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ABC LUNES 16 5 2005 Internacional 29 La antigua primera dama se embarca en una frenética ofensiva para recaudar donaciones electorales pese al escándalo de financiación ilegal en la campaña senatorial del 2000 que se dirime en los tribunales federales de California Los dineros de Hillary TEXTO: P. RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Por falta de dólares no será. Antes de pensar en las elecciones presidenciales del 2008, la senadora Hillary Clinton debe superar el obstáculo de renovar su escaño neoyorquino en la Cámara Alta de Estados Unidos. Sin importar que todavía falte más de un año y medio para esa cita con las urnas o que los republicanos carezcan de un candidato viable, la ex primera dama se ha embarcado en una frenética ofensiva para recaudar donaciones electorales. Hasta el punto de eclipsar, con casi nueve millones de dólares reunidos durante el primer trimestre de este año, a todos los otros aspirantes a ocupar durante seis años un escaño en el Senado federal, incluido el legendario Ted Kennedy. En honor a la verdad, Nueva York es una de las jurisdicciones electorales del gigante americano más prohibitivas; ya que en la era de la política televisada no se puede hacer campaña sin invertir en el muy cotizado mercado de la televisión con epicentro en Manhattan. De hecho, en su reñido debut político del año 2000, Hillary Clinton reunió y se gastó más de cuarenta millones de dólares en la campaña senatorial más cara en toda la historia de Nueva York. rial de cuestionables prácticas éticas asociado con el apellido Clinton. El sumario contra Rosen, no carente de una enrevesada trama y conexiones con Hollywood, acusa a este money man de haber falseado el coste de una gala electoral, a mil dólares el cubierto. Los fiscales consideran que a través de una serie de manipulaciones contables y cuentas falsas, la campaña senatorial de Hillary en el 2000 burló los límites sobre estas contribuciones políticas. Delitos que podrían suponer una pena máxima de quince años de cárcel. Hillary Clinton AFP La Casa Blanca en el horizonte Esta vez, respaldada por envidiables índices de popularidad, la otrora primera dama, teóricamente, no debería requerir tanto dinero para prolongar su estancia en la colina del Capitolio. Pero como siempre ocurre con los Clinton, la sabiduría convencional no es aplicable. Dada la condición de Hillary Clinton como formidable, aunque polarizadora, aspirante al sillón presidencial de la Casa Blanca para el 2008, se espera que el Partido Republicano realice un esfuerzo de descrédito preventivo pese a las mínimas posibilidades de frustrar su reelección. Los pesos pesados republicanos en Nueva York, como el ex alcalde Rudolph Giuliani o el gobernador George Pataki, no están interesados en disputar el puesto senatorial a Hillary Clinton. Como rival más probable se menciona a Edward Cox, de fama más bien nupcial dentro de las filas conservadoras. En 1971, este abogado contrajo matrimonio durante una comentada ceremonia con Tricia Nixon, una de las hijas del presidente del Watergate. Dentro de esa tradición de corruptelas en la financiación política de Estados Unidos, estos días se celebra en los tribunales federales de California el procesamiento de David Rosen, responsable de recaudar donaciones durante el desembarco electoral de Hillary Clinton. Aunque la senadora no está acusada de nada y no se espera su testimonio, el proceso se plantea como abono fresco para el enredado histo-