre las dos olas migratorias, todo, por supuesto, con un gran condimento humano. -Por lo que se ve, uno de los aspec- tos más cuidados es el reparto. -En este momento estamos haciendo el casting en España. Ya están confirmados Héctor y Ernesto Alterio, además de Eduardo Blanco, pero hay unos 200 actores de distintos países. -Se trata de un proyecto ambicioso, con un presupuesto casi de cine. -No es tanto por el presupuesto, sino por lo que estamos intentando hacer con él, aprovechando al máximo los recursos. Toda la parte que transcurre en Argentina se filma allá, porque es más económico. En ese sentido, en cuanto a lo que podemos poner en pantalla, es cuatro o cinco veces más que en un programa de televisión común. -Usted mismo ha vivido la experiencia de empezar en otro país. -Yo me fui de la Argentina a los Estados Unidos cuando tenía 23 años y ahí viví más de dos décadas. -Allí ha rodado películas y series. -Mis dos primeras películas son ame- ricanas y he trabajado en series como Ley y orden y El guardián ¿Cambia mucho la forma de trabajar, los medios disponibles? -No. Hay un lenguaje internacional que la gente que trabaja en cine habla y no hay grandes diferencias. Mientras uno colabore con gente capaz, que es lo que tengo la suerte de que me pase tanto en Estados Unidos como en España, las diferencias no son mayúsculas. Vientos de agua tiene una estructura compleja, que remite a la segunda parte de El padrino -Hay una constante ida y vuelta entre el presente y el pasado, aunque acá las escenas del pasado alimentan las del presente y viceversa. No son dos historias que no tienen nada que ver, sino que los bloques están integrados en la trama. No se podría reeditar linealmente, como se hizo con El padrino ¿Asimilará el público una serie profunda, con vocación de calidad? -Uno solo puede esperar. Yo voy a hacer lo mismo que hago con las películas. Trato de hacer algo que me satisfaga a mí como espectador, que me dé todo lo que yo busco en el cine, que enganche mis emociones, y después uno ruega que ocurra lo mismo con la audiencia. Esa es la única manera posible de hacer algo genuino y hasta ahora me fue bien. -Sin sacrificar nada para hacerla más accesible. -Es que no creo que sea necesario. Vamos a ver qué pasa, pero creo que la audiencia es mucho más sofisticada de lo que se cree. -Desde luego, sus películas han ido bien en España. ¿Se puede repetir el fenómeno de El hijo de la novia -Un programa de televisión, aunque sea un fracaso total, lo va a ver más gente que El hijo de la novia -Pero llegará alguien y lo quitará. -Es verdad. Mira, trato de no pensar en eso porque simplemente intento hacer una buena historia, apasionante, entretenida y bueno, después rogar. -En cualquier caso cuenta con la ventaja de ser un director conocido, con una reputación. -Eso esperemos que se mantenga, aunque el éxito no acompañe siempre.