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ABC LUNES 16 5 2005 Espectáculos 55 POPULAR Fanfare Ciocarlia Fecha: 11 de mayo. Lugar: Sala Aqualung. Madrid. LOS PARIENTES GITANOS DEL JAZZ LUIS MARTÍN a regresado esta banda vocinglera y ruidosa que, hace años, nos mostró las propiedades del espasmo rítmico característico en la música gitana de Europa Central. Para muchos, este lugar sólo existe desde que formaciones como Taraf de Haidoux o Fanfare Ciocarlia fueron inventadas para el consumo europeo. Nada saben del largo camino recorrido para instalarse de pleno derecho en el gran catálogo popular continental, ni de su ahora arriesgada empresa: revelarnos los grandes secretos de la música gitana. Todo está, sin embargo, en los diabólicos latigazos de sus metales y en las palabras de Barry Ulanov, a propósito del origen africano del jazz: Hay más sonido de jazz en la música de los gitanos del centro de Europa que en un conjunto de tambores africanos El jazz nació del encuentro entre argumentos negros y blancos, en el sur de los Estados Unidos, recién comenzado el siglo XX. Ahora Fanfare Ciocarlia dicen que fueron muchos los gitanos libertos que acudieron a EE. UU. desde la segunda mitad del XIX, en busca de fortuna. ¿Quién se atreve a cuestionar que alguno de ellos, instalados como estaban en los guetos negros sureños, pudiese participar en la creación del jazz? Aventurado o no, esta gente acaba de publicar un disco que, con el título Gili garabdi propone una sonoridad gitana para el cinematográfico tema central de James Bond y para Caravan el clásico de Ellington y Tizol. El resultado es fascinante y su representación en directo no merma esta impresión. Hace ya setenta años, Django Reinhardt, igualmente gitano, hizo lo mismo con la música de Jimmy Lunceford y con la propia, y creó escuela. En combinaciones de pequeño o gran formato, esta gente convence de igual manera cuando ataca su propio acervo tradicional. El punto diabólico de sus intervenciones lo pone, sobre todo, el altista Oprica Ivancea evidenciando buen entendimiento con una abultada sección de metales: cuatro trombones tendiendo, junto a los tambores, las redes de la sección rítmica, y tres trompetas suministrando alfilerazos y alguna que otra línea melódica. Sólo por recordarnos que existen otros mundos más allá de toda la tabarra latina acancionada y roquera, un concierto de estos gitanos es un acontecimiento hermoso. Incluso, cuando permiten el lucimiento de una bailaora. H EFE Cierre oficial (y muy positivo) del Año Dalí El presidente de la Fundación Gala- Salvador Dalí, Ramón Boixadós, pidió ayer al presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall (en la imagen) que el Teatro- Museo Dalí sea declarado Museo de Interés Nacional, durante la reunión que mantuvieron con motivo de la clausura de los actos del centenario daliniano, que se cierran con un balance muy positivo y un millón de visitantes. Esta petición surgió tras conocer la intención de la Generalitat de conceder esta catalogación al Museo de Arte Contemporáneo (Macba) y al Museo Picasso. CLÁSICA Temporada OCNE F. Schreker: Cinco cantos A. von Zemlinski: Una tragedia florentina Int. Jane Irwin, Francisco Vas, Willard White, Orquesta Nacional de España. Dir. Josep Pons. Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. TEMPLADO ACERO ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE lgo ha de querer decir el que en nuestro entorno vuelva a estar de moda la literatura de Stefan Zweig y de Joseph Roth, o que se descubra el valor de un desconocido Soma Morgenstern, amigo de Alban Berg y sus ídolos La respuesta tiene que estar cerca del grato descubrimiento de músicas como los Cinco cantos serios, para voz grave y orquesta de Franz Schreker, que acaban de escucharse en la temporada de la Orquesta Nacional de España. Lo vago, lo perdido, lo profundo y lo cimbreante, la cautela ante el peso del mañana como esa lluvia que cae sobre los cansados árboles que se empapan y que apenas se puntea en la celesta, tiene hoy por hoy la virtud de penetrar hasta en las sensibilidades más prevenidas. Puede estar contento el maestro Josep Pons de que así sea, pues nadie como él para sentir con toda su crudeza la frialdad del público del viernes en el momento de subir al podio; y nadie mejor que él para exhibir el orgullo de la batalla ganada tras termi- A nar el concierto. Las canciones de Schreker estuvieron de su lado y con ellas una interpretación en verdad cuidada, a ratos poéticamente evanescente, siempre sosteniendo la vibrante y cálida proyección de la voz de Jane Irwin. Al estreno de esa obra se unió la primera audición española de Una tragedia florentina ópera en un acto de Zemlinski a partir de un inteligente texto de Óscar Wilde. De nuevo con la voz de Irwin, quien vino a proporcionar el calor humano necesario a un ser alienado por la siempre bella presencia del triunfador. También podría haber observado un notable grado de cinismo el barítono Willard White, si bien su interpretación fue sólida y regular antes que trascendida, mejor resuelta allí donde mandaba lo distante que la cercanía de la venganza o el último atontamiento frente al deslumbramiento de lo voluptuoso. Francisco Vas, dejó el rastro de la corrección en su prudente presencia. Y la Orquesta Nacional se impuso poco a poco, manteniendo siempre una notable encarnadura sonora, creciendo y ondeándose ante los sutiles pliegues de la obra. Pons trabajó la obra consiguiendo unidad en el total y creciente intensidad en la narración. Eso y el poder del drama terminaron por zarandear las receptivas almas de los espectadores. La Orquesta Nacional se impuso poco a poco, manteniendo siempre una notable encarnadura sonora