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46 Sociedad LUNES 16 5 2005 ABC Las cornamentas de Protoceratopos, Archiceratopos y Triceratopos permitían a las especies reconocerse entre sí Diorama franqueable del bosque chino de Liaoning en el mesozoico, en el que casi todas las especies y plantas que se reproducen han desaparecido de la faz de la tierra El Museo Americano de Historia Natural recrea un bosque mesozoico chino de hace 130 millones de años en el que se despliegan, casi al alcance de la mano, 463 modelos de animales, entre ellos 24 dinosaurios y 58 fósiles auténticos Los dinosaurios enseñan nuevas plumas en Nueva York TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTOS: CORINA ARRANZ NUEVA YORK. A Holden Caulfield le gustaba sobremanera el Museo Americano de Historia Natural porque en sus vitrinas nada parecía cambiar nunca, y sin embargo no han dejado de restaurar las antiguas ni de ampliar el repertorio de ventanas al mundo natural. No es previsible que el reservado J. D. Salinger, el padre de Caulfield, abandone su reclusión en Connecticut para comprobar hasta qué punto la exposición que se inauguró el sábado en las salas de paleontología de este maravilloso museo neoyorquino hubiera emocionado al inmortal protagonista de El guardián entre el centeno No exageran los publicistas de la institución cuando dicen que Dinosaurios: antiguos fósiles, nuevos hallazgos cambiará de forma radical nuestra percepción de los dinosaurios. Nuevos hallazgos, como el pequeño carnívoro Bambiraptor feinbergi, y estudios en paleobotánica, biología y biomecánica, proporcionan poderosas pruebas de que los dinosaurios están estrechamente relacionados con los pájaros de nuestros días Este maravilloso museo neoyorquino es sinónimo de todo lo que se descubre y atesora sobre los dinosaurios En los dioramas, animales disecados y fósiles, plantas y rocas reproducen escenas en tres dimensiones un viaje por el túnel del tiempo que hubiera dejado sin habla al verborreico Holden Caulfield. Desde que el primer esqueleto fósil de un Apatosaurus- -acaso el mayor y más espectacular ancestro animal- -fuera instalado a comienzos del siglo XX, el American Museum of Natural History se ha convertido en sinónimo de todo lo que se descubre y atesora en torno a los dinosaurios dice Michael J. Novacek, conservador jefe de paleontología de un museo que cuenta con la más nutrida colección de vertebrados fósiles del mundo, con cerca de un millón de especímenes, y que con estos antiguos fósiles, nuevos hallazgos da un paso más allá y se convierte durante más de medio año en tentación ineludible para los devotos del mundo perdido. Sirve de anfitrión un individuo de reciente descubrimiento, el fósil de un Bambiraptor feinbergi, el mejor conservado y el más completo dromaeosauro jamás encontrado en Estados Unidos, y un convincente nuevo eslabón que abunda en los vínculos evolucionistas entre los dinosaurios y los pájaros alumbrados durante la última década. Esplendor digital Gracias a la biomecánica (que combina biología, física e ingeniería) y al empleo de la informática y la tecnología digital en tres dimensiones, los científicos y artistas del museo han reconstruido los movimientos de un Tyrannosaurus rex- -su esqueleto a escala natural sobre una pata es un ejemplo de terror científicamente ilustrado- -y han diseñado un Apatosaurus de metal articulado desplegado ante una triple pantalla sobre la que se superponen las vértebras, los tejidos y los músculos del larguísimo cuello de este hervíboro antes de aparecer moviéndose en todo su esplendor digital. Después de una batería de trofeos, en la que en lugar de cabezas de toros de lidia o de ciervos se exhiben las mucho más temibles cornamentas que coronan la testuz de Protoceratopos, Archiceratopos y Triceratopos, y la sospecha extraída de nuevos fósiles de que más que como arietes tenían una El doctor Meng quiere ir a Pyongyang Rodeado de compatriotas plumíferos y camarógrafos, Jin Meng, conservador asociado de paleontología del American Museum of Natural History, profesor adjunto de la Universidad de la Ciudad de Nueva York y asesor ultramarino de la Academia China de Ciencias, con sede en Pekín, se deleita entrando en detalles acerca del bosque de Liaoning. Enclavado al noreste chino, junto a la hermética Corea del Norte, ejemplo de paleontololgía política que merced a su desconexión con el resto del mundo acaso encierra misterios sobre los dinosaurios, nada gustaría más al enjuto profesor Meng, que ha hecho sus principales estudios de campo en Mongolia interior, el sur de China y la provincia de Xianjiang, que cruzar la frontera y excavar. Para ello hace falta que el régimen de Pyongyang se abra al exterior: Se ha descubierto un fósil de un pájaro insólito junto a la frontera con Corea del Norte, y es lógico albergar esperanzas de que podemos encontrar allí, en un territorio casi virgen para la paleontología, huellas que nos pueden abrir ventanas que enriquezcan sobremanera nuestros conocimientos sobre los dinosaurios comenta complaciente antes de volver a ser raptado por la ávida corte de sinólogos. El túnel del tiempo La gema de esta deslumbrante puesta en escena de una exposición que estará abierta hasta el 8 de enero del año que viene, y que luego viajará a Houston, San Francisco, Chicago y Raleigh, es un diorama transitable que recrea un bosque mesozoico chino de hace 130 millones de años en el que casi todas las especies y plantas han desaparecido de la faz de la tierra. Se trata de