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88 Deportes PRIMERA DIVISIÓN EL BARCELONA GANA LA LIGA LUNES 16 5 2005 ABC FRANK RIJKAARD Entrenador del F. C. Barcelona Tenemos calidad y talento, pero lo más importante es que en el vestuario hay buen rollo Un abrazo a su segundo, Ten Cate, felicitaciones a los jugadores que acudían en su busca y una sonrisa grapada a su boca fueron sus únicos destellos de alegría sobre el césped del Ciudad de Valencia. Ni la euforia de su primer título como técnico desencajó la figura de este holandés de 42 años, criado en el Ajax y formado en el Milán, que recoge sus primeros frutos en el Barcelona TEXTO ENRIQUE ORTEGO FOTOS YOLANDA CARDO BARCELONA. Frank Rijkaard (Amsterdam, 1962) es la antítesis del entrenador- estrella. Si por él fuera pasaría totalmente inadvertido. Tampoco como jugador fue de los que dio muchas voces. Recibe a ABC en su despacho del Camp Nou en pantalón corto. Las botas rechinan sobre los azulejos. Tiene planta de futbolista. Como compañeros de charla se agencia una coca- cola y un paquete de cigarros. ¿Se pone nervioso alguna vez? -Es mi forma de ser. Mi carácter, mi personalidad. El fútbol es emoción y crea adrenalina. Vivo los partidos con la máxima tensión, pero la tensión es positiva para el deportista, es parte de nuestro trabajo. Otra cosa es que no sea de los que gritan mucho. No es mi forma de ser. Estoy trabajando y para trabajar la seriedad es imprescindible. El fútbol es algo muy serio y no hay que gritar, hay que reflexionar, pensar, reaccionar, anticiparse. Una decisión bien pensada y tomada a tiempo tiene más oportunidades de ser buena que la improvisada. Lo bien pensado funciona mejor a largo plazo. -En la celebración del título se le ha visto lo justo. -Cada individuo tiene su forma de festejar. No hay una única forma. Hay que expresar lo que se siente en cada momento. Ganar algo es una satisfacción inmensa, trabajas para eso. Si eres feliz, eres feliz. El trabajo diario es lo más importante. Yo no pienso en mi mismo, pienso en los demás. Me gustan las celebraciones auténticas. Las emociones verdaderas. No me gusta el teatro. Mi felicidad es que la gente ha conectado. Que la afición está con los jugadores, que los jugadores están identificados con el club. Yo veo las caras de la gente y esa es mi felicidad. -Segundo año en el Barça, primera Liga, renovación, antes ha dirigido a la selección holandesa, todo va muy deprisa en su vida... -No he podido planificar mi futuro, he tenido que aceptar ofertas cuando se han presentado y he tenido que tomar decisiones sobre la marcha, pero siempre convencido de lo que hacía. No me siento mejor porque empezara a trabajar con Holanda y ahora esté en el Barça. Trabajo con la misma humildad que tendría en otros equipos. -Pero se sentirá un privilegiado. -Pues no. Me siento diferente, camino distinto a todo el mundo. Me siento muy responsable porque todos están pendientes de mí y sé que tengo que funcionar. Sé que llegara el día en que no estaré en el Barça y entonces lo más importante será ser feliz. Podría entrenar en cualquier lugar si me siento feliz. Yo no planifico mi futuro, planifico el del club. Me parecería una falta de respeto pensar en otra cosa. Lo que pase mañana o ayer no me preocupa. ¿Cómo es el fútbol que se mueve por su cabeza? -El que he aprendido en mi carrera. Yo soy holandés y me he terminado de formar en Italia. Tengo una mezcla interesante futbolísticamente dentro de mí. Son dos conceptos totalmente diferentes y lo más importante es saber adaptarse a todo. Ser holandés no es una garantía de éxito. Si hubiera llegado a Italia y no me hubiera acoplado, lo que yo sabía no me valdría de nada. ¿Y cómo catalogaría al fútbol español después de dos años? -Está entre los dos, entre el italiano y el holandés. El holandés siempre ha sido atractivo, pero se dice que le falta eficacia. En Italia se calcula todo demasiado. El fútbol español tiene corazón, coraje, talento, calidad, bravura, un juego atractivo, dureza, contundencia. -Este Barça- campeón ya es lo que usted quería... -Yo quiero ganar todos los partidos y además de forma atractiva. El entrenador busca siempre una utopía, que el equipo siempre funcione bien. Y eso es imposible porque al fútbol juegan seres humanos. No hay equipo que funcione bien todos los días, del primero al último. Siempre se encuentran cosas para mejorar y ahí es donde hay que trabajar. El fútbol es movimiento y tiene la faceta individual y la colectiva. Lo más importante es unirlas. Siempre digo que el fútbol es un juego serio. Es un juego porque haces lo que más te gusta en la vida. Es divertimento, alegría. Y serio porque tienes la responsabilidad con el compañero, el colectivo, el trabajo, la afición, la prensa. El secreto es mezclar la alegría y el trabajo. Mucha alegría no funciona y mucho estrés o presión, tampoco. -Es decir, que su Barça ya ha conseguido el objetivo porque ha sido campeón y además nadie le discute. -Estamos en ello. Somos un equipo que llena y que tiene rigor, pero siempre hay cosas para mejorar. Lo más importante que hemos conseguido es la FILOSOFÍA El fútbol es un juego serio y su secreto es mezclar alegría y trabajo. Somos un equipo que llena y tiene rigor PASADO El Barça llevaba cinco años sin ganar y la mentalidad no era la apropiada. Tenía calidad, pero no conectaba TÍTULO Ganar es una satisfacción tremenda, trabajas para ello. Veo las caras de la gente y esa es mi felicidad PERSONALIDAD No me siento un privilegiado, soy diferente, camino distinto a todo el mundo. En el banquillo no hay que gritar, hay que reflexionar, pensar, reaccionar, anticiparse seriedad en el trabajo pensando en el colectivo. Llevamos poco juntos. Mientras se hace el camino es difícil encontrar la perfección. Hemos ganado la Liga, pero también nos hemos equivocado y trabajamos por mejorar. -Todavía se acuerda del principio de la temporada pasada. Estuvo en la cuerda floja. -Nada se olvida. Sufrimos mucho, pero sabía lo que nos pasaba y que podíamos salir adelante. El Barça llevaba cinco años sin ganar nada y la mentalidad no era la apropiada. Teníamos calidad, pero nos faltaba dinámica de equipo, de vestuario. La calidad no les servía para conectar como equipo en el campo. La primera vuelta fue extraña, ganábamos fuera, pero no en casa. Nos faltaba equilibrio en el centro del campo. Con la llegada de jugadores este año eso lo hemos solventado. -La primera vuelta fue extraordinaria, ahí se ganó el título. -Sí, los jugadores cogieron el mando y han sufrido muchísimo para estar donde estamos. La plantilla tenía voluntad de cambiar y ha cambiado a base de fuerza de voluntad. Teníamos que romper con la dinámica del pasado, crear algo nuevo. Hablamos de recuperar la autoestima y de que tenían que conectar entre ellos fuera y dentro del campo. La base de este éxito se creó el año pasado, la base para crecer. Y hemos crecido. Había calidad, pero no había comunicación ni confianza. ¿Desde el banquillo también ha disfrutado del juego o desde abajo es imposible? -Solo disfruto cuando mi equipo juega bien y gana 3- 0. Con un gol, por muy bien que juegues no disfruto porque pienso que puede pasar algo. En esta Liga no se puede descansar nunca. ¿Y en qué puede y debe mejorar? -Debería ser más eficaz. Tener el control del partido es lo más importante, pero para mí tener el control es que no te pillen nunca por sorpresa, que no creen una contra y te hagan un gol porque no estás bien colocado. En general estoy contento con los jugadores. Han cumplido. Han cambiado la dinámica y han creado la ilusión de los socios. Que hemos jugado bien lo sabe la gente porque tenemos calidad y talento individual, pero lo importante es que el vestuario tiene un buen rollo, existe respeto entre ellos, saben sacrificarse por el compañero y para ello es necesario te-