Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Opinión LUNES 16 5 2005 ABC FUEGO CRUZADO ALICIA se ha convertido ya en el escenario de una batalla política de consecuencias transversales, porque lo que está en juego trasciende al ámbito autonómico. Del resultado gallego depende, incluso, la estrategia de PP y PSOE ante el debate definitivo sobre el modelo territorial; la hoja de ruta de Zapatero pasa por desbancar a Manuel Fraga y cerrar el círculo virtuoso de sus aspiraciones, dejando, además, maltrecho a Rajoy. El PP, por su parte, sabe que Galicia puede marcar un punto de inflexión y servir de catapulta para frenar la ofensiva socialista, con su presidente fortalecido en el liderazgo. Por eso, Zapatero y Fraga se lanzaron ayer dardos envenenados, desde Santiago a Montevideo, artillería dialéctica en fase de pruebas ante una campaña que se presume tan apasionante como tensa. G PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL SILENCIO DEL PRESIDENTE L Condoleezza Rice EPA CON CASCO Y BOTAS REDICAR con el ejemplo y sobre el terreno suele ser la mejor manera de levantar la moral de la tropa. Convencida de ello, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, viajó ayer a Irak, donde terrorismo y democracia se las tienen tiesas en una batalla sin cuartel y en la que está en juego el futuro de una nación que aspira a ser libre en medio de las bombas. Condi se puso el casco y las botas para marcar el paso y arengar a su Ejército, que se enfrenta desde hace meses a eso que algunos llaman eufemísticamente resistencia Por cierto, quienes resisten a golpe de bombas contra la población civil no son iraquíes, sino terroristas criados en Arabia Saudí, lo que revela hasta qué punto molesta que en Irak la democracia intente abrirse paso. P AS cuatro bombas de ETA que ayer estallaron en Guipúzcoa no son sólo la respuesta a la nueva política del Gobierno socialista, sino también la tradicional forma mafiosa de asegurarse el cobro del impuesto revolucionario de una banda terrorista que se ha hecho valer en el momento más oportuno para sus siniestros objetivos. En lugar del tradicional comunicado, ETA prefirió hacerse oír recurriendo a las bombas, expresión de un estado de ánimo que, muy posiblemente, tenga que ver con la oferta de final dialogado que Rodríguez Zapatero y el PSOE han plasmado en la propuesta de resolución que votará el Congreso mañana. La respuesta de ETA revela la irritante seguridad que deben sentir los terroristas de que las cuatro deflagraciones no harán cambiar de criterio al Gobierno, aunque Zapatero todavía esté a tiempo de evitar darles una llave que hasta ahora era propiedad exclusiva del Estado. De hecho, por primera vez en la democracia reciente española, el jefe del Ejecutivo ha silenciado cualquier condena o referencia a unos atentados. En el mitin que celebró en Santiago de Compostela, Rodríguez Zapatero se dio por no enterado de que ETA había puesto cuatro bombas contra sendas empresas vascas y que las explosiones habían afectado a tres personas- -dos ertzainas y un vigilante de seguridad- Mala trayectoria ésta que ha elegido el presidente del Gobierno, porque la realidad no desaparece sólo por silenciarla o por cerrar los ojos. Tampoco por poner al PP en el centro de unas críticas que ayer sólo correspondían a ETA. Los terroristas siguen existiendo: han robado 4.000 kilos de explosivos y mantienen su campaña mafiosa de recaudación de fondos. El silencio de Rodríguez Zapatero es demasiado sonoro para una sociedad que lleva treinta años luchando contra el terrorismo y que ha conseguido arrinconarlo tras una movilización absoluta de los recursos legales e institucionales del Estado. Ayer, el presidente del Gobierno puso un peligroso antecedente de lo que puede ser su disposición a dialogar con los terroristas: la negación de la realidad, porque aún aceptando que el silencio de Rodríguez Zapatero es evidentemente táctico, el jefe del Ejecutivo no puede parapetarse tras sus legítimas estrategias sin condenar los atentados. Todavía habrá quien se sorprenda de que ETA ponga bombas, después de estas semanas de éxito político propiciado por las nuevas tornas impuestas por el Ejecutivo. Precisamente por eso, los terroristas no se sienten disuadidos de atentar ni de seguir sus campañas de extorsión a la clase empresarial vasca, porque, sin anunciar treguas ni apoyar vías pacíficas, han logrado que el Ejecutivo les brinde la iniciativa en un eventual proceso de negociación. En este nuevo escenario tan favorable, ETA no tiene ningún motivo para cambiar de estrategia. Ya lo ha hecho por ella el Gobierno. En apariencia nada o poco habría cambiado, según la tesis de Rubalcaba, quien sostiene que la propuesta socialista se atiene a los pactos firmados con anterioridad. Sin embargo, el orden de los factores sí altera el producto en este caso, porque no es lo mismo que ETA, derrotada, se vea obligada a dialogar, que sea el Gobierno quien exprese su disposición al diálogo. Nadie niega al Ejecutivo su derecho a abrir un proceso de paz pero la sociedad también está en su derecho de pedir cuentas al Gobierno por sus costes y resultados. Y aunque se diga que las encuestas apoyan el diálogo y la paz- -también Ibarretxe hablaba de lo mismo con su plan soberanista y ETA no hace otra cosa en sus comunicados- -conviene no olvidar que el Pacto por las Libertades ha sido el más eficaz instrumento para que esos objetivos se hicieran realidad. De ahora en adelante, los conceptos han cambiado lo suficiente para que sean Izquierda Unida, PNV y Esquerra Republicana de Catalunya los que respalden la propuesta de paz y diálogo del PSOE, pero el hecho de que la moción socialista sea apoyada por más formaciones políticas no significa que cuente con mayor consenso social que el Pacto por las Libertades rubricado por socialistas y populares. Mientras tanto, ETA sigue aprovechando todas las oportunidades y rentabilizando de manera siniestra cualquier baza que alimente la división de los demócratas, la confusión moral de la sociedad y la postergación que empiezan a sentir las víctimas. Las cuatro bombas de ayer sólo responden a la ETA de siempre, mafiosa y criminal. Sólo que ahora está más envalentonada y más segura de que el Estado le ha otorgado un papel protagonista. DETENCIÓN POLÍTICA DE HIERRO Y HUMO A llegada de los trenes de alta velocidad a Barcelona, Valladolid y Málaga está prevista para 2007, año marcado en rojo por los responsables del Ministerio de Fomento, que han ordenado la máxima agilización de proyectos y obras, cuestionados por diversas Comunidades Autónomas. Si los trenes se retrasan, entrarán en el andén de un año electoral (2008) con el cartel de incumplidor y el Departamento de Magdalena Álvarez se convertirá en el pimpampum de todos quienes le tienen ganas, que son muchos en esta tupida red de intereses forjados en hierro y acero, pero también en el humo de las promesas incumplidas. L L A investigación judicial sobre la posible detención ilegal de dos militantes del PP por el tumulto en torno a José Bono, ministro de Defensa, producido durante la manifestación convocada por las Víctimas del Terrorismo avanza por un preocupante sentido confirmatorio de que hubo abuso policial. Así se desprende de la declaración que prestó la semana pasada un inspector jefe de la Brigada Provincial de Información. Este funcionario declaró ante el juez instructor que los militantes del PP acudieron voluntariamente a comisaría; que recibió la orden de detenerlos antes de que se les interrogara; que mostró su desacuerdo con la detención porque no tenían pruebas y que su jefe de sección le cesó por manifestar sus discrepancias. Hay que recordar que, finalmente, los dos militantes del PP fueron detenidos y tras su puesta en libertad cesó en seco la investigación policial. Este caso, tal y como está descrito por un testigo cualificado, como es el inspector jefe represaliado y luego repuesto en sus funciones hazlo le dijo su superior refiriéndose a la detención, o vamos a tener problemas pone de manifiesto que la detención de los militantes pudo deberse a una decisión política, por tanto, arbitraria y abusiva, lo que coloca en una delicada situación al delegado del Gobierno, cuya actuación, sin excluir la de sus superiores, puede quedar gravemente en entredicho. Es un episodio vergonzoso en un Estado de Derecho, donde la Policía, por definición, debe estar al servicio del interés general y actuar conforme a la ley. Si el Gobierno utilizó a la Policía para inculpar al PP por los intolerables insultos y amenazas al ministro de Defensa, José Bono, existe ya una responsabilidad política que debe depurarse al margen de la calificación jurídica que puedan hacer los Tribunales de Justicia. En otro caso, nos hallaríamos ante un acto impune de persecución política de la oposición, incompatible con los valores democráticos de legalidad establecidos en la Constitución de 1978. En un Estado democrático no existe la Policía de partido.